¿Qué es la eclesiología?
Answered from the commentary of G. C. Willis, Morrish Bible Dictionary, J. N. Darby and 16 others
La eclesiología es la verdad acerca de la iglesia. Su nombre proviene del griego *ekklesia*, «los llamados afuera»: un pueblo llamado por Dios para sí, sacado de la masa de la humanidad y del mundo. La iglesia no es simplemente un número de personas salvas. Es el cuerpo de los santos formado en la tierra en unidad con Cristo, su Cabeza en el cielo, por el Espíritu Santo enviado después de que Jesús fue exaltado a la diestra de Dios. Ese cuerpo se forma por el bautismo del Espíritu, como enseña 1 Corintios 12:13, y no por agua. De ello se desprende que la iglesia no existía en los tiempos del Antiguo Testamento ni en los Evangelios. Cuando el Señor dijo «edificaré mi iglesia» en Mateo 16:18, hablaba de algo todavía futuro, edificado sobre él como el Hijo del Dios viviente. Comenzó en Pentecostés, y se considera un error llamar «la iglesia» a todos los santos desde Adán en adelante. Por consiguiente, la iglesia se mantiene completamente separada de Israel, cuyas promesas terrenales aún deben cumplirse después de que la iglesia sea llevada.
Las Escrituras presentan a esta única iglesia mediante varias figuras. Es el cuerpo de Cristo, en el que se manifiesta la plenitud de la Cabeza. Es la casa de Dios, su morada en la tierra y «columna y apoyo de la verdad» de 1 Timoteo 3:15. Es la esposa, cuya esperanza es estar con Cristo en gloria. Como fue puesta en la tierra para dar testimonio, es visible; y se considera que la «iglesia invisible» es una idea sin fundamento en las Escrituras. Cada asamblea local es la iglesia de Dios en ese lugar y expresa al conjunto. Cristo le dejó dos ordenanzas: el bautismo y la Cena del Señor, ambas señalan su muerte. Su orden incluye la disciplina según la palabra, que es una característica de la asamblea de Dios. El ministerio procede de dones dados directamente por Cristo ascendido, los cuales se distinguen de los cargos locales. Estos autores concuerdan en que, por el fracaso del hombre, la unidad y el testimonio externos de la iglesia están en ruinas. La obra de Cristo en ella no puede fracasar, y el único cuerpo sigue existiendo ante los ojos de Dios. En un aspecto práctico hay acuerdo, con una sola disidencia mencionada: hoy no hay autoridad para nombrar ancianos. Se cita una afirmación presbiteriana en sentido contrario únicamente para responderla. En todo esto, se pretende que la verdad acerca de la iglesia rija las relaciones del creyente con el Señor, con Dios y con los demás santos aquí en el mundo.
Verses: 1 Corinthians 12:13, Matthew 16:18, Ephesians 1:22, Ephesians 1:23, Colossians 1:18, 1 Corinthians 12:12, 1 Corinthians 12:27, Acts 2:42, Acts 2:43, Acts 2:44, Acts 2:45, Acts 2:46, Acts 2:47, Ephesians 2:19, Ephesians 2:20, Ephesians 2:21, Ephesians 2:22, Ephesians 4:11, Ephesians 4:12, Ephesians 4:13, Ephesians 4:14, Ephesians 4:15, Ephesians 4:16, Ephesians 5:25, Ephesians 5:26, Ephesians 5:27, 1 Peter 2:9, 1 Peter 2:10, 1 Peter 2:4, 1 Peter 2:5, Matthew 18:15, Matthew 18:16, Matthew 18:17, Matthew 18:18, Matthew 18:19, Matthew 18:20, Matthew 28:19, Matthew 28:20, 1 Timothy 3:15, 1 Timothy 3:1, 1 Timothy 3:2, 1 Timothy 3:3, 1 Timothy 3:4, 1 Timothy 3:5, 1 Timothy 3:6, 1 Timothy 3:7, 1 Timothy 3:8, 1 Timothy 3:9, 1 Timothy 3:10, 1 Timothy 3:11, 1 Timothy 3:12, 1 Timothy 3:13, Titus 1:5, Titus 1:6, Titus 1:7, Titus 1:8, Titus 1:9, Acts 20:28, 