¿Quién fue Salomón en la Biblia?
Answered from the commentary of Morrish Bible Dictionary, Leslie M. Grant, W. W. Fereday and 15 others
Salomón fue hijo de David y Betsabé, y reinó cuarenta años sobre el reino unido de Israel. Al nacer lo llamaron Salomón, «Pacífico», y el Señor envió a Natán para que lo llamara Jedidías, «amado de Jehová», porque «Jehová lo amó» (2 Samuel 12:24-25). Dios lo escogió, y David lo hizo rey mientras aún vivía, de modo que se sentó «en el trono de Jehová». El intento de Adonías de apoderarse del trono fue frustrado, y Salomón comenzó su reinado haciendo justicia contra Adonías, Joab y Simei, y expulsando a Abiatar del sacerdocio. En Gabaón, sintiéndose «como un niño pequeño», pidió a Dios un corazón entendido para juzgar a Su pueblo (1 Reyes 3:5-14). Dios se agradó y le dio una sabiduría como ningún rey antes ni después de él tuvo, y además riquezas y honra que no había pedido. Esa sabiduría pronto se manifestó en el juicio entre las dos mujeres que reclamaban al niño vivo. Heredó la paz que las guerras de David habían conseguido y reinó sobre todo el territorio desde el Éufrates hasta la frontera de Egipto. Construyó el templo, y la gloria del Señor lo llenó. Los reyes acudían a escuchar su sabiduría, entre ellos la reina de Sabá. Pronunció tres mil proverbios y escribió los libros de Proverbios, Eclesiastés y Cantares. Por todo esto, su reinado pacífico y glorioso se considera un tipo de Cristo, el verdadero Rey de paz, que reinará en el milenio. El Señor mismo habló de «uno mayor que Salomón» (Mateo 12:42).
Sin embargo, el hombre más sabio que jamás vivió fracasó, y fracasó gravemente. Deuteronomio 17 prohibía al rey multiplicar caballos, mujeres, plata y oro, y Salomón desobedeció en los tres aspectos. Amó a muchas mujeres extranjeras, tuvo setecientas esposas y trescientas concubinas, y cuando envejeció sus esposas inclinaron su corazón hacia otros dioses. Siguió a Astarot y Milcom, edificó lugares altos para Chemos y Moloc, e «hizo lo malo ante los ojos del Señor» (1 Reyes 11:1-8). Por tanto, fue idólatra por derecho propio. La lección que se extrae es que la sabiduría no pudo guardarlo; solo aferrarse al Señor con dependencia y obediencia puede hacerlo. Debido a su idolatría, el reino se dividió bajo su hijo Roboam, aunque el juicio se aplazó durante su vida por causa de David. La mayoría de estos autores señala que, a diferencia de David, no mostró señales de arrepentimiento y, en cambio, procuró matar a Jeroboam. Solo Kelly interpreta que Eclesiastés presenta su experiencia con «un carácter triste y penitente». Su fracaso muestra que la promesa del trono de David debe cumplirse en otro Hijo de David, Cristo, cuyo reinado no terminará en infidelidad. Crónicas omite sus pecados y presenta su reinado como una imagen de aquella gloria venidera, aunque incluso allí sus caballos de Egipto dan a entender que se ensoberbeció.
Verses: 2 Samuel 12:24, 2 Samuel 12:25, 1 Kings 1:39, 1 Kings 2:12, 1 Kings 3:5, 1 Kings 3:6, 1 Kings 3:7, 1 Kings 3:8, 1 Kings 3:9, 1 Kings 3:10, 1 Kings 3:11, 1 Kings 3:12, 1 Kings 3:13, 1 Kings 3:14, 1 Kings 3:16, 1 Kings 3:17, 1 Kings 3:18, 1 Kings 3:19, 1 Kings 3:20, 1 Kings 3:21, 1 Kings 3:22, 1 Kings 3:23, 1 Kings 3:24, 1 Kings 3:25, 1 Kings 3:26, 1 Kings 3:27, 1 Kings 3:28, 1 Kings 4:29, 1 Kings 4:30, 1 Kings 4:31, 1 Kings 4:32, 1 Kings 4:33, 1 Kings 4:34, 1 Kings 6:1, 1 Kings 6:38, 1 Kings 8:22, 1 Kings 8:23, 1 Kings 9:1, 1 Kings 9:2, 1 Kings 9:3, 1 Kings 9:4, 1 Kings 9:5, 1 Kings 10:1, 1 Kings 10:2, 1 Kings 10:3, 1 Kings 10:4, 1 Kings 10:5, 1 Kings 10:6, 1 Kings 10:7, 1 Kings 10:8, 1 Kings 10:9, 1 Kings 10:23, 1 Kings 10:24, 1 Kings 11:1, 1 Kings 11:2, 1 Kings 11:3, 1 Kings 11:4, 1 Kings 11:5, 1 Kings 11:6, 1 Kings 11:7, 1 Kings 11:8, 1 Kings 11:9, 1 Kings 11:10, 1 Kings 11:11, 1 Kings 11:12, 1 Kings 11:13, 1 Kings 11:41, 1 Kings 11:42, 1 Kings 11:43, 1 Chronicles 22:9, 1 Chronicles 22:10, 1 Chronicles 28:5, 1 Chronicles 28:6, 2 Chronicles 1:7, Proverbs 1:1, Ecclesiastes 1:1, Song of Solomon 1:1, Nehemiah 13:26, Matthew 6:29, Matthew 12:42, Matthew 1:6
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What the commentators say
