¿Quiénes son los israelitas?

Answered from the commentary of Morrish Bible Dictionary, G. C. Willis, C. E. Stuart and 22 others

Los israelitas son los descendientes de Jacob, a quien Dios dio el nombre de Israel, «príncipe de Dios», en Peniel, después de luchar con él y dejarlo cojo, quebrantando así sus fuerzas naturales (Génesis 32:28). Los doce hijos de Jacob llegaron a ser los cabezas de las doce tribus, y ellos y sus descendientes fueron llamados hijos de Israel, o simplemente Israel. Surgieron del llamamiento soberano de Dios a Abraham para sacarlo de un mundo idólatra, de modo que Israel llegó a ser una nación llamada, así como Abram había sido una persona llamada. Dios los escogió sin que tuvieran mérito alguno. Los redimió de Egipto por la sangre del cordero de la pascua, aunque eran tan pecadores como los egipcios. Luego los apartó para sí como pueblo santo y tesoro especial por encima de todas las naciones, un pueblo que «no será contado entre las naciones» (Éxodo 19:5-6). A ellos pertenecen «la adopción, y la gloria, y el pacto, y la promulgación de la ley, y el culto, y las promesas», los patriarcas y Cristo mismo según la carne (Romanos 9:4-5). Otros pueblos los llamaban hebreos, y después de la división del reino, el nombre judíos se refería propiamente a los hombres de Judá. Israel es su nombre de pacto, el nombre de la promesa, y abarca las doce tribus. Dios todavía ve esas tribus como un solo pueblo, aunque llevan mucho tiempo divididas y dispersas.

Sin embargo, «no todos los que descienden de Israel son israelitas» (Romanos 9:6). La descendencia carnal por sí sola no da derecho, pues entonces también habría que admitir a los ismaelitas y los edomitas. El verdadero israelita lo es interiormente, circuncidado en el corazón, como Natanael, «un verdadero israelita, en quien no hay engaño» (Romanos 2:28-29; Juan 1:47). La mayoría de estos autores sostiene que «el Israel de Dios» (Gálatas 6:16) se refiere a los judíos creyentes, a diferencia de los creyentes gentiles. Según ellos, la iglesia no es Israel, y sus promesas no le han sido transferidas. Unos pocos opinan lo contrario: llaman verdadero israelita a todo creyente nacido de nuevo, o sitúan al verdadero Israel dentro de la iglesia. Como nación, Israel aceptó la ley en el Sinaí y fracasó bajo ella. Cayeron en la idolatría, rechazaron y crucificaron a su Mesías, y por eso ahora están apartados, cegados judicialmente y dispersos. Aun así, Dios no ha desechado a su pueblo, porque «los dones y el llamamiento de Dios son sin arrepentimiento». Cuando haya entrado la plenitud de los gentiles, el Libertador vendrá de Sion y «todo Israel será salvo» (Romanos 11:26). Entonces serán restaurados a su tierra como una sola nación bajo Cristo, para bendición en medio de la tierra.

Verses: Genesis 32:28, Genesis 35:10, Genesis 35:11, Genesis 35:12, Romans 9:4, Romans 9:5, Genesis 12:1, Genesis 12:2, Genesis 12:3, Genesis 17:7, Genesis 17:8, Genesis 35:23, Genesis 35:24, Genesis 35:25, Genesis 35:26, Genesis 49:28, Exodus 1:1, Exodus 1:2, Exodus 1:3, Exodus 1:4, Exodus 1:5, Exodus 1:6, Exodus 1:7, Exodus 4:22, Exodus 19:5, Exodus 19:6, Deuteronomy 7:6, Deuteronomy 7:7, Deuteronomy 7:8, Deuteronomy 14:2, Deuteronomy 26:5, Isaiah 41:8, Isaiah 43:1, Romans 9:6, Romans 9:7, Romans 9:8, Romans 11:1, 2 Corinthians 11:22, Philippians 3:5, Galatians 3:29, Galatians 6:16, Romans 11:25, Romans 11:26, John 1:47, Acts 13:16, Acts 13:17, Amos 3:1, Amos 3:2, Hosea 11:1, Jeremiah 31:31, Jeremiah 31:32, Jeremiah 31:33, Romans 2:28, Romans 2:29, Ephesians 2:12

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What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

