¿Qué es el reino de Dios según la Biblia?

Answered from the commentary of F. G. Patterson, C. E. Stuart, J. G. Bellett and 20 others

El reino de Dios es el gobierno propio de Dios: el ejercicio o la manifestación del poder gobernante de Dios bajo cualquier circunstancia, y el reino de los cielos significa el gobierno de los cielos sobre la tierra mientras el Rey está en el cielo. Los profetas de Israel lo anunciaron como un reino que el Dios del cielo establecería y daría al Hijo del Hombre, el cual no será jamás destruido (Daniel 2:44; Daniel 7:13-14). Estuvo presente entre los hombres en la Persona de Cristo, manifestado en Su poder sobre Satanás (Mateo 12:28; Lucas 17:21). Como Israel rechazó al Rey, el establecimiento de su reino con poder fue pospuesto, y ahora existe en misterio: incluye a todos los que reconocen el nombre y la autoridad de Cristo, ya sea de verdad o solo de palabra, mientras Él permanece oculto en Dios en las alturas. En esta forma es un campo mixto de trigo y cizaña hasta la siega (Mateo 13). La mayoría de estos escritores interpreta el árbol de mostaza y la levadura como señales de que el reino exterior crece hasta convertirse en un poder mundano y se corrompe desde adentro. Algunos suavizan esta interpretación. Un autor niega que se pueda llamar corrupto al reino mismo, pues es el reinado del Rey, bajo el cual Él soporta los escándalos por un tiempo. En un punto son firmes: el reino no es la iglesia, que es el cuerpo y la esposa de Cristo y reinará con Él sobre el reino.

Dentro de esta esfera de profesión, el reino solo se ve y se entra realmente al nacer de nuevo (Juan 3:3-5). Para los nacidos de nuevo, es justicia, paz y gozo por el Espíritu Santo, no comida ni bebida (Romanos 14:17), y disfrutan ahora de lo que más adelante se manifestará abiertamente. Su reino no es de este mundo (Juan 18:36), así que los cristianos no luchan por él ni buscan reinar ahora; padecen con Él y esperan reinar con Él después. El reino vendrá con poder cuando Cristo regrese y la tierra haya sido limpiada por el juicio. Entonces Él reinará durante mil años sobre Israel restaurado y las naciones, y Sus santos reinarán con Él. En ese reinado hay una parte terrenal, el reino del Hijo del Hombre, y una parte celestial, el reino del Padre, donde los justos resplandecen como el sol. Cuando todos los enemigos, y por último la muerte, hayan sido sometidos, Él entregará el reino a Dios el Padre, para que Dios sea todo en todos (1 Corintios 15:24-28).

Verses: 1 Corinthians 15:26, 1 Corinthians 15:27, 1 Corinthians 15:28, Mark 1:15, Luke 17:20, Luke 17:21, Romans 14:17, John 18:36, Matthew 6:33, Matthew 6:10, Daniel 2:44, Daniel 7:13, Daniel 7:14, Daniel 7:27, Matthew 4:17, Matthew 13:31, Matthew 13:32, Matthew 13:33, Matthew 13:44, Matthew 13:45, Matthew 13:46, Matthew 5:3, Matthew 5:10, Matthew 18:3, Matthew 18:4, Mark 10:14, Mark 10:15, John 3:3, John 3:4, John 3:5, Colossians 1:13, 1 Corinthians 4:20, 1 Corinthians 15:24, 1 Corinthians 15:25, 1 Corinthians 15:50, Luke 11:20, Matthew 12:28, Revelation 11:15, Psalms 145:13, Psalms 103:19, Isaiah 9:6, Isaiah 9:7, Hebrews 12:28, Luke 12:32, Matthew 25:34, Matthew 7:21, Luke 4:43, Acts 1:3, Acts 28:31, 1 Chronicles 29:11, Revelation 21:1, Revelation 21:2, Revelation 21:3, Revelation 21:4, Matthew 24:14, Luke 9:62, Galatians 5:21, 2 Peter 1:11

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What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

