¿Quién dice Dios que soy?

Answered from the commentary of A. J. Pollock, H. B. Coder, The Bible Treasury and 19 others

La respuesta de Dios a quién eres depende de si estás en Adán o en Cristo. Delante de Él solo hay dos familias, y únicamente quienes creen son sus hijos.

Como criatura suya, fuiste hecho a su imagen y conforme a su semejanza (Génesis 1:26). «Imagen» significa que fuiste puesto en la tierra para representar a Dios. «Semejanza» significa que recibiste facultades morales y mentales con las que puedes conocerlo y disfrutar de Él. La imagen permanece incluso en el hombre caído, y por eso quitarle la vida a un ser humano es tan grave. La mayoría de estos escritores sostiene que la semejanza se perdió por el pecado. Uno sostiene que ni la imagen ni la semejanza se han perdido . También eres «formidable, maravillosa» (Salmo 139:14). Dios te formó en el vientre y escribió todos tus miembros en su libro antes de que existiera alguno de ellos. Nunca ha habido un momento en que no se haya preocupado por ti.

Sin embargo, el registro de Dios acerca del hombre por naturaleza es solemne. Está «muerto en delitos y pecados» y es «por naturaleza hijo de ira» (Efesios 2:1-3). Es un pecador perdido cuyo estado Dios declara irremediable por sí solo. No tiene poder para recuperarse.

A quien cree en Cristo, Dios le dice mucho más. El creyente es perdonado, justificado y «acepto en el Amado» (Efesios 1:6). Dios lo ama como ama a Cristo y se deleita en él. Para él «no hay condenación» (Romanos 8:1). «Como él es, así somos nosotros en este mundo» (1 Juan 4:17).

El creyente ha nacido de Dios y por eso es verdaderamente su hijo. Es hijo por adopción y heredero de Dios, coheredero con Cristo. El Espíritu da testimonio junto con su espíritu de que esto es así (Romanos 8:16-17). En Cristo es una nueva creación: las cosas viejas pasaron y todas son hechas nuevas por Dios (2 Corintios 5:17). Es hechura de Dios, su obra maestra, creado en Cristo Jesús (Efesios 2:10).

Junto con todos los creyentes, es «linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios» (1 Pedro 2:9). Es miembro del cuerpo de Cristo, y su cuerpo es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19). Nada de esto depende de sus sentimientos, experiencia o progreso. Le pertenece al creyente más débil porque se funda en la dignidad de Cristo.

Como la gracia dice «ustedes son», estas cosas deben caracterizar la vida del creyente. Debe proclamar las virtudes de Aquel que lo llamó de las tinieblas. Debe andar en las buenas obras que Dios preparó para él.

Verses: Genesis 1:26, Ephesians 2:1, Ephesians 2:2, Ephesians 2:3, 1 John 4:17, John 1:12, 2 Corinthians 5:17, Ephesians 2:10, 1 Peter 2:9, Genesis 1:27, Psalms 139:13, Psalms 139:14, Romans 8:1, Romans 8:15, Romans 8:16, Romans 8:17, Galatians 4:6, Galatians 4:7, 1 John 3:1, 1 John 3:2, Ephesians 1:3, Ephesians 1:4, Ephesians 1:5, Ephesians 1:6, Ephesians 1:7, John 15:15, John 15:16, Colossians 3:12, 1 Corinthians 6:19, 1 Corinthians 6:20, 1 Corinthians 3:16, Galatians 2:20, Galatians 3:26, Galatians 3:27, Galatians 3:28, Romans 8:37, Romans 8:38, Romans 8:39, 2 Corinthians 5:20, 2 Corinthians 5:21, Philippians 3:20, Colossians 2:10, Colossians 3:3, Matthew 5:13, Matthew 5:14, Isaiah 43:1, Isaiah 43:4, Jeremiah 1:5, Jeremiah 31:3, Zephaniah 3:17, Deuteronomy 7:6, 1 Corinthians 12:27, Ephesians 2:19, Romans 5:1, Colossians 1:13, Colossians 1:14, Romans 6:6, Romans 6:11, Psalms 8:4, Psalms 8:5, Matthew 10:29, Matthew 10:30, Matthew 10:31, Isaiah 49:15, Isaiah 49:16, Ephesians 2:4, Ephesians 2:5, Ephesians 2:6, 1 Corinthians 1:30, Hebrews 10:14, Revelation 1:5, Revelation 1:6

The above is AI generated summary based on the writers below.