Morrish Bible DictionaryBible Dictionary H 2, I

Nombre dado a Jacob después de que «un hombre» luchó con él; Jacob se aferró a él cuando este lo dejó cojo. Significa «un príncipe de Dios»; y se dijo: «Como príncipe tienes poder con Dios y con los hombres, y has vencido». Así indicaba la manera de bendecir con respecto a la nación en la que se establecería el gobierno de Dios en la tierra. Los doce hijos de Jacob llegaron a ser los jefes de las doce tribus, y ellos y sus descendientes fueron llamados los hijos de Israel, o simplemente Israel. Al dividirse el reino, las diez tribus fueron llamadas «Israel» y las dos tribus «Judá», aunque esta distinción no se observa siempre estrictamente: así, a los príncipes y reyes de Judá se les llama príncipes de Israel y reyes de Israel. 2 Crónicas 12:5-6; 2 Crónicas 21:2; 2 Crónicas 28:19. Así, a los que regresaron del destierro, aunque en su mayoría pertenecían a las dos tribus, se les llama pueblo de Israel, o Israel. También en los profetas, aunque a las diez tribus no se les llama Judá, a las dos tribus a veces se les llama Israel. En los profetas, a las diez tribus a menudo se las menciona como EFRAÍN, que era la principal de las diez. Aunque se contaba a Israel como diez tribus, lo más probable es que la porción de Simeón, situada en el extremo sur, se uniera a Judá, al igual que el territorio de Dan en el suroeste; aunque el pueblo de Simeón quizá se dispersó entre las otras tribus, y los de Dan fueron al norte y se unieron allí a su tribu.

C. E. StuartRomans

¿Qué era este pueblo? — Ningún afecto ordinario lo había movido así, pues no era un pueblo ordinario, como ahora relata. Eran israelitas, descendientes de Jacob, quien había recibido ese nombre de Aquel que había luchado con él y luego lo había bendecido junto al vado de Jaboc, en el lugar que el patriarca, como consecuencia, llamó Peniel (Gén. 32:30). Él dio nombre al lugar. Dios le dio un nombre a él. Peniel llamó él al lugar. Israel lo apellidó Dios. «Israelitas», pues, señalaba su descendencia de aquel que, como príncipe, tuvo poder con Dios y con los hombres, y prevaleció. Israelita no era un nombre insignificante que llevar. Hablaba de descendencia natural de aquel a quien, y a cuya descendencia, se confirmó libre e irrevocablemente la promesa de la tierra por heredad (Gén. 35:12; 48:4). Como nación, les pertenecían grandes privilegios especiales: a saber, «la adopción, y la gloria, y el pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas; cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén» (Rom. 9:4-5). Un conjunto de privilegios, una acumulación de honores sin igual. «¿Qué gente grande hay», había preguntado Moisés, «que tenga dioses cercanos á sí, como lo está Jehová nuestro Dios en todo cuanto le pedimos?» (Deut. 4:7). ¿Qué nación ha sido jamás tan favorecida? Bien podemos preguntarlo, teniendo ante nosotros la historia del mundo de más de cuarenta siglos. ¡Cómo habría de destacar también el apóstol sus privilegios, poniendo, como lo hace, la conjunción copulativa «y» entre cada uno de ellos!

La adopción era de ellos, como el Señor anunció al Faraón: «Israel es mi hijo, mi primogénito. Ya te he dicho que dejes ir á mi hijo, para que me sirva» (Éx. 4:22-23). La gloria habían tenido el privilegio de verla a menudo en su padre, y de saber que estaba en medio de ellos, sobre el propiciatorio (Lev. 16:2). También podían hablar de pactos. El primero, hecho en Sinaí entre Dios y ellos (Éx. 24), quebrantado, ¡ay!, antes de que transcurrieran seis semanas, cuando hicieron el becerro de oro. El segundo fue hecho incondicionalmente por Dios con Moisés e Israel, conforme al cual el Señor los llevó a la tierra (Éx. 34:10-27). El tercero fue hecho por Dios con Israel en la tierra de Moab; de la observancia de este y del hecho en Sinaí dependía que permanecieran en la tierra (Deut. 29:1). Hay un cuarto, que todavía ha de hacerse con la casa de Israel y la casa de Judá, llamado el nuevo pacto. De este profetizó Jeremías (Jer. 31:31-34). El Señor se refirió a él y anunció primero, con razón, con la sangre de qué sacrificio sería establecido (Mat. 26:28). Y el escritor de Hebreos llama especialmente la atención a él (Heb. 8; 10:16-18), enseñándonos la eficacia permanente de la sangre de Cristo. También les pertenecía la entrega de la ley: los diez mandamientos habían sido proclamados audiblemente por la voz de Dios mismo; por eso podía decirse que solo ellos, entre todas las naciones, habían oído la voz del Dios viviente hablándoles desde el fuego, y habían vivido (Deut. 5:26). Solo a ellos se les dio también un ritual para el culto divino. A ellos también les hizo Dios promesas que, mediante la venida del Señor Jesús, estaban en proceso de cumplirse. Al mirar al pasado, podían reclamar como suyos a los padres, como Abraham, Isaac, Jacob, etc. Y de Israel, para coronarlo todo, vino Cristo según la carne, quien no es meramente un hombre, sino que está sobre todos, Dios bendito para siempre.*