James McBroomThe Spirit of Truth

El reino de Dios y de los cielos es una esfera en la tierra donde se mantiene el gobierno de Dios. No es el cielo ni está en el cielo, como algunos han pensado. Puesto que tuvo que establecerse aquí por el Espíritu, debe ser distinto del gobierno de los cielos del que habló el profeta, Daniel 4:26, que es verdadero desde el principio del tiempo. Romanos 14:17 lo explica. Negativamente: no es comida ni bebida, es decir, no se ocupa de las cosas temporales. Positivamente: es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Es una esfera de bien y bendición donde la gracia reina por medio de la justicia, en contraste con el mundo donde reina el pecado. Tres cosas lo caracterizan: el señorío de Cristo; la voluntad de Dios, que es la salvación; y la presencia del Espíritu Santo. Así, toda la Trinidad obra a favor del hombre culpable. Los santos son súbditos de la gracia divina y están capacitados para presentarse como buenos soldados de Jesucristo en el conflicto que se libra contra las huestes caídas, cuyo cuartel general está en los lugares celestiales. También están en armonía con el testimonio de la gracia de Dios, que es el evangelio de la gloria del Dios bendito. Por fidelidad a su Señor, el Rey rechazado, defienden Su herencia durante Su ausencia y están provistos de toda la armadura de Dios, con un poder que no es carnal, sino poderoso por medio de Dios. Es cierto que se habla de este reino como un lugar de alojamiento para la mera profesión cristiana y que, por la actividad de la mente humana, con exclusión del Espíritu, se ha convertido en una masa inflada. Lucas 13:18-21. Pero debe recordarse que, aunque la gente recibe mucha de la luz y la beneficencia del cielo en esta tierra mediante una profesión nominal del cristianismo, la entrada verdadera en el reino de Dios es por medio de nacer de nuevo. Juan 3:5. «Si no os convirtiereis, y fuereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos». Mateo 18:3. Comenzó en Pentecostés y continúa hasta que todas las cosas sean sujetas a Dios por medio del Hombre de Su propósito; todos los enemigos sean abatidos e incluso la muerte misma destruida. 1 Corintios 15:2-28. El reino está limitado a la Asamblea durante el reinado de la gracia, pero cuando ese grupo sea llamado a estar en casa con el Señor, el testimonio pasará a otras manos al reanudarse los tratos divinos con Israel, el pueblo del pacto. Entonces se ejecutarán juicios de diversas clases, tanto providenciales como gubernamentales, con miras a que el reino sea establecido en la tierra con plena manifestación regia. Mateo 13:30, 41, 48. Mateo 25:31-46. El reino hoy es un baluarte para la Casa de Dios y todos los tesoros que allí hay: las cosas preciosas del cielo. Así como los guerreros de Israel defendían el Tabernáculo, a los sacerdotes, a los levitas y a las esposas y los hijos, así la iglesia militante lucha para mantener todo lo que es de Dios. El lugar del Espíritu Santo en todo esto puede deducirse del pasaje donde se describe el conflicto y de las dos veces que se le menciona allí. «Y tomad el yelmo de salud, y la espada del Espíritu; que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda deprecación y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda instancia y suplicación por todos los santos; Y por mí, para que me sea dada palabra en el abrir de mi boca con confianza, para hacer notorio el misterio del evangelio». Efesios 6:17-19.

Scripture QuarterlyArticles by T. Oliver

El Reino de Dios es la autoridad y el poder de Dios ejercidos para preservar a sus súbditos del mal que los aflige y para someter todo bajo Su dominio de bendición. Se manifestó en las obras del Señor mientras estuvo aquí.

J. N. DarbyBrief Remarks on the Work of Rev. David Brown, D.D., entitled. "Christ's Second Coming: is it Pre-Millennial?"

Ahora paso a algunas referencias al reino, que muestran que, hablando con propiedad, no es ahora su reino. Él revela a sus discípulos que es un reino que no lo es. Y las Escrituras hablan de esto más ampliamente de lo que se supone. El reino de Dios es la idea general del poder del Rey de Dios y del gobierno de los principios de Dios. Por eso Jesús pudo decir: «el reino de Dios está entre vosotros», «se ha acercado a vosotros»: porque Él estaba allí. Entonces no podía llamarlo «el reino de los cielos», porque el reino estaba en la tierra, no en los cielos. Esto era solo algo inminente. Solo Mateo usa la expresión «reino de los cielos». Pero ¿cuál es su carácter cuando llegue? Un reino es el gobierno de un rey sobre su esfera de dominio. Un gran árbol, tres medidas de harina leudada, un campo sembrado de cizaña y trigo, y cosas semejantes: estos son los rasgos que adopta el reino, los misterios del reino; porque el rey no ejerció un gobierno directo. En secreto, Él ordena todas las cosas con poder divino; pero, como el Cristo, deja que todo siga adelante sin intervenir directamente con su poder: así enseña el Señor en Marcos. «Es como cuando un hombre echa semilla en la tierra —eso hizo Cristo personalmente— y duerme y se levanta de noche y de día, y la semilla brota y crece sin que él sepa cómo… Y cuando el fruto está maduro, en seguida mete la hoz, porque la siega ha llegado». Cristo actuó personalmente al comienzo; luego deja que brote sin intervenir (aunque ministra gracia en secreto), y en la cosecha vuelve a actuar personalmente. Está sentado, oculto en Dios, aunque la fe lo ve, en el Lugar Santísimo durante todo este tiempo.