1 Peter 5:1, 1 Peter 5:2, 1 Peter 5:3, 1 Peter 5:4, Hebrews 10:24, Hebrews 10:25, 1 Corinthians 11:23, 1 Corinthians 11:24, 1 Corinthians 11:25, 1 Corinthians 11:26, Acts 2:38, Acts 2:39, Acts 2:40, Acts 2:41, Romans 12:4, Romans 12:5, Romans 12:6, Romans 12:7, Romans 12:8, 1 Corinthians 3:16, 1 Corinthians 3:17, Galatians 3:26, Galatians 3:27, Galatians 3:28, Revelation 21:2, Hebrews 12:22, Hebrews 12:23, Acts 6:1, Acts 6:2, Acts 6:3, Acts 6:4, Acts 6:5, Acts 6:6, 1 Corinthians 5:4, 1 Corinthians 5:5, Ephesians 3:10, Hebrews 13:17
The above is AI generated summary based on the writers below.
What the commentators say
The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.
Explicaré lo que quiero decir con la Iglesia. La Iglesia es un cuerpo que subsiste en unidad aquí abajo, formado por el poder de Dios al reunir a sus hijos en unión con Cristo, quien es su Cabeza; un cuerpo que deriva su existencia y su unidad de la obra y la presencia del Espíritu Santo, que descendió del cielo, como consecuencia de la ascensión de Jesús, el Hijo de Dios, y de su sentarse a la diestra del Padre después de haber consumado la redención.
Esta Iglesia, unida por el Espíritu, como el cuerpo a la Cabeza, a este Jesús sentado a la diestra del Padre, sin duda se manifestará en su totalidad cuando Cristo se manifieste en su gloria; pero, mientras tanto, por estar formada por la presencia del Espíritu Santo que descendió del cielo, la Palabra de Dios la considera esencialmente subsistente en su unidad sobre la tierra. Es la morada de Dios por el Espíritu, esencialmente celestial en sus relaciones, pero con una peregrinación terrenal, en cuanto al escenario donde se encuentra realmente y donde debe manifestar la naturaleza de la gloria de Cristo, como su carta de recomendación al mundo, pues lo representa y ocupa su lugar. Es la esposa del Cordero, en sus privilegios y llamamiento. Se la presenta a Cristo como una virgen pura para el día de las bodas del Cordero. Evidentemente, esta última idea se cumplirá en la resurrección; pero lo que caracteriza a la Iglesia, al ser vivificada conforme al poder que resucitó a Cristo de entre los muertos y lo sentó a la diestra de Dios, es la realización y manifestación de la gloria de su Cabeza por el poder del Espíritu Santo, antes de que Jesús, su Cabeza, sea revelado en persona.
La iglesia del Dios viviente es el cuerpo de santos formado en la tierra en unidad con Cristo en el cielo como Cabeza, por el Espíritu Santo enviado desde el cielo para formarlos en unidad con Cristo a la diestra de Dios. La iglesia no es simplemente un número de personas salvas, sino un cuerpo formado en unidad con Cristo, su Cabeza, por el Espíritu Santo enviado desde el cielo como consecuencia de la exaltación de Jesús a la diestra de Dios. Ha existido la costumbre de llamar iglesia a todos los santos desde el primero hasta el último, y existe el temor de que los santos de corazón sensible que así lo han hecho se alarmen al cambiarlo. Respeto profundamente la inquietud de las almas (que tienen conciencia del amor electivo de Dios al salvar a todos los que Él ha llamado desde Adán en adelante) ante el temor de que esta distinción afecte el fundamento de la salvación por medio de la sangre, conforme al amor electivo de Dios; pero aun así, es mi deber y también mi privilegio comprender la posición en la que Dios me ha puesto y llamar por el nombre correcto a lo que Dios ha llamado por nombre en las Escrituras.