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Hijo de David y Bath-sheba. [Bath-sheba] Reinó cuarenta años sobre el reino unido, desde 1015 hasta 975 a. C. Cuando David estaba cerca de morir, nombró sucesor a su hijo Salomón, a quien Dios había escogido para sentarse en el trono del reino de Jehová, y este comenzó su reinado ejecutando un juicio justo, como lo hará Cristo cuando venga a reinar, seguido de un reinado de paz. Dio muerte a Adonías, que había usurpado el trono, y a Joab, que había derramado sangre inocente; y expulsó a Abiathar del sacerdocio. Su matrimonio con la hija del faraón, rey de Egipto, simboliza que Cristo tendrá consigo a la iglesia (principalmente gentiles) cuando venga a reinar.
Salomón amaba al Señor y lo adoraba en el altar de Gabaón, y allí el Señor se le apareció en un sueño y le dijo: «Pide lo que quieras que te dé». Salomón pidió un corazón entendido para juzgar sabiamente al pueblo. La elección agradó a Dios, y le dio una sabiduría como ningún rey antes ni después de él tuvo, y además le concedió riquezas y honra por encima de todos los demás. Si obedecía, Dios le prolongaría sus días. Su sabiduría pronto se hizo evidente por su juicio en el caso de las dos mujeres y el niño vivo y el muerto. Y gente de todos los reyes de la tierra venía a oír su sabiduría. También vino la reina de Sabá. Esto es nuevamente simbólico del reinado de Cristo durante el milenio. También se ejemplifica en que todos vivían seguros, «cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera . . . . todos los días de Salomón».
Se ocupó durante siete años en construir el templo, para el cual David había hecho preparativos. También construyó su propia casa y una para la hija del faraón. Cuando se dedicó el templo, Salomón ofreció sacrificios y oró a Jehová. En respuesta, Jehová se le apareció por segunda vez y le dijo que había santificado la casa, había puesto allí su nombre y que su corazón estaría allí perpetuamente. Dios seguiría bendiciéndolo y estableciendo su casa en Israel, con la condición de que Salomón obedeciera y no se volviera a otros dioses.
Después de muchas luchas, David había consolidado su reino y se lo había entregado a Salomón. Dios bendijo grandemente a Salomón. Le dio sabiduría sin igual; fue el instrumento favorecido para la edificación del templo; su reino estaba en paz y prosperaba. Pero permitió que su corazón se inclinara hacia esposas extranjeras y sus dioses.
En aquella hora de idolatría se decretó la ruina de su reino. Por causa de David, el juicio fue aplazado durante su vida; pero en los días de Roboam, su hijo altivo e insensato, Jeroboam hijo de Nabat se rebeló y arrebató diez de las doce tribus de su dominio. Roboam, a punto de hacer guerra para recuperar los dominios que había perdido, fue detenido por la declaración profética de Semaías, varón de Dios, de que esta división provenía de Dios. La división fue el juicio por la idolatría. Pero ¿habría de existir esta división para siempre? ¡De ninguna manera! ¿Dónde quedaba entonces la promesa a David? Sin embargo, es cierto que la unidad solo puede prosperar plenamente bajo Cristo.
Reyes registra entonces la transferencia de autoridad de David a Salomón mientras David aún vivía, lo que indica que no hubo interrupción en el gobierno de Israel. Salomón (su nombre significa «apacibilidad») representa al Señor Jesús estableciendo el reino en un estado de paz duradera durante el Milenio. Su reinado fue el más ilustre que haya conocido la historia de Israel. Sin embargo, así como David (aunque era un tipo de Cristo) fracasó gravemente en su vida personal, Salomón fracasó aún más, mostrando que la autoridad puesta en manos incluso de los hombres más piadosos siempre será objeto de abuso.
Debido al grave fracaso de Salomón, cuando desapareció de escena, el reino se dividió en dos partes, y diez tribus se separaron de Judá y Benjamín (cap. 12). El hijo de Salomón siguió reinando solo sobre las dos tribus, y sus descendientes lo sucedieron, mientras que Israel no tuvo una sucesión semejante de reyes, sino que quedó bajo el dominio de cualquiera que pudiera reunir suficiente poder para destronar al rey que reinaba antes que él.
