¿Quién fue Isaías en la Biblia?

Answered from the commentary of Arno Clemens Gaebelein, Arend Remmers, Morrish Bible Dictionary and 15 others

Isaías, cuyo nombre significa «Jehová salva» o «Jehová es salvación», fue hijo de Amoz y profeta de Judá. Su ministerio abarcó los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, reyes de Judá, aproximadamente desde el año 767 hasta el 697 a. C.. Ejerció ese ministerio durante sesenta años o más, y algunos calculan que fueron setenta. Vivía en Jerusalén, donde pronunció la mayoría de sus profecías, y gozaba de gran estima en la corte real, con fácil acceso a los reyes. La tradición judía lo considera pariente de la casa real, pero se sostiene que esto carece de pruebas. Se sabe poco más de su vida personal, aparte de que estaba casado y tenía dos hijos con nombres proféticos: Sear-jasub, «un remanente volverá», y Maher-salal-hasbaz, «pronto al despojo, presto a la presa», que anunciaba la invasión asiria. También escribió los hechos de Uzías. Por orden de Dios, anduvo desnudo y descalzo durante tres años como señal contra Egipto y Etiopía. El año en que murió el rey Uzías vio al Señor enaltecido y exaltado, y Juan 12:41 muestra que se trataba de la gloria de Cristo. Ante aquella santidad exclamó: «¡Ay de mí!», confesando que tanto él como su pueblo eran inmundos. Entonces un carbón encendido del altar purificó su pecado, lo cual señala el sacrificio de Cristo. Una vez limpio, respondió: «Heme aquí, envíame a mí». Fue enviado con un solemne mensaje de ceguera judicial sobre la nación, pero también con la promesa de un remanente santo.

A partir de entonces, su obra se extendió a la historia de su época. Se presentó ante el infiel Acaz con la señal del Hijo de la virgen, Emanuel. Le comunicó a Ezequías la respuesta de Jehová cuando el asirio amenazó a Jerusalén, y oró con él antes de que 185.000 enemigos murieran en una sola noche. Anunció la muerte de Ezequías y luego los quince años que le fueron añadidos a su vida. También predijo el cautiverio babilónico. Se le conoce comúnmente como el profeta evangélico y el profeta real. Más que cualquier otro profeta, predijo a Cristo: Su nacimiento virginal, Sus nombres divinos, Su ministerio humilde, Sus sufrimientos como portador del pecado y Su reino venidero. Los autores sostienen firmemente que escribió todo el libro que lleva su nombre, y rechazan el «segundo Isaías» de los críticos como una expresión de incredulidad que descarta el testimonio del propio Señor. En cuanto a su muerte, la tradición dice que fue aserrado por la mitad bajo Manasés; quizá a esto se refiere Hebreos 11:37. Un autor considera confiable esa tradición, otro piensa que puede ser cierta y un tercero dice que no se puede afirmar ni negar.

Verses: Hebrews 11:37, Isaiah 1:1, Isaiah 6:1, Isaiah 6:2, Isaiah 6:3, Isaiah 6:4, Isaiah 6:5, Isaiah 6:6, Isaiah 6:7, Isaiah 6:8, 2 Kings 19:2, 2 Kings 19:20, 2 Kings 20:1, 2 Kings 20:11, 2 Chronicles 26:22, 2 Chronicles 32:20, 2 Chronicles 32:32, Isaiah 7:3, Isaiah 8:3, Isaiah 20:2, Isaiah 20:3, Isaiah 37:2, Isaiah 38:1, Isaiah 39:3, Matthew 3:3, Matthew 4:14, Matthew 8:17, Matthew 12:17, Luke 4:17, John 12:38, John 12:39, John 12:40, John 12:41, Acts 8:28, Acts 28:25, Romans 10:16, Romans 10:20

The above is AI generated summary based on the writers below.