El Señor dijo a Pedro: «Sobre esta roca edificaré mi iglesia». No había estado edificando desde Adán en adelante, sino que dice: «Edificaré». ¿De qué encuentro que habla la gente? De una iglesia visible e invisible. Ahora bien, esto es mentira de Satanás. La llamada iglesia visible es, de hecho, el mundo, y no puede dar ningún testimonio por Cristo. Si digo que es un cuerpo invisible, todo el testimonio desaparece. En Israel, ¿qué era entonces el cuerpo visible? Una nación. La unidad de Dios entonces era la unidad de una nación, de la cual noventa y nueve de cada cien no se habían convertido; los verdaderos santos eran invisibles, pues Dios tenía a los suyos ocultos entre ellos. Cuando vino Cristo, Ana habló de Él a todos los que esperaban la redención en Israel. Pero la iglesia de Dios es muy diferente, aunque a menudo se la confunde con esta condición de los creyentes en Israel. Ahora los santos son formados en la tierra en un cuerpo, en unidad con Cristo resucitado, por el Espíritu Santo que descendió del cielo como consecuencia de la exaltación de Jesús. Nuestras relaciones, nuestros afectos y nuestro deber para con Cristo se fundan todos en esta verdad; y, si no se entiende, necesariamente habrá deficiencia en la conducta y en las conciencias de los santos. Cuando el Señor dijo a Pedro: «Edificaré», por supuesto que era algo que aún no se había hecho. La piedra del fundamento era Cristo.
La Iglesia es ese cuerpo que el Espíritu Santo forma en unidad, relacionado con el Señor Jesucristo, su Cabeza, y unido a Él, sentado a la diestra del Padre en el cielo; y aquello que el Espíritu Santo une así a Él es lo único* que en las Escrituras se llama «la Iglesia» (es decir, específicamente como tal).
Tome la palabra: incluye una asamblea como la de Éfeso. Considere la realidad: la asamblea en el desierto y la asamblea de Dios formada como consecuencia de la muerte de Cristo se fundan en principios diametralmente opuestos y destructivos el uno para el otro. Y la definición («Una iglesia comprendía una sociedad del pueblo de Dios») es tan vaga e incorrecta como puede serlo. Una iglesia es una asamblea: ¿qué significa «comprender una sociedad»? Una asamblea significa una asamblea; si sus miembros no están efectivamente reunidos, puede usarse en sentido general para quienes habitualmente se reúnen, pero entonces es la sociedad. Cuando hablamos de la Iglesia en su sentido cristiano (y eso es lo único que nos ocupa), es la asamblea de Dios fundada en la muerte de Cristo, reunida por el poder del Espíritu Santo y habitada por él. Cristo se entregó no solo por aquella nación, sino también para reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Esta es la idea general, pues aquí solo se expresa de manera general.
¡Cuán maravillosamente describe esta palabra ek-klesia a la verdadera Iglesia de Dios hoy!: llamados fuera por el heraldo del Evangelio; llamados fuera del mundo, pues quien responde a este llamado ya no es del mundo, así como Cristo, su Señor, no es del mundo; (Juan 17:16); reunidos en torno a Aquel a quien amamos, nuestro Señor Jesucristo; y así formamos parte de la Asamblea, o Iglesia de Dios.
«Asamblea» es una mejor traducción de ek-klesia que «congregación», pues congregación lleva en sí la idea de congregarse o reunirse por voluntad propia, mientras que ek-klesia enfatiza el llamado que los reúne: el llamado propio de Dios, por medio del heraldo de Jesucristo nuestro Señor. En Hechos 19, encontramos esta palabra traducida tres veces como «asamblea» en nuestra Versión Autorizada.