Truth & TestimonyVolume 2 - 3

Luego Isaac tuvo dos hijos, pero Dios dejó de lado al mayor y señaló a Jacob como Su elegido para ser el padre inmediato de la nación de Israel, y le dio el nombre de Israel. A Jacob le nacieron doce hijos, y estos estaban destinados a ser los jefes de las doce tribus que formaron la nación.

G. C. WillisGalatians

Entramos en esta nueva creación por medio del nuevo nacimiento. Debemos nacer de nuevo si queremos entrar en ella (Juan 3). Eso es lo que importa. El nuevo nacimiento trae consigo vida eterna, salvación, perdón de pecados, entrada en la familia del Padre; por él llegamos a ser hijos, herederos de Dios y coherederos con Cristo (Romanos 8:17). Sí, la nueva creación importa. Es verdaderamente algo, pero la circuncisión y la incircuncisión no son nada. ¿Quieren una regla? ¿Tienen que tener una regla por la cual andar? Muy bien. Esta regla, la regla de la nueva creación, la regla del nuevo nacimiento, es la regla por la que debemos andar ahora. La palabra significa andar en fila. Es la misma palabra que vimos en el capítulo 5:25. Podríamos decir: «Todos los que anden al compás de esta regla»; a ellos el apóstol les dice: «Paz sobre ellos y misericordia, y sobre el Israel de Dios». La ley solo puede traer problemas y maldición. En contraste con los problemas que habían causado estos maestros de la ley, el apóstol envía un mensaje de paz a quienes andan según la regla de la nueva creación. «Paz sobre ellos y misericordia». Por lo general, la misericordia no se incluye en los saludos dirigidos a una asamblea, sino solo a personas. (Véanse 1 y 2 Timoteo 1:2). Pero en Galacia había verdaderos creyentes en las asambleas, y en este tiempo de aflicción necesitaban misericordia. Probablemente este sea el único caso en que se desea misericordia a las asambleas.

Los maestros de la ley se jactaban de los gálatas que habían recibido la circuncisión y que, por tanto, exteriormente se habían hecho judíos. Pero esto no los convertía en pueblo de Dios. En el capítulo 3, los versículos 7, 9 y 29 encontramos casi la misma idea. «Los que son de la fe, estos son hijos de Abraham». Así que ahora, en contraste con los falsos maestros que hacían falsos judíos, el apóstol exclama triunfante: estos son «el Israel de Dios». Los que andan según la regla de la nueva creación son los verdaderos israelitas, no los que llevan la señal de la circuncisión. El pueblo de Israel tenía tres nombres: hebreos, judíos e israelitas. Judíos eran especialmente los de las tribus de Judá y Benjamín, aunque muchos otros se habían unido a ellos bajo este nombre. «Israel» significa «príncipe de Dios», y fue el nombre que Dios mismo dio a Jacob cuando luchó con el ángel y prevaleció. «No se llamará más tu nombre Jacob (significa “engañador”), sino Israel (príncipe de Dios): porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido» Génesis 32:28. Este nombre incluye a todos los descendientes de Jacob, las doce tribus, no solo las dos tribus, como significa el nombre «judío». Es muy interesante observar que este nombre Israel es el nombre que el pueblo terrenal de Dios ha elegido hoy, al comenzar una vez más a tomar posesión de su propia tierra. Pero los verdaderos israelitas son los que han «nacido de nuevo» en la familia de Dios.

C. J. DavisC. What is the Church?

¿Quiénes eran, entonces, los JUDÍOS? Vayan a Romanos 9:3-4, y al 5: «Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que son mis parientes según la carne: que son ISRAELITAS; de los cuales es la adopción, y la gloria, y los pactos, y la promulgación de la ley (nótenlo), y el culto, y las promesas; cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén». Esta es una breve descripción de lo que eran los JUDÍOS. Eran un pueblo separado: una nación distinta, apartada para Dios. Pero eran una nación terrenal. Por eso encontrarán que Dios, al hablar de ellos por medio de los profetas, dice: «Porque Jehová ha escogido a Jacob para sí, a Israel por posesión suya» (Sal. 135:4). Y, de nuevo: «Por amor de Jacob mi siervo, y de Israel mi escogido, yo te llamé por tu nombre, aunque no me conocías» (Isaías 45:4). El Señor había puesto barreras, si puedo decirlo así, alrededor de ellos, separándolos de todas las demás naciones.