Así tenemos en este hombre bendito el modelo perfecto de un siervo; era el siervo que no saldría libre, sino que serviría para siempre. (Éxodo 21:1-6.) Tal era David; pero en Salomón vemos algo completamente distinto. Salomón fue alguien que entró en las labores de otro; cosechó donde otro había sembrado; disfrutó por herencia de los honores y del nombre que David había ganado en medio de sus dificultades y su servicio. A la vista de Israel, Jehová engrandeció a Salomón sobremanera y le concedió una majestad real como ningún rey anterior había tenido. Superó a todos los reyes de la tierra en riquezas y sabiduría, y todos procuraban estar en su presencia, y Dios hizo que el nombre de Salomón fuera más grande que el de David, y que su trono fuera mayor que el de David. (1 Reyes 1:47.) Porque el Señor llamó siervo a David, pero a Salomón lo llamó hijo, diciendo: «Yo seré para él padre, y él será para mí hijo». Por herencia obtuvo un nombre mejor que el de su padre. Como heredero del fruto del trabajo de David, Salomón se presenta ante nosotros lleno de paz y prosperidad; no como David, que había sido objeto del desprecio de otros, sino como el orgullo y la alegría de su pueblo, y el verdadero centro de atracción del mundo, cuya fama se difundía por toda la tierra.
Leemos acerca de Salomón que pronunció tres mil proverbios, y que sus cánticos fueron mil cinco. Fue el autor de los libros de los Proverbios, el Eclesiastés y los Cantares. Su reinado se relata en 1 Reyes 1 - 1 Reyes 12; 2 Crón. 1 - 2 Crón. 9.
Después de la muerte de David, Salomón (heb. «paz») es el nuevo rey en Israel. Es un tipo de Cristo, quien es el verdadero rey de paz. Juntos, David y Salomón representan a Cristo en Su rechazo y en el glorioso reinado de paz que le sigue. Después de la muerte de Salomón, el reino de Israel se divide en dos partes. En el norte de Palestina surge el reino de las diez tribus (Israel), bajo Jeroboam, y en la parte sur permanecen las dos tribus, Judá y Benjamín, con Jerusalén como capital (Judá), bajo el reinado de Roboam, hijo de Salomón.
Por un tiempo, todo estuvo ordenado sabiamente. Las riquezas de Salomón aumentaron tanto que la plata tenía poco valor en sus días. Tenía su flota de barcos, que le traía riquezas, y aumentó sus carros y sus jinetes, y sacó caballos de Egipto (un acto que la ley había prohibido, Deut. 17:16). Nos dice que había probado todo lo que hay debajo del sol, pero tuvo que declarar que todo era vanidad y aflicción de espíritu. El Señor declaró que Salomón, con toda su gloria, no estaba vestido como un simple lirio del campo. Lamentablemente, luego vino su caída, pues amó a muchas mujeres extranjeras, que apartaron su corazón, y fue tras sus dioses y les construyó lugares altos.
«Pero...» Una palabra ominosa con la que comienza este capítulo. Nos introduce en el triste cuadro de la gran apostasía de Salomón. «No aumentará para sí caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto para aumentar caballos, porque Jehová os ha dicho: No volveréis nunca más por este camino. Ni aumentará para sí mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni acumulará para sí mucha plata y oro» (Deut. 17:16-17). El Señor anticipó una forma de gobierno real para Israel y dio estas instrucciones acerca del rey. El primer fracaso se ve en el capítulo anterior. Multiplicó los caballos y los trajo de Egipto. Egipto es tipo del mundo. Dios había contestado su oración y luego había añadido riquezas y todo lo demás. Pero su corazón fue cautivado por las riquezas y los lujos. Sin duda amaba estas cosas y multiplicó la plata y el oro. El crimen del Diablo, el orgullo, se hallaba en él. Su corazón se ensoberbeció (Deut. 17:20). Pero peor que todo fue que multiplicó las mujeres. El triste registro se encuentra en los versículos iniciales de este capítulo. Entonces sus mujeres y concubinas desviaron su corazón tras otros dioses. Aunque el problema de David también se originó en la poligamia, él siempre, en todo su pecado y fracaso, se aferró a Jehová. En este sentido, el corazón de David fue perfecto para con Jehová su Dios. No se apartó del Señor, ni siguió David a dioses extraños. La culpa de Salomón fue grande. El Señor se le había aparecido dos veces; nunca se le apareció a David. Y a pesar de todo lo que el Señor había hecho por Salomón, de las evidencias de Su gracia para con él, de la casa que pudo construir y de la sabiduría superior que tenía, el gran rey se apartó del Señor. Tal es el corazón del hombre, perverso en gran manera. Ahora queda claro que el pacto confirmado por juramento, acerca de un hombre que se sentaría en el trono de David con un reino glorioso establecido, debe cumplirse en otro hijo de David. Salomón fracasa. El reino le es arrebatado. La gloria se va. Nunca más se repitieron las escenas de gloria en el reino de Israel. Pero cuando aparezca el Señor de David y el Hijo de David, el Rey de Justicia, el Príncipe de Paz, el reino y la gloria serán restaurados a Israel.
