¿Quién fue Balac en la Biblia?

Answered from the commentary of Morrish Bible Dictionary, Samuel Ridout, Numerical Bible Notes and 11 others

Balac, hijo de Zipor, era el rey de Moab que intentó impedir que Israel entrara en la tierra prometida al contratar a Balaam para que los maldijera (Números 22–24). Moab descendía de Lot, pariente de Abraham, así que los moabitas eran parientes naturales de Israel y, aun así, estuvieron entre sus enemigos más encarnizados. Se dice que su nombre significa «devastador». Cuando Israel acampó en su frontera, recién después de destruir a Sehón y Og, Balac tuvo «gran temor». Se alió con Madián y, como no confiaba solo en el poder militar, mandó llamar al famoso adivino Balaam y le dijo: «el que tú bendijeres será bendito, y el que maldijeres será maldito» (Números 22:4-6). En realidad, no tenía nada que temer, pues Dios había prohibido a Israel afligir a Moab (Deuteronomio 2:9). Pero Balac nada sabía de Dios y, en vez de acudir a Él, buscó a un agente de Satanás. Tras el rey y el profeta, Satanás estaba obrando y usándolos para intentar maldecir al pueblo de Dios y mantenerlo fuera de la tierra.

Dios convirtió la maldición en bendición, y cuanto más insistía Balac en que lo maldijeran, más abundante era la bendición. Estaba enojado, pero seguía llevando a Balaam de un lugar a otro, como si a Dios, al igual que a sus propios ídolos, se lo pudiera persuadir cambiando de lugar o levantando más altares. Al procurar maldecir a quienes Dios había bendecido, estaba atrayendo la maldición sobre sí mismo (Génesis 12:3). Cuando fracasó la maldición, Balaam enseñó a Balac a «poner tropiezo» delante de Israel. Las hijas de Moab llevaron al pueblo a la fornicación y al culto de Baal-peor, y el juicio de Dios cayó sobre Israel en forma de plaga (Números 25:1-3), (Números 31:16), (Apocalipsis 2:14). Más adelante, las Escrituras lo recuerdan a Israel como prueba de la justicia fiel de Dios (Miqueas 6:5), y como advertencia a quienes se enfrentarían a Israel (Jueces 11:25). En Balac, estos escritores ven lo que es el hombre sin el conocimiento de Dios: preocupado solo por su propio progreso, se opone al pueblo de Dios y, por tanto, a Dios mismo. Un escritor, Gaebelein, también lo considera una figura de los poderes del mundo que temen y odian a Israel.

Verses: Deuteronomy 2:9, Genesis 12:3, Numbers 25:1, Numbers 25:2, Numbers 25:3, Numbers 31:16, Numbers 22:2, Numbers 22:3, Numbers 22:4, Numbers 22:5, Numbers 22:6, Numbers 22:7, Numbers 22:10, Numbers 22:11, Numbers 22:15, Numbers 22:16, Numbers 22:17, Numbers 22:18, Numbers 22:36, Numbers 22:37, Numbers 22:38, Numbers 22:39, Numbers 22:40, Numbers 22:41, Numbers 23:1, Numbers 23:2, Numbers 23:3, Numbers 23:7, Numbers 23:11, Numbers 23:13, Numbers 23:14, Numbers 23:25, Numbers 23:26, Numbers 23:27, Numbers 23:28, Numbers 23:29, Numbers 23:30, Numbers 24:10, Numbers 24:11, Numbers 24:12, Numbers 24:13, Numbers 24:25, Joshua 24:9, Joshua 24:10, Judges 11:25, Micah 6:5, Revelation 2:14

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What the commentators say

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Morrish Bible DictionaryBible Dictionary A 3

Rey de Moab, hijo de Zipor, que procuró resistir a Israel cuando avanzaba hacia la tierra prometida, y contrató a Balaam para que los maldijera: aquel falso profeta le enseñó a seducir a Israel a la idolatría mediante la fornicación con sus mujeres. Números 22, 23, 24; Josué 24:9; Jueces 11:25; Miqueas 6:5.

Numerical Bible NotesNumbers

Balac, rey de los moabitas, es quien, alarmado por las victorias de los israelitas, manda llamar a Balaam para que maldiga al pueblo. «Balac» parece significar «devastador», nombre que, al parecer, contrasta deliberadamente con su genealogía, pues no era más que ben-Zipor, «hijo de un gorrión». ¡Qué títulos grandilocuentes adoptan los hombres para encubrir su verdadera insignificancia! ¡Y cuánto más se glorían en el poder para destruir —en ser un César o un Napoleón— que en el mensaje de paz y buena voluntad de los ángeles! Balaam, hijo de Beor, corresponde a este Balac como asociado idóneo en todos los aspectos. Es un «devorador del pueblo», hijo del «consumidor», buscado por su habilidad para maldecir y dispuesto, a cambio de un soborno, a destruir de inmediato a una nación. Sin duda, profesa lealtad a Jehová, pero no lo conoce de verdad, como sus actos lo demuestran claramente. En sus esfuerzos por destruir al pueblo de Dios, ni siquiera puede alegarse que lo odie: solo lo destruiría a sangre fría por lucro.