Se nos la presenta de tres maneras: como el Cuerpo de Cristo, la casa de Dios y la novia de Cristo. Como cuerpo, hay diversos miembros con la responsabilidad de funcionar para Él en los lugares que les han sido asignados y preparados, bajo la dirección de Cristo, la cabeza. Como casa de Dios, la Iglesia es su morada en la tierra y es responsable de mantener allí el orden y la santidad de Dios. Como novia de Cristo, el afecto, la intimidad, la fidelidad, la sujeción y la compañía y asociación eternas con Jesús en toda su gloria son la porción, la esperanza y el destino de la Iglesia.
En el Nuevo Testamento, la Asamblea de Dios se presenta bajo cuatro figuras: una Casa, un Cuerpo, un Candelero y una Novia. Cada figura sugiere una idea diferente. La Casa de Dios es donde Él mora: la relación de la Asamblea con Dios; el Cuerpo de Cristo es su relación con Cristo, aquello por lo cual su vida, tomada de la tierra, ha de expresarse ahora aquí; el Candelero ha de llevar la luz que da el Espíritu: el vaso responsable del testimonio de Cristo en la tierra durante su ausencia; mientras que la Novia está más relacionada con lo celestial y eterno, cuando la Asamblea, objeto del afecto de Cristo, estará para siempre con Aquel que es el Esposo. Esta última verdad presenta el destino final de la Asamblea, pues «Cristo también amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla limpiándola en el lavacro del agua por la palabra, para presentársela gloriosa para sí, una iglesia que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha» (Efesios 5:25-27). Y el día en que haya sido incorporado el último componente de la Asamblea, por la bendita actividad del Espíritu de Dios, el Señor llevará a la Novia a casa para que esté consigo mismo para siempre; una esperanza muy luminosa para el corazón del cristiano. Pero allí nunca dejará de ser «la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo», como el Cuerpo (Efesios 1:23), o la morada de Dios, como la Casa.
El Sr. Hole usa las palabras iglesia y asamblea indistintamente, lo cual podría causar cierta confusión. La palabra griega ecclesia se usa en el Nuevo Testamento para describir tanto a la verdadera Iglesia universal de Dios, compuesta por todos los creyentes, como también a la iglesia o asamblea local. La palabra significa llamados fuera. Por lo tanto, la palabra española asamblea es una mejor traducción de ecclesia que la palabra iglesia. Pero, mientras conozcamos su verdadero significado, se puede usar iglesia o asamblea sin problemas. El principal problema con la palabra iglesia es que la gente la confunde con algún edificio de iglesia o alguna denominación (la iglesia bautista, etc.). Ninguno de estos es un uso correcto de ecclesia.
Pero si la Iglesia es un tesoro escondido en el campo, solo Dios podía discernirlo. Por otras Escrituras aprendemos que la manifestación de la Iglesia (es decir, en su estado perfecto) no será en este mundo, ni en esta era; más bien, la manifestación tendrá lugar en la nueva era, pues esta habrá terminado cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo, tomando venganza, etc.; pero entonces también será revelada la Iglesia (Col. 3:4). La manifestación de los hijos de Dios, la Iglesia, es un acontecimiento que toda la creación, animada e inanimada, es representada esperando con anhelo (Rom. 8:19-23.) Pero esta manifestación de la Iglesia se refiere a la gloria futura, y es el término que se aplica a este ocultamiento de nuestra vida en el pasaje citado arriba, a saber, Col. 3:4: «Nuestra vida está escondida con Cristo en Dios», etc. En nuestros días oímos hablar de una Iglesia invisible, como si fuera la voluntad de Dios que la Iglesia permaneciera oculta ahora; pero no hay fundamento bíblico para semejante idea. Es un hecho triste y solemne que muchos hijos de Dios no andan como hijos de luz, y que la Iglesia, en conjunto, no es conocida como un cuerpo distinto y separado del mundo. Puede que haya unos pocos aquí y allá que procuren andar así, separados del mal, y guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; pero, ¡ay!, ¡qué pocos en comparación! Sin embargo, la Escritura no parece indicar que Dios haya destinado a la Iglesia a ocupar una posición en la que apenas pudiera distinguirse del mundo; por el contrario, sí parece indicar que la palabra «escondida» se refiere al pasado. En ninguna parte encontramos la idea de que una Iglesia invisible sea la intención y el deseo de Dios. Fue establecida a plena luz del día, ante todas las lenguas reunidas