W. TrotterThe Kingdom of God

El hecho es que el reino de Dios, que existirá manifiestamente durante el reinado milenario de Cristo (tratado en el n.º 1), existe ahora en misterio y se encuentra dondequiera que se reconoce, en realidad o solo de palabra, el nombre y la autoridad de Cristo, mientras Él mismo está oculto en Dios en las alturas. Naturalmente, es dentro de este reino donde la iglesia existe en la actualidad. Más aún: en este momento, es lo único dentro del reino que realmente es precioso para Cristo; y tendremos que examinar pasajes que, por esta razón, hablan de la iglesia, o más bien de quienes componen la iglesia, como el reino. Sin embargo, estos pasajes no la consideran como iglesia, y el reino mismo es algo mucho más amplio.

Para hallar instrucciones completas acerca del lugar especial o distintivo y la bienaventuranza de «la iglesia», buscamos en vano, salvo en Efesios y en otras epístolas de san Pablo. El reino de Dios, repitamos, existe ahora en misterio y comprende toda la esfera en la que se reconoce el nombre y la autoridad de Cristo, ya sea nominalmente o de verdad, durante el período en que Cristo está sentado a la diestra de Dios. Desde luego, hay una gran diferencia entre una soberanía ejercida abiertamente y a la vista, en forma y carácter de realeza sobre la tierra (con Jerusalén como centro y toda la tierra como esfera), y una soberanía ejercida desde el cielo por medios invisibles y morales, como lo es ahora el cristianismo. Esta última es el reino de Dios en misterio; la primera es el reino de Dios que los judíos aprendieron a esperar por medio de la antigua profecía y que sin duda existirá en la era milenaria. Sin embargo, aun entonces habrá sido modificado por la incorporación de los santos celestiales como coherederos con Cristo, algo que se hizo posible por el rechazo de Israel a su Mesías en la tierra. Cuando Él tome el reino, será como el Hijo del hombre glorificado; y el cuerpo celestial, la iglesia que ahora está siendo formada por el Espíritu Santo, se unirá con su Cabeza en la administración de ese reino, de modo que incluso entonces tendrá el carácter del reino de los cielos.

J. N. DarbyRemarks on the pamphlet of Mr. F. Olivier entitled, "An Essay on the Kingdom of God; Followed by a Rapid Examination of the Views of Mr. John Darby."

Es doloroso hablar así del reino, como si fuera cierto número de personas en tal o cual condición. El reino de los cielos es un gobierno, un reinado, si así lo prefieren. El Rey está allí; allí está su autoridad. Él soporta durante mucho tiempo los escándalos en su reino; pero su reino, su reinado, no puede ser Babilonia. ¿Quieren hacer de Cristo el rey de Babilonia? ¿Es esta la precisión que buscan? Es cierto que el enemigo obra en el reino mientras los hombres duermen, porque han sido puestos allí bajo responsabilidad; y allí se ve la importancia de usar la palabra dispensación, que todos entienden, porque solo se trata del hombre y de su posición cuando Dios lo ha puesto bajo responsabilidad, mientras que el reino, o reinado, abarca también el gobierno del Rey, la soberanía de Dios mismo. El reino estaba «entre» los fariseos, porque Cristo estaba allí; el reino estaba «cerca» cuando los apóstoles iban a dar su testimonio en Israel (Mateo 10:7). La iglesia nunca es el reino, ni pura ni impura. El reino contiene al Rey; y es muy inexacto y doloroso hablar de la corrupción del reino. Se permiten escándalos en su reino, según los consejos soberanos de Dios: escándalos que el Rey quitará más adelante, cuando tome para sí su gran poder y actúe como Rey. Precisamente porque los principios del reino son en verdad siempre los principios de Dios, el apóstol puede decir que «el reino de Dios es justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo». Y, por la misma razón, se podía predicar el reino de Dios, aunque Satanás sembrara en el campo sobre el cual reinaba ese reino. La iglesia aquí abajo puede corromperse, porque se encuentra la carne en los fieles que la componen; aunque las disciplinas y la gracia de Dios puedan preservarla para la gloria, donde no pueden entrar la carne ni la sangre.

William J. LoweThe Church of the Living God

Muchos confunden la «iglesia» con el «reino de los cielos», como si fueran una misma cosa; pero basta prestar un poco de atención a las Escrituras del Antiguo Testamento para aclarar el asunto. El reino es toda la esfera sometida a la autoridad de Dios, en la cual se ejerce Su gobierno. La «Casa» es Su morada, y quienes forman parte de Su familia» (Ef. 2:19-21) están en una relación especial con Él. Ellos son «edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo Jesucristo mismo la principal piedra del ángulo; en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor».

J. G. BellettLuke's Gospel

El tema de este breve discurso es «el reino de Dios». Esa expresión indica una dispensación en la que interviene el poder divino. Como dice el apóstol: «El reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder». A mi juicio, como ha dicho otro: «el ejercicio o la manifestación del poder soberano de Dios bajo cualesquiera circunstancias».