Arno Clemens GaebeleinThe Book Of Numbers

La última sección del libro del desierto comienza con la historia de Balac y Balaam. Un enemigo, el gentil Balaam, tiene que pronunciar las palabras de profecía, prediciendo maravillosas bendiciones y gloria para las huestes de Israel. Los israelitas que avanzaban inspiraron terror, y Balac (derrochador), rey de Moab, no queriendo enfrentarse a Israel en batalla abierta, mandó llamar a Balaam (devorador del pueblo) para que lanzara su poderoso hechizo mágico contra Israel y lo maldijera.

Arno Clemens GaebeleinThe Book Of Numbers

Balac (derrochador) vio todo lo que Israel había hecho a los amorreos. Sabía que el pueblo había salido de Egipto. Tuvo mucho miedo; el destino de los egipcios y de los amorreos parecía presagiar el suyo; por lo tanto, su corazón se llenó de temor y odio, y deseó oponerse a Israel y maldecirlo. Se alió con los ancianos de Madián. No es otra cosa que la historia del antisemitismo en pocas palabras. Las naciones gentiles, cristianas de nombre, todavía odian y temen al pueblo que ningún Faraón ni adivino pudo vencer: un pueblo desobediente, juzgado y sufriente, pero que siempre sale victorioso. Como Balac, las naciones y reinos gentiles que se oponen a Israel aún se alzarán con temor y odio contra él antes de que el Rey venidero de Israel los aparte; y lo que Balac oyó de labios del profeta en su época —la destrucción completa de las potencias del mundo cuando aparezca el glorioso rey de Jeshurún— será el destino de esas naciones. Balac manda llamar a Balaam, profeta y adivino. ¿Quién era Balaam? Su nombre es terrible: «el devorador de pueblos»; su padre, Beor, «el consumidor»; su lugar de origen, Petor, que significa «interpretación». Debió de conocer a Jehová hasta cierto punto, pues le pidió algo y Dios respondió a su petición. Al mismo tiempo, era conocido por su habilidad para maldecir naciones y por su disposición a destruirlas con sus poderosos hechizos a cambio de oro y plata. Quizá practicó la adivinación durante muchos años y se enriqueció con ella; probablemente, un día oyó hablar de Jehová, quien había hecho grandes cosas por y entre la nación errante. Lo más probable es que buscara a Dios por motivos egoístas, como Simón el mago, que ofreció dinero a los apóstoles para obtener el poder de sanar a los enfermos; así Balaam quizá deseó conocer a Dios, buscando revelaciones de Él por afán de lucro, y Jehová se le reveló. Es muy significativo que Balaam sea mencionado en esa importante Epístola profética de Judas, donde aparece como tipo de la gran apostasía al final de esta era. Balac, representante de las potencias antisemitas del mundo, y Balaam, el profeta de corazón dividido, tipo de la cristiandad apóstata, forman una alianza contra Israel.

Las parábolas que Balaam se ve obligado a pronunciar por el poder de Dios se dividen en cuatro partes. Las pronuncia desde tres puntos, todos ellos cimas de montañas. La primera, desde los lugares altos de Baal; la segunda, desde la cumbre de Pisga; y la última, desde Peor. Desde estas cimas, Balac y Balaam tenían una buena vista del campamento de Israel. Cada uno de los tres puntos está más cerca del campamento y desde ellos se obtiene una vista más completa. Parece que Balac intentó disminuir ante los ojos de Balaam el número de Israel y su fuerza, pues primero lo llevó a un lugar desde el cual vio solo una parte, la parte más alejada, la cuarta parte del pueblo. Al ver que su plan fracasó, Balac llevó a Balaam a Pisga; desde allí la vista era más completa y, finalmente, lo llevó a Peor, desde cuyo punto vio las doce tribus de Israel acampadas con sus banderas. En cada montaña Balaam hizo erigir siete altares, y se ofrecen dos sacrificios, un novillo y un carnero, sobre cada altar. Evidentemente, todo el procedimiento estaba calculado para que todo resultara lo más impresionante y solemne posible. En las alturas de Baal, Balaam le dice a Balac: «Iré; quizá Jehová venga a mi encuentro, y declararé todo lo que me diga». Fue a una altura desolada, y Dios lo encontró allí y puso una palabra en su boca. Luego viene Pisga; allí Balaam le dice a Balac que se quede junto al holocausto, «mientras», dice, «voy a encontrarme»; en la versión autorizada dice «con el Señor», pero eso no aparece en el original. En hebreo dice: «Iré a encontrarme allá». Una vez más intentó impresionar a Balac con su misterioso poder, y al dirigirse al monte Peor, Balac, completamente desalentado por la continua bendición de Israel pronunciada por Balaam, exige que no maldiga ni bendiga. Sin embargo, Balaam sabe que agradó al Señor bendecir a Israel; ya no sale a encontrarse mediante encantamientos; se quita la máscara, y ahora el Espíritu de Dios viene sobre él. Después de esta tercera parábola, se enciende la ira de Balac, y mientras golpea sus manos, el profeta abre una vez más la boca y pronuncia la más sublime de todas sus profecías; poco después se fue a su lugar para encontrarse con su terrible destino.