en Jerusalén, y en un instante se desató la lengua de los indoctos, quienes dieron testimonio de la gracia de Dios en diversas lenguas ante la multitud asombrada. Los enemigos se burlaron y dijeron: «Están llenos de mosto». Aquí no hubo invisibilidad. «En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros». Dios dispuso que esa unidad y ese amor, conforme al modelo de Cristo, fueran la evidencia para todos los hombres de que eran sus discípulos. Esto es del todo incompatible con la invisibilidad, salvo como resultado del pecado del hombre; pues, ¡ay!, aquí, como en toda otra posición en la que el hombre ha sido colocado, ha habido fracaso. La Iglesia, como cuerpo visible, está arruinada; está quebrantada y dividida en sectas y partidos, y en muchos casos existe la más amarga enemistad entre los rivales. Ciertamente, esto no era lo que se había propuesto. Esto no puede ser efecto de la presencia del Espíritu Santo en la Iglesia, sino que se debe a que esa presencia ha sido negada y la autoridad humana ha usurpado el lugar del Espíritu. La consecuencia natural e inevitable es que, hasta que venga Cristo, las concupiscencias de la carne y el poder y la sutileza de Satanás han deshecho y arruinado para siempre la unidad visible de la Iglesia sobre la tierra. «¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros?», etc. Era el propósito secreto de Dios, antes de la fundación del mundo, que de la raza humana que vive en el mundo, y sin consideración a las distinciones de su gobierno, formaría su Iglesia en el momento oportuno. Este propósito fue dado a conocer cuando vino Cristo y desarrollado después por el Espíritu. «Sobre esta Roca edificaré mi Iglesia». El día de Pentecostés, Dios puso en ejecución su plan. Comenzó a edificar su casa espiritual cuando el Espíritu Santo descendió sobre los santos (Hechos 2:1-4). Porque la Iglesia no es meramente una asamblea de creyentes, sino una asamblea constituida en un solo cuerpo corporativo por la presencia real y personal del Espíritu Santo, quien está presente precisamente en el mismo sentido en que el Señor Jesús está ahora ausente. Esta es la Iglesia. Es evidente que un cuerpo así no podía existir antes, porque Cristo no había ascendido y el Consolador no podía venir hasta que Cristo hubiera subido (Juan 14, y siguientes). Es cierto que muchas cosas de la antigua dispensación tipificaban a la Iglesia, o más bien, a los miembros de Cristo, en ciertos aspectos; pero también es cierto que el Señor reveló su asamblea como su propósito, y que Pablo fue el escogido para darla a conocer plenamente. Ef. 2, Col. 1.
Por «Iglesia» no me refiero al clero, ni aludo a ninguna parte o sección del cuerpo que profesa la fe, sino a toda la compañía de creyentes en nuestro Señor Jesucristo que existe en la tierra en cualquier momento dado, entre la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés y el momento en que, en su segunda venida, todos ellos, muertos o vivos, serán arrebatados para encontrarse con el Señor en el aire y estar para siempre con él; en una palabra, el cuerpo de Cristo.
Verses
- 1 Corinthians 12:12–1312Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo. 13Porque por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, ora Judíos o Griegos, ora siervos o libres; y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
- Matthew 16:18Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
- Ephesians 1:22–2322Y sometió todas las cosas debajo de sus pies, y diólo por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, 23La cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que hinche todas las cosas en todos.
- Colossians 1:18Y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia; él que es el principio, el primogénito de los muertos, para que en todo tenga el primado.
- 1 Corinthians 12:27Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.
- Acts 2:38–4738Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 39Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. 40Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. 41Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas. 42Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones. 43Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. 44Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes; 45Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas a todos, como cada uno había menester. 46Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón, 47Alabando a Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.