Se ha afirmado que el propio Salomón no fue realmente culpable de idolatría. Si construyó los lugares de culto idólatra únicamente para sus muchas esposas, fue culpable del pecado de idolatría. Entonces se introdujeron las abominaciones. Los lujos, las riquezas, la complacencia propia, la lujuria de los ojos, la lujuria de la carne y la vanagloria de la vida condujeron a la idolatría. Lo mismo ocurre en los últimos días de la era presente. A Astoret, una diosa fenicia, se la adoraba con ritos impuros. Milcom (Moloc) era el dios ídolo de los amonitas. Quemos era el dios del sol y de la guerra de los moabitas.
El tema dominante de las Sagradas Escrituras —de cada una de sus partes— es Cristo. Él lo es todo para Dios, y Su Espíritu se deleita en darnos a conocer las glorias de Su persona, la perfección de Su obra y los consejos eternos del Padre respecto de Él. Nuestro principal interés en Salomón radica en el hecho de que fue una prefiguración de Cristo. La paz de su reinado, su administración justa y sabia, la prosperidad del pueblo y el homenaje de todos los reyes de los alrededores sugieren condiciones que se cumplirán en una escala mayor y más gloriosa cuando el verdadero Ungido de Dios se siente sobre Su santo monte de Sion (Salmo 2:6). La administración de Salomón, por desgracia, terminó tristemente debido a su propia infidelidad. Con Cristo será muy distinto. Al final de Su largo reinado, «entregará el reino a Dios, el Padre, cuando haya suprimido todo dominio y toda autoridad y potencia… Luego también el mismo Hijo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos» (1 Corintios 15:24, 28). Aquel que fue fiel cuando estuvo aquí en pobreza y humillación también será fiel en el día de la exaltación de Su Reino.
Cuando nació Salomón, su padre le puso ese nombre, que significa «pacífico» (2 Samuel 12:24). Jehová se lo había dado antes de su nacimiento (1 Crónicas 22:9). Pero cuando nació, Él envió al profeta Natán a David con un segundo nombre para el niño: Jedidías, que significa «amado de Jehová» (2 Samuel 12:25). Se añade: «Jehová lo amó». Otro ha observado: «Natán, haciendo clara referencia al significado del propio nombre del rey (David = el querido, el amado), llama al niño Jedidías (Jedid-yah), es decir, el querido del Señor». Amado por Dios; escogido por Dios; preferido por Él sobre todos los demás para el trono: ¡qué tipo tan expresivo de nuestro bendito Señor! Él es el verdadero amado de Dios (Isaías 42:1), quien, a su debido tiempo, «hablará paz a las naciones, y su señorío será de mar a mar, y desde el río hasta los fines de la tierra» (Zacarías 9:10).
Salomón, establecido como rey sobre Israel en paz, conforme a las promesas de Dios a David, cayó en la idolatría; y el reino fue dividido.
Verses
- 2 Samuel 12:24–2524Y consoló David a Bath-sheba su mujer, y entrando a ella durmió con ella; y parió un hijo, y llamó su nombre Salomón, al cual amó Jehová: 25Que envió por mano de Nathán profeta, y llamó su nombre Jedidiah, a causa de Jehová.
- 1 Kings 1:39Y tomando Sadoc sacerdote el cuerno del aceite del tabernáculo, ungió a Salomón: y tocaron trompeta, y dijo todo el pueblo: ¡Viva el rey Salomón!
- 1 Kings 2:12Y se sentó Salomón en el trono de David su padre, y fué su reino firme en gran manera.
- 1 Kings 3:5–145Y aparecióse Jehová a Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo le Dios: Pide lo que quisieres que yo te dé. 6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia a tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo: y tú le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día. 7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto a mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir. 8Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud. 9Da pues a tu siervo corazón dócil para juzgar a tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 10Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto. 11Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio; 12He aquí lo he hecho conforme a tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú. 13Y aún también te he dado las cosas que no pediste, riquezas y gloria: tal, que entre los reyes ninguno haya como tú en todos tus días. 14Y si anduvieres en mis caminos, guardando mis estatutos y mis mandamientos, como anduvo David tu padre, yo alargaré tus días.