Morrish Bible DictionaryBible Dictionary M 2

Hijo de Lot y de su hija mayor; sus descendientes; y la tierra que habitaron. Gén. 19:37. No se da ningún relato de Moab en persona. El territorio de sus descendientes estaba al este del Mar Salado. Cuando la tribu de Rubén obtuvo su posesión, su límite al sur era el río Arnón, que era el límite septentrional de los moabitas, pues los amorreos los habían empujado hacia el sur antes de la llegada de Israel. Núm. 21:11-30. Cuando los israelitas se acercaron a la tierra prometida, se les indicó que no afligieran ni contendieran con Moab, Deut. 2:9, así que pasaron al este de ellos. Sin embargo, los moabitas se llenaron de terror cuando oyeron que los amorreos habían sido derrotados, y Balac, su rey, contrató a Balaam para que maldijera a Israel. Dios obligó a Balaam a bendecirlos en vez de maldecirlos, pero este dio a Balac el fatal consejo de intentar debilitarlos mediante alianzas seductoras (que harían que cayeran bajo la disciplina del Señor), y esto, ¡ay!, tuvo demasiado éxito: cf. Apoc. 2:14. En un valle de la tierra de Moab fue enterrado Moisés en secreto. Deut. 34:6.

W. W. FeredayBalaam: His Words and Ways

En realidad, Balac no tenía nada que temer. Jehová ya le había dicho a Moisés: «No molestes a los moabitas, ni contiendas con ellos en batalla; porque no te daré posesión de su tierra» (Deut. 2:9). Jehová tenía reservada para Israel una porción mejor que la tierra de Moab. Moab representa al hombre del mundo cómodo y satisfecho de sí mismo, «tranquilo desde su juventud, asentado sobre sus heces» (Jer. 48:11), orgulloso y arrogante como consecuencia (Isa. 16:6). Los santos de Dios de hoy no necesitan envidiar a tales personas, pues tienen una porción mejor y más duradera. «Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo» (Efe. 1:3). Asaf, cuando dejó de estar en comunión con Dios, envidió la prosperidad de los impíos; cuando entró en el santuario y allí contempló las cosas junto con Dios, recuperó su equilibrio espiritual (Sal. 73).

Sin conocer a Dios, Balac se apresuró a formar una alianza con Madián y Amón (Núm. 22:4; Deut. 23:3-4). Como no estaba convencido de que el poder militar bastara para resistir a los conquistadores de Sehón y Og, envió mensajeros a un célebre adivino: Balaam hijo de Beor, que vivía en Mesopotamia. Los de afuera ya atribuían las victorias de Israel al poder divino. Así dijo Rahab a los espías: «Hemos oído cómo Jehová hizo secar las aguas del Mar Bermejo delante de vosotros, cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los Amorrheos que estaban de la otra parte del Jordán, á Sehón y á Og, á los cuales habéis destruido. Y oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón» (Josué 2:10-11). Al mandar llamar a Balaam, Balac procuró oponer lo sobrenatural mediante lo sobrenatural. Se decía que el profeta mesopotámico tenía influencia en el mundo invisible. «Yo sé que el que tú bendijeres será bendito, y el que tú maldijeres será maldito… Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo» (Núm. 22:6).

W. W. FeredayBalaam: His Words and Ways

Cuando Jehová le habló a Moisés de la diabólica conspiración contra Israel, bien podría haber dicho en el lenguaje del salmista: «Tú lo has visto; porque tú miras el trabajo y la vejación, para dar la paga con tu mano. A ti se acoge el pobre; tú eres el amparo del huérfano. Quebranta el brazo del malo; del maligno buscarás su maldad, hasta que ninguna halles» (Sal. 10:14-15). Cuando les habló al pueblo del peligro que los había amenazado, Moisés dijo: «Tomaron también salario contra ti a Balaam hijo de Beor de Pethor de Mesopotamia, para maldecirte. Mas Jehová tu Dios no quiso escuchar a Balaam; antes Jehová tu Dios te convirtió la maldición en bendición, porque Jehová tu Dios te amaba» (Deut. 23:4-5). Palabras preciosas: «¡porque Jehová tu Dios te amaba!». ¡Pero qué pobre respuesta la de los corazones humanos sin fe!

Cuando Moisés y los hijos de Israel cantaron su cántico de triunfo a orillas del Mar Rojo, dijeron: «Los pueblos lo oirán, y temblarán; el dolor se apoderará de los moradores