F. G. PattersonScripture Notes and Queries

Encontramos dos pasajes donde Pablo le atribuye un carácter moral: «El reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo en el Espíritu Santo» (Rom. 14:17); «El reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder» (1 Cor. 4:20). Es la «manifestación o exhibición del poder gobernante de Dios en cualquier circunstancia». El hombre debe nacer de nuevo para «ver» o «entrar» en el reino de Dios en su realidad (Juan 3); no ocurre así con el reino de los cielos, en el que se mezclan la cizaña y el trigo. Las almas pueden profesar y someterse al reino de Dios solo de manera nominal; por eso, en Lucas 13:18, Él usa el término «reino de Dios» cuando la parábola señala una profesión nominal, y donde podría usarse indistintamente «reino de los cielos». Sin embargo, nadie más que los santos sería realmente de él, por haber nacido de Dios.

J. N. DarbyMatthew

La iglesia presenta siempre la idea de un cuerpo, en la tierra durante el período de su prueba, pero unido a Cristo en lo alto; enteramente para Él solo, apartada para ser suya, como una esposa para su marido. El reino de los cielos supone hombres en la tierra, el gobierno de Dios ejercido sobre cierto estado de cosas, el reinado del cielo que continúa el curso del gobierno de las cosas aquí abajo, aunque en nuevas circunstancias; no de la misma manera que en Israel: un gobierno limitado en su aplicación, que adopta una forma particular hasta que Cristo venga, porque Él todavía no juzga; y esto es lo que da lugar, al haber sido rechazado Él, a las particularidades contenidas en estas parábolas. Sin embargo, todos los que reconocen la autoridad de Cristo están aquí bajo su responsabilidad. Quizás, en ciertos casos, son las mismas personas que componen la iglesia; pero se las considera desde otro punto de vista.

W. H. WestcottChrist: The Head of Every Man

En Romanos 14:17, leemos que hemos quedado bajo el dominio de Dios, en contraste con el dominio del pecado. Estás bajo la voluntad de Dios, bajo el dominio de Dios en gracia; el reino de Dios se establece en tu alma. Cuando alguien es salvo y queda bajo la voluntad de Dios, lo que comienza en el alma no es más que el anticipo de lo que más adelante se establecerá en todo el mundo. Cuando el reino de Dios se manifieste exteriormente y Cristo haya venido como Rey de Dios sobre toda la tierra, habrá tres grandes señales que todos podrán reconocer: (1) Será un gobierno justo; todo agravio será reparado, y el reinado de ese Rey maravilloso será justo. (2) Habrá paz. Las naciones no volverán a aprender la guerra, ni habrá conflictos internacionales ni guerra de clases, sino que la voluntad de Dios será dominante; y en el caso de nuestro Señor Jesucristo, será una autocracia absoluta unida a una justicia absoluta, algo que nunca se ha conocido en la tierra; el efecto de la justicia será la paz. (3) Habrá gozo. Los redimidos volverán con cánticos a Sión, habrá gozo perpetuo sobre sus cabezas, y se acallarán los sonidos de tristeza. Estas son las tres grandes señales del reino venidero de Dios, que entonces será universal. Pero el Espíritu Santo que mora en ti establece el gobierno de Dios en tu corazón, y estas tres señales se hacen evidentes ahora en el cristiano. El cristiano bajo el gobierno de Cristo es justo (es decir, hablando de él en cuanto a su carácter y como sujeto a la voluntad de Dios), es pacífico y feliz. «El reino de Dios no es comida ni bebida»; no consiste en que seas vegetariano, sino que el Espíritu Santo te pone bajo el dominio de Dios en gracia, haciéndote justo, pacífico (es decir, no eres alguien que perturba la paz) y feliz. El evangelio pone en tu alma el fundamento para el reino de Dios. Sin embargo, aunque se hace referencia al reino de Dios, no se desarrolla la doctrina en toda su inmensidad.

Verses

  • 1 Corinthians 15:24–2824Luego el fin; cuando entregará el reino a Dios y al Padre, cuando habrá quitado todo imperio, y toda potencia y potestad. 25Porque es menester que él reine, hasta poner a todos sus enemigos debajo de sus pies. 26Y el postrer enemigo que será deshecho, será la muerte. 27Porque todas las cosas sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice: Todas las cosas son sujetadas a él, claro está exceptuado aquel que sujetó a él todas las cosas. 28Mas luego que todas las cosas le fueren sujetas, entonces también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todas las cosas en todos.
  • Mark 1:15Y diciendo: El tiempo es cumplido, y el reino de Dios está cerca: arrepentíos, y creed al evangelio.
  • Luke 17:20–2120Y preguntado por los Fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia; 21Ni dirán: Helo aquí, o helo allí: porque he aquí el reino de Dios entre vosotros está.