What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

Arno Clemens GaebeleinThe Prophet Isaiah

El versículo inicial de este gran libro nos da información acerca del profeta Isaías y el período que abarcó su ministerio oficial. «La visión de Isaías hijo de Amoz, que vio acerca de Judá y Jerusalem, en los días de Uzzías, Jotham, Achaz y Ezechîas, reyes de Judá». De su historia personal sabemos poco. La tradición judía afirma que estaba emparentado con el rey Uzzías. Que debió proceder de una familia prominente puede deducirse del hecho de que tenía fácil acceso a la presencia de los reyes de Judá, Achaz y Ezechîas, y probablemente también de los demás. Por el libro sabemos que estaba casado. Tuvo dos hijos cuyos nombres eran proféticos. Uno era Sear-jasub («un remanente volverá»), lo que indicaba proféticamente que Dios dejaría un remanente de Su pueblo. El segundo hijo era Maher-salal-hash-baz, que significa «apresurándose al despojo, corriendo a la presa», profecía de la inminente y amenazante invasión de Asiria.

No se dice nada más de su historia personal en el libro que lleva su nombre, ni encontramos información acerca de su muerte. Existe una tradición confiable de que vivió durante el reinado de Manasés y también de que sufrió el martirio, porque reprendió los vicios y las idolatrías que prevalecían durante el reinado de aquel rey malvado. Esta tradición dice que murió aserrado. (Véase Hebreos 11:37, pasaje que, si esta tradición es verdadera, se aplicaría a Isaías.) Josefo, el gran historiador judío, habla de las crueles persecuciones durante el reinado de Manasés con estas palabras: «Mató bárbaramente a todos los hombres justos que había entre los hebreos; tampoco perdonó a los profetas, pues cada día mataba a algunos de ellos, hasta que Jerusalem se inundó de sangre».

Morrish Bible DictionaryBible Dictionary H 2, I

No se sabe nada más de los antepasados de Isaías, salvo que era hijo de Amoz. Profetizó en los días de Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías, todos reyes de Judá. Desde los últimos años de Uzías hasta la muerte de Ezequías transcurrieron aproximadamente desde el 765 hasta el 700 a. C., lo que abarca un período de 65 años. El primer versículo dice que la visión se refería a Judá y Jerusalén. Si se hubiera prestado la debida atención a esto, se habría evitado atribuir muchas cosas de los encabezados de los capítulos a la iglesia, y la profecía se habría entendido mejor. En pocas palabras, puede decirse que la profecía trata de los fracasos de la nación de Judá y de los juicios sobre ella. Asiria es usada como vara de Dios para castigarlos y luego es destruida. Se pronuncian juicios contra las naciones alrededor de la tierra prometida que habían sido enemigas del pueblo de Dios. Se profetiza acerca del Mesías y de Su rechazo, y se habla de bendición universal.

The Bible TreasuryThe Prophecies of Isaiah

Sabemos muy poco de su historia personal. Nos enteramos de que el nombre de su padre era Amoz, pero ignoramos de qué tribu era miembro. Él mismo nos ha informado que Isaías estaba casado y tenía dos hijos; y ha registrado para nuestra instrucción la gran lección que aprendió acerca de la inmundicia de su naturaleza; pero la fecha de su nacimiento y el año de su muerte son hechos envueltos en la oscuridad del pasado. Durante tres años, en obediencia a la palabra de Dios, anduvo desnudo y descalzo (Isa. 20), y en ocasiones, durante su ministerio en Judá, vio visiones y profecías. Nunca lo encontramos fuera de Judá. Esto no debería sorprendernos, pues durante parte de su labor profética Oseas daba testimonio de Dios en Israel. Rara vez habla contra personas en particular. El rey Acaz, Sebna el escriba y Ezequías, después de su fracaso, son los únicos ejemplos que tenemos de esto. Aunque su libro es extenso (solo lo superan en cantidad Génesis, Jeremías, quizá Ezequiel y, por supuesto, los Salmos), no tenemos todo lo que escribió, como lo atestigua 2 Crónicas 26:22; pero sin duda tenemos todo lo que a Dios le agradó que perdurara hasta nuestros días. Tenemos pocas fechas, a diferencia de la costumbre de Jeremías y Ezequiel: la muerte de Uzías (Isa. 6) y la de Acaz (Isa. 14:28), la invasión de Judá por Peka y Rezín (Isa. 7), y posteriormente por Senaquerib (Isa. 36), y la captura de Asdod por Tartán, enviado allí por Sargón, rey de Asiria (Isa. 20), son todo lo que el profeta ha señalado.