William KellyNotes on Psalms

Queda claro, entonces, que el Salmo describe en espíritu, más que como un hecho, al israelita justo, en contraste con la masa de los impíos. Por tanto, es el Espíritu de Cristo en el remanente justo, no Cristo personalmente, aunque Él era el único absolutamente Justo. Así queda refutada desde el principio la ilusión arraigada y persistente del pueblo de que todo judío tenía un título bueno y verdadero ante los ojos de Dios. Al contrario, no todos los que descienden de Israel son Israel. Porque no es judío quien lo es exteriormente, ni es circuncisión la que es exterior en la carne; sino que es judío quien lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra, y su alabanza no proviene de los hombres, sino de Dios.

Hamilton SmithThe Epistle to the Romans

Pablo había estado enseñando que todos, tanto judíos como gentiles, reciben bendición sobre la base de la gracia soberana. De inmediato, el judío objeta que esta enseñanza niega las promesas que les corresponden por descendencia natural. A esta objeción, el apóstol responde que no todos los que descienden naturalmente de Israel son el verdadero Israel de Dios a quienes se hicieron las promesas. Luego acude a la Escritura para probar su argumento.

William KellyGalatians

«Y a todos los que anduvieren conforme a esta regla, paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios». En la primera expresión, «a todos los que anduvieren conforme a esta regla», creo que se refiere especialmente a los creyentes gentiles, como los gálatas. «Esta regla» es la regla de la nueva creación: Cristo mismo. Añade: «paz sobre ellos, y misericordia, y sobre el Israel de Dios». La única parte de Israel que se reconoce está formada por los judíos que verdaderamente creen. Aquí «Israel de Dios» parece usarse no como una expresión general para todo santo, sino para los creyentes de Israel: aquellos judíos que habían renunciado a sus propias obras y habían hallado refugio solo en Cristo Jesús. Se habla de dos grupos, y no de uno solo. «Todos los que anduvieren conforme a esta regla» son más bien los creyentes gentiles; y el «Israel de Dios» son los santos judíos, no el Israel meramente literal, sino «el Israel de Dios»; los israelitas de verdad, a quienes la gracia hizo estar dispuestos a recibir al Salvador.

The Bible TreasuryThe Gospel of Mark

Israel es el nombre que connota las promesas divinas al pueblo terrenal, y el día futuro de su bendición nacional durante el reinado del Mesías está asociado con este nombre. A los israelitas les corresponden la adopción, la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el servicio de Dios y las promesas (Rom. 9:4). Y antes del día milenario, Jehová traerá a los hijos de Israel de entre las naciones, y José y Judá serán una sola nación, y las misericordias seguras de David serán su porción para siempre (Ezeq. 37). Así será salvo todo Israel, y no solo los judíos.

A. J. PollockThe British-Israel Theory

mostrando que la palabra israelita se aplica en sentido general. El difunto reverendo David Baron, un conocido cristiano de origen judío, quien examinó cuidadosamente la teoría del Israel británico, escribió: «Los nombres “judío” e “israelita” se volvieron términos sinónimos aproximadamente desde la época del cautiverio. Es una de las falacias absurdas del israelismo anglosajón suponer que el término “judío” se refiere únicamente a un descendiente carnal de Judá. Se refiere a todos los que, entre los hijos de Jacob, se reconocían como súbditos del reino teocrático de Judá o eran considerados como tales».

Verses

  • Genesis 32:28Y él dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel: porque has peleado con Dios y con los hombres, y has vencido.
  • Genesis 35:10–1210Y díjole Dios: Tu nombre es Jacob; no se llamará más tu nombre Jacob, sino Israel será tu nombre: y llamó su nombre Israel. 11Y díjole Dios: Yo soy el Dios Omnipotente: crece y multiplícate; una nación y conjunto de naciones procederá de ti, y reyes saldrán de tus lomos: 12Y la tierra que yo he dado a Abraham y a Isaac, la daré a ti: y a tu simiente después de ti daré la tierra.
  • Romans 9:4–84Que son israelitas, de los cuales es la adopción, y la gloria, y el pacto, y la data de la ley, y el culto, y las promesas; 5Cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo según la carne, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén. 6No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que son de Israel son Israelitas; 7Ni por ser simiente de Abraham, son todos hijos; mas: En Isaac te será llamada simiente. 8Quiere decir: No los que son hijos de la carne, éstos son los hijos de Dios; mas los que son hijos de la promesa, son contados en la generación.