What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

W. TrotterScripture Queries and Answers

En cuanto a las demás preguntas, es sumamente importante distinguir entre la relación natural que todos tenemos con Dios como criaturas y esas nuevas y benditas relaciones con Él a las que entramos en el momento en que puede decirse verdaderamente que somos creyentes en Cristo. Como criaturas, somos responsables ante Dios, el santo y justo Juez de todos. Como criaturas caídas, estamos condenados completa y desesperadamente. «No entres en juicio con tu siervo; porque no se justificará delante de ti ningún viviente» (Sal. 143:2). Tal fue la confesión del salmista antes de que se consumara la redención y triunfara plenamente la gracia mediante la muerte, resurrección y ascensión de nuestro Señor. Fue debido a nuestra total incapacidad para comparecer así en juicio ante Dios que Cristo ocupó nuestro lugar y llevó nuestros pecados en su propio cuerpo sobre el madero. Si la gracia ha atraído nuestro corazón a ese bendito Salvador, tenemos la palabra de Dios que nos asegura que, en su muerte en la cruz, llegó a su fin toda nuestra condición ante Dios como criaturas condenadas y pecadoras. Al creer en Él, tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados» (Ef. 1:7). El creyente mismo es una persona justificada y aceptada. «Siendo justificados gratuitamente por su gracia, por la redención que es en Cristo Jesús» (Rom. 3:24). «Aceptos en el Amado» (Ef. 1:6). Así, en el momento en que llega a ser creyente, el creyente entra en relaciones enteramente nuevas con Dios. Ya no está condenado ni bajo ira, sino que es una persona perdonada, justificada y aceptada, por la gracia ilimitada de Dios y la eficacia infinita de la preciosa obra de Cristo. Además, es adoptado en la familia de Dios; sí, nacido de Dios y, por tanto, verdaderamente hijo suyo. Es uno con Cristo, como miembro de su cuerpo: «porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos» (Ef. 5:30).

A. J. PollockIs Man Descended from a Monkey?

El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, nos dice Génesis 1:26. Esto nunca se dice de la creación inferior. Esto inmediatamente distingue al hombre como la obra maestra de Dios en la creación de este mundo. Como imagen de Dios, fue creado para ser representante de Dios en relación con la creación inferior; como semejanza de Dios, para manifestar, en la medida en que Dios lo ha hecho así, el carácter de Dios.

Edward DennettUnsearchable Riches

Tal es el cuadro de la condición pasada de los miembros del cuerpo de Cristo: un cuadro tan oscuro que no lo alivia ni un solo rayo de luz. Muertos en delitos y pecados, sin un solo pensamiento, deseo o movimiento hacia Dios; pues la muerte reinaba en toda su terrible quietud y soledad. Pero, puesto que eran hombres en la tierra, se describe el carácter de su andar como tales: un andar regido por este siglo, el poder de Satanás y los deseos de la carne. ¡Así es el hombre! ¿Podemos extrañarnos de que se añada que por naturaleza eran hijos de ira? Ciertamente, nos hace bien meditar en esta descripción, tanto para aprender lo que éramos, lo que el hombre siempre es y lo que merecíamos. No hay ni una sola cosa por la que podamos atribuirnos mérito delante de Dios. Éramos totalmente malos y estábamos bajo el poder del pecado, Satanás y la muerte.

William KellyEpistles of John - Addresses 1 - 9

Pero el versículo que sigue inmediatamente muestra que necesitamos gracia en su plenitud. Cuanto más se pretende que la conciencia actúe libre y verdaderamente, más necesitamos el descanso que da la gracia perfecta. Aquí se introduce con aparente brusquedad, pero con el fin de exponer nuestra nueva relación en el amor del Padre. No se trata meramente de establecer la base necesaria de nuestra relación para la conducta; esta relación también es para disfrutar de su amor más allá de todo pensamiento humano, incluso hasta sus resultados más gloriosos. Por eso, aunque pueda parecer una transición brusca, como a veces encontramos en los escritos de nuestro apóstol, es divinamente sabia y justamente lo que nosotros mismos necesitamos cada día. «Miren qué clase de amor nos ha dado el Padre». No solo es maravillosa la medida, sino también la clase de amor. Pues se manifiesta en esto: que el Padre nos ha dado este amor ilimitado «para que seamos llamados hijos de Dios». «Hijos» es el término correcto, no «hijos varones». Juan usa regularmente la palabra «hijo» solo para Cristo. No es únicamente porque está celoso por la gloria del Hijo, sino que el cuidado por la verdad revelada que Dios le dio lo llevó a decir que somos hijos de Dios, en vez de hablar de nuestra condición de hijos varones. Al fin y al cabo, ser hijo de la familia es algo más íntimo que la posición de un hijo adoptado. Somos hijos varones por adopción, pero somos hijos por el vínculo familiar más estrecho con el Padre, aunque ambas cosas son por medio del Hijo. Así pues, esta maravillosa clase de amor nos ha sido dada para que seamos llamados hijos de Dios.