Arend RemmersThe Prophet Isaiah

Según el capítulo 1:1, el profeta Isaías (que significa: Jehová es salvación) era hijo de Amoz, quien, según una antigua tradición judía, era hermano del rey Amasías. En cualquier caso, Isaías tenía bastante libertad para entrar en la corte del rey en Jerusalén (Is. 7:3; 38:1; 39:3). Isaías estaba casado y tenía dos hijos, llamados Sear-jasub (heb. «Un remanente volverá», Is. 7:3) y Maher-salal-has-baz (heb. «Pronto al despojo, apresurado a la presa», Is. 8:3).

El servicio profético de Isaías abarcó los reinados de los reyes Uzías, Jotam, Acaz y Ezequías. La autocracia de Uzías comenzó alrededor del año 767 a. C., y Ezequías murió alrededor del 697 a. C. El servicio del profeta tuvo lugar durante ese período. Según la tradición judía, Isaías habría sido perseguido por el impío rey Manasés (hijo del rey Ezequías) y aserrado en dos dentro de un tronco hueco (compárese con Heb. 11:37).

Fue durante la Edad Media que se planteó por primera vez la suposición de que no todos los 66 capítulos del libro procedían del propio Isaías. Hacia finales del siglo XVIII, durante la época de la Ilustración, teólogos y escépticos se esforzaron más por demostrar que Isaías no podía haber escrito todo el libro él mismo. Todo comenzó al atribuir los capítulos 40 al 66 a un escritor del siglo VI a. C. (Deutero-Isaías). Durante los siglos XIX y XX, la división del libro continuó aún más; los primeros 39 capítulos también fueron atribuidos a diferentes autores, y los capítulos 55 al 66 incluso a un supuesto Trito-Isaías, que habría vivido alrededor del paso del siglo V al VI. Las principales razones de esta crítica son los diversos temas y el supuesto estilo desigual de los distintos párrafos, y principalmente la aparición del nombre del rey Ciro unos 200 años antes de su época (Is. 44:28; 45:1).

Walter Scott4 The Books of the Old Testament

Isaías (salvación del Señor). Este es el más grandioso, sublime y completo de los libros proféticos; y, por la abundancia de sus temas y el amplio alcance del futuro profético, al ocuparse de todo el panorama de los propósitos de Dios respecto de Israel y las naciones, ocupa el primer lugar en todas las Biblias hebreas e inglesas. Si Isaías vivió hasta el final del reinado de Ezequías, entonces debió llevar el manto profético durante un período de al menos sesenta años, contando desde el último año del reinado de Uzías (Isa. 6). Por ser profeta de Judá y gozar de gran estima en la corte real, estas magníficas profecías fueron pronunciadas principalmente en Jerusalén. La tradición judía afirma que el profeta anciano, entonces de unos noventa años, fue «aserrado» durante el reinado de Manasés, y que para prolongar sus sufrimientos se usó un instrumento de madera con ese cruel propósito. Muchos suponen que Heb. 11:37, «aserrados», se refiere al bárbaro martirio de nuestro profeta. Como Isaías también era su profeta favorito, debió tener ascendencia real; por eso nos dicen que Amoz, padre del profeta, era hermano del rey Amasías. Estas tradiciones no cuentan con la menor evidencia. No decimos que sean falsas, ni podemos afirmar que sean verdaderas.

Arno Clemens GaebeleinThe Prophet Isaiah

El nombre Isaías significa «Jehová salva» o «Jehová es salvación». Con razón se le ha llamado el profeta evangélico. En el Nuevo Testamento hay más citas directas, así como alusiones indirectas, a este gran libro que a cualquier otro libro profético. Josefo cuenta que Ciro, rey de Persia, quedó muy conmovido al leer el libro de Isaías, una de las pruebas de que Isaías no fue compilado después del exilio. En el pasaje donde Josefo habla del decreto promulgado por Ciro que permitía a los judíos regresar, dice: «Ciro supo esto al leer el libro de las profecías que Isaías había dejado; pues este profeta había dicho que Dios le habló así en una visión secreta: “Es mi voluntad que Ciro, a quien he designado rey sobre muchas y grandes naciones, devuelva a mi pueblo a su propia tierra y edifique mi templo”. Esto fue anunciado por Isaías 140 años antes de que el templo fuera demolido. Por consiguiente, cuando Ciro leyó esto y admiró el poder divino, surgió en él un ferviente deseo y ambición de cumplir lo que estaba escrito». La iglesia primitiva tenía a Isaías en gran estima y reconocía el gran mensaje de su libro. Cuando Agustín se convirtió, preguntó a Ambrosio qué libro le aconsejaba estudiar primero. Ambrosio le dijo: «Las profecías de Isaías». Todos los grandes hombres de Dios, instrumentos del Espíritu de Dios como Lutero, Calvino, Knox y otros, reconocieron la grandeza de este libro y su mensaje.

Lo que Pedro dice acerca del contenido de los escritos de los profetas de Dios es más cierto respecto de Isaías que de cualquier otro libro profético, excepto los Salmos: «Los padecimientos de Cristo y la gloria que había de seguir». El mensaje de Isaías revela al Redentor y Rey de Israel. Él es el «Santo de Israel», título que se menciona veinticinco veces. El Redentor de Israel es Jehová el Creador. Anunció Su nacimiento virginal, al niño que nacería de la virgen, al Hijo dado, y revela los títulos de ese Hijo (9:6). Lo describe en Su humildad, Su ternura y Sus milagros, como siervo de Jehová y, sobre todo, como quien lleva el pecado, en ese maravilloso capítulo cincuenta y tres. Pero ¡cuánto más se le permitió a Isaías revelar de Su gloria! En visión profética, representa aquel reino que aún ha de venir, y que vendrá con el regreso de nuestro Señor Salvador. Los detalles de Su venida, Su gloria y Su reino se exponen en la conferencia especial sobre este tema, que el lector encontrará junto con las demás conferencias al final de las anotaciones.

Arno Clemens GaebeleinThe Prophet Isaiah

Isaías debió de vivir hasta una edad muy avanzada, pues es muy cierto que ejerció durante setenta años completos el oficio que Dios le había encomendado. Doscientos cuarenta años antes de Isaías, el reino de Israel se había dividido después de la apostasía de Salomón. La gloria se había apartado tanto del reino de Israel o Samaria (llamado también Efraín) como del reino de Judá. Ambos habían sido muy afectados por guerras civiles y conflictos con otras naciones. El reino de Israel se hundió cada vez más, gobernado por una serie de reyes depravados que sumieron al pueblo en las idolatrías más abominables, con las inmoralidades que las acompañaban, de modo que primero cayó sobre él el justo juicio de Dios. Durante el ministerio profético de nuestro profeta, el juicio cayó sobre el reino de las diez tribus de Israel. Hacia el año 736 a. C., Tiglat-pileser, rey de Asiria, había matado a Rezín, rey de Damasco, con quien Peka, rey de Samaria, había hecho una alianza. Entonces Tiglat-pileser invadió el reino septentrional de Israel, tomó muchas ciudades de Galaad y Galilea y llevó a sus habitantes a su propio país. (Véase 2 Reyes 16:5-9; Amós 1:5, etc.) Este fue el primer cautiverio de Israel. El sucesor de Tiglat-pileser, es decir, Salmanasar, se llevó al resto de los habitantes de Samaria, el reino de las diez tribus. (Lea acerca de esto en 2 Reyes 17:3-18, 1 Crónicas 5:26 y Oseas 8:16). La casa de Isaías estaba en Jerusalem, la capital del reino de Judá, y desde allí presenció la calamidad que había sobrevenido a las diez tribus.

Isaías comenzó su ministerio durante el reinado de Uzzías. Fue un buen rey, adorador del Señor, pero no quitó los lugares de culto idolátrico. Tuvo un triste final (2 Reyes 15:1-5). También se le llama Azarías. El capítulo 6 de Isaías nos dice que tuvo su gran visión el año en que este rey murió de lepra. Jotham, hijo de Uzzías, reinó en su lugar. No se ocupó de los lugares altos ni de los bosques idolátricos, y la nación se encontraba en un estado de corrupción (2 Reyes 15:32-26). Construyó ciudades, fortalezas y poblados; se preparó para la guerra en tiempo de paz. La antigua Asiria había llegado a su fin con Sardanápalo, y en su lugar surgieron los dos reinos de Asiria y Babilonia. Babilonia pronto tomó la delantera y Asiria se unió a la monarquía caldea. La disolución de la gran monarquía asiria tuvo lugar durante el reinado de Jotham; sin embargo, no tenemos pruebas de que Isaías pronunciara una profecía concreta durante el reinado de Jotham. Probablemente lo hizo, pero no podemos ubicarla en el libro.