VariousTwo Natures

Estamos delante de Dios identificados con Cristo, quien fue aceptado a la diestra de Dios después de pasar por la muerte y el juicio. Este es el fundamento de su aceptación delante de Dios, y aquí es donde deben buscar seguridad. Ustedes están en Cristo. Su muerte es de ustedes, Su vida es de ustedes y también es de ustedes Su lugar de aceptación a la diestra de Dios.

VariousNotes and Reflections on the Epistle to the Ephesians

Versículo 10. «Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó antes para que anduviésemos en ellas». En vez de obrar, nosotros mismos somos obra de Dios. En el versículo aparecen dos palabras que conviene distinguir. Primero, a los santos en conjunto se los llama «hechura» (poiema) de Dios. La fuerza de esta expresión es mostrar la plenitud, ya sea de la Iglesia en su unidad o del creyente como miembro particular del cuerpo de Cristo. Cuando se considera al cristiano como un vaso de misericordia salvadora, no está en proceso de formación, sino que está completamente hecho. Pero también se dice que hemos sido «creados (ktisthentes) en Cristo Jesús». No podemos dudar de la intención del Espíritu Santo al elegir tal palabra. Sin duda, es para que la originalidad absoluta de esta obra de Dios quede impresa con fuerza en nuestra mente. No es una adaptación de algo que existía anteriormente, sino una nueva creación. El creyente no lleva nada de sí mismo a Cristo; es otro hombre, un hombre nuevo. Al haber sido dejada de lado judicialmente la naturaleza antigua en la cruz de Cristo, recibimos en Él y de Él otra naturaleza, una vida nueva y completamente distinta. Por eso es perfectamente apropiado describir la conversión de un alma a Dios con una expresión que transmite nada menos que la idea de una creación inicial y absoluta. La identidad no se destruye, pues somos nosotros quienes, según se dice, somos hechos nuevos. Por otra parte, ya no somos nosotros, sino Cristo. Al estar naturalmente perdidos, somos hallados en Él. Si de veras estamos vivos para Dios, nuestra vida es por la fe del que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros (Gál. 2:20).

Leslie M. GrantComments On Epistle Of 1 Peter

¡Qué hermoso es el contraste con un trasfondo tan oscuro en el versículo 9: «Vosotros sois linaje escogido»! Aquí está la verdadera elección de Dios: los escogidos por Él, cuyo conocimiento tomó en consideración cada circunstancia mucho antes de la creación. ¡Verdad preciosa y maravillosa, mucho más elevada que la de que Israel fuera el pueblo terrenal escogido de Dios! «Real sacerdocio» corresponde a «sacerdocio santo» (v.5): este último hacia Dios, el primero hacia los hombres, pues es propio del carácter real dar testimonio de Dios ante el mundo (Cf. Juan 18:37). ¡Preciosa es semejante dignidad conferida a pecadores salvados por gracia! «Nación santa» contrasta con Israel según la carne, en su impía desobediencia. Habla de una santificación vital para la gloria de Dios, de ser apartados para Él. «Pueblo peculiar» tiene el sentido de ser peculiarmente suyo, es decir, en efecto, esclavos en vez de siervos asalariados, como se consideraban los judíos bajo la ley.

An Outline of Sound WordsPsalm 139

Cuando pensamos en cómo Dios nos hizo, ¿no nos asombra su grandeza y sabiduría? ¡Qué criatura tan maravillosa es el hombre! Bien hacemos en alabar a Dios por su poder creador y por la sabiduría que mostró al hacer semejante criatura. ¡Cuántos misterios encierra el desarrollo del niño aún no nacido! Cada parte está sin completar, pero no es imperfecta: misterios de la naturaleza, del cuerpo, la mente, el alma y el espíritu; misterios que solo Dios conoce. Dios conocía de antemano cada miembro antes de que existiera: estaba escrito en su libro; y antes de que realmente existiera, durante el proceso de su formación, la mirada de Dios reposaba sobre él. ¡Qué bendición para el cristiano comprender que Dios se interesaba en él antes de que existiera! Y luego comprender, como Pablo, que la mirada de Dios estaba sobre él desde el vientre de su madre (Gál. 1:15). No ha habido un solo momento en nuestra vida (ni lo habrá jamás por toda la eternidad) en que Dios no se haya interesado en nosotros, velando por nosotros y cuidándonos con un amor infinito y eterno. Él sabía todo acerca de nosotros cuando nacimos en pecado y fuimos formados en iniquidad; pero en la cruz de Cristo hubo provisión divina para todo ello. ¡Qué pensamiento tan precioso: envió a su Hijo a morir en la cruz para que recibiéramos el perdón de los pecados, fuéramos justificados, tuviéramos paz con Dios y fuéramos aceptos delante de él en su amado Hijo!

Andrew MillerPsalm 84

Como cristianos, hemos «recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: Abba, Padre». Así, el Espíritu Santo mismo nos enseña y nos guía a usar la dulce expresión de nuestra relación: Padre. Este es ahora nuestro lugar dichoso, por las riquezas de la gracia soberana. «Y por cuanto sois hijos, Dios envió el Espíritu de su Hijo en vuestros corazones, el cual clama: Abba, Padre». (Gál. 4:6.) Apenas ayer, por así decirlo, estábamos lejos de Dios y buscábamos la felicidad aparte de Él; pero Él tuvo misericordia —grande misericordia, bendito sea su nombre— y nos trajo a sí mismo por la fe en Cristo Jesús. Y ahora el lugar y la porción de los hijos son nuestros: nuestros hoy, nuestros de aquí en adelante y por siempre. Piensa tan solo, alma mía, en aquella palabra maravillosa que ha alegrado tantos corazones: «Por tanto, ya no eres siervo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por Cristo». Medita, digo, en esta gran verdad —en estas mismas palabras—: «ya no». «Ya no eres siervo, sino hijo», y «heredero»: «heredero de Dios». Observa que no se trata meramente de heredero del cielo o de la gloria, sino de «heredero de Dios por Cristo». ¡Oh, verdad maravillosa! Las posesiones de Dios son tuyas. Y nota también, te ruego, que aquí el Espíritu no habla de lo que seremos, sino de lo que somos ahora. «Ya no eres siervo, sino hijo». ¡Lugar maravilloso! ¡Privilegio bendito! ¡Libertad gloriosa! Solo podemos adorar y reverenciar; nada puede añadirse a nuestras posesiones. Solo a su nombre sean toda alabanza y gloria. «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce a él. Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él apareciere, seremos semejantes a él, porque le veremos como él es. Y cualquiera que tiene esta esperanza en él, se purifica, como él [Cristo] también es limpio». (1 Juan 3:1-3.)

W. W. FeredayEarth's notable Events

El hombre se distinguió de todas las demás criaturas porque fue objeto del consejo divino antes de su creación. «Y dijo Dios: Hagamos al hombre á nuestra imagen, conforme á nuestra semejanza; y señoree», etc. (Génesis 1:26). Esto tiene una solemnidad que exige atención. No estaba por traerse a la existencia una nueva especie de animal, sino un ser moral dotado de facultades y posibilidades maravillosas. «Imagen» se refiere a la posición que se le asignó aquí al hombre para representar a Dios y gobernar por Él; «semejanza» se refiere a su ser moral, capaz de establecer relaciones y asumir responsabilidades. Ni la imagen ni la semejanza de Dios se han perdido por la caída (Génesis 9:6; Santiago 3:9).

Verses

  • Genesis 1:26–2726Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. 27Y crió Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.
  • Ephesians 2:1–61Y de ella recibisteis vosotros, que estabais muertos en vuestros delitos y pecados, 2En que en otro tiempo anduvisteis conforme a la condición de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora obra en los hijos de desobediencia: 3Entre los cuales todos nosotros también vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, también como los demás. 4Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucho amor con que nos amó, 5Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dió vida juntamente con Cristo; por gracia sois salvos; 6Y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los cielos con Cristo Jesús,