The Bible TreasuryThe Prophecies of Isaiah

De los cuatro profetas mayores —Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel—, el primero nombrado es el único que ejerció su ministerio antes de la deportación de las diez tribus a Halah y Habor, junto al río Gozán, y a las ciudades de los medos. Esto da al libro de sus profecías un carácter que necesariamente les falta a los otros tres. Cuando fue llamado por primera vez al oficio profético, la invasión y el sometimiento de la tierra al oeste del Jordán por el rey de Asiria todavía eran futuros; así que, por medio de él, el Espíritu de Dios ha dado, por así decirlo, una vista panorámica de la condición y las pruebas de la nación, desde sus propios días hasta el intento final de la potencia del norte (Isaías 33) de perturbar la prosperidad y la seguridad de Israel. Comenzando con el reinado de Uzías y continuando hasta el de su bisnieto Ezequías, Isaías debió ejercer su ministerio durante medio siglo o quizá más, aprendiendo, como solo podía hacerlo alguien que viviera en aquellas circunstancias, los pensamientos y las esperanzas de sus compatriotas, quienes presenciaron el resurgimiento temporal del poder bajo Uzías y Jotam, y el decaimiento y resurgimiento de las formas externas de la religión bajo Acaz y su hijo Ezequías. Las victorias de Uzías y el poderío de Jotam debieron ser temas que le resultaban familiares, así como la invasión de Judá y su humillación por parte de Peka durante el reinado del idólatra rey Acaz. En sus días se presenció la presencia de los asirios en la tierra de Israel, invitados allí por el rey que reinaba en Jerusalén, y la bienvenida que Ezequías, después de recuperarse de su enfermedad, dio en la ciudad de David a los gestos amistosos de Merodac, rey de Babilonia; estas dos potencias, destinadas a desempeñar papeles tan importantes en la historia de Judá, conocieron entonces por primera vez a los ocupantes del trono de David.

Dr. Daniel W. PatersonThe Cherubim and the Seraphim

En los dos artículos anteriores consideramos brevemente a los querubines como motivo de aliento para Juan, un anciano en Patmos, y luego en relación con Ezequiel, un joven cautivo en manos de los babilonios. Ahora consideraremos a Isaías al comienzo de su ministerio. Se le dio lo que podríamos llamar una comisión evangélica. Su nombre mismo significa «la salvación de Jehová». En el capítulo sexto se le permitió ver al Señor y a los serafines, y esa visión lo preparó para su servicio.

J. N. DarbyNotes on Isaiah

La misión general de Isaías muestra un estado bendito y una gran disposición de corazón en el profeta. La visión era del Señor en su carácter santo. Los serafines ardientes la celebraban entonces, humildes, pero exaltando a Jehová. El profeta tiene plena conciencia de esto, tanto en lo que respecta a sí mismo como al estado del pueblo. No hay prisa por ir, sino conciencia de quién era él y de quién era el pueblo, ante la presencia de un Dios santo, pero evidentemente conocido. «¡Ay de mí, que soy muerto! porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos». El efecto fue subjetivo, y eso fue todo: el lugar más profundo y verdadero. Pero en el momento en que sus labios son limpiados con el carbón del altar, y Jehová dice: «¿A quién enviaré, y quién nos irá?», él se ofrece: «Heme aquí, envíame a mí». Esto es muy hermoso. Tendemos a correr (admito la diferencia del Evangelio) con prisa, tan pronto como algo nos interesa, y luego a retroceder ante la indiferencia o la oposición del mundo. Aquí él no se mueve hasta que el Señor lo ha preparado y lo llama; entonces es su siervo dispuesto. Aquí, por consiguiente, encontramos el alcance más amplio de la profecía: el plan más completo de los consejos e intenciones de Dios, en relación con sus planes para su pueblo y su gloria.

Verses

  • Hebrews 11:37Fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a cuchillo; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;
  • Isaiah 1:1Visión de Isaías hijo de Amoz, la cual vió sobre Judá y Jerusalem, en días de Uzzías, Jotham, Achâz y Ezechîas, reyes de Judá.
  • Isaiah 6:1–81En el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas henchían el templo. 2Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria. 4Y los quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se hinchió de humo. 5Entonces dije: ­¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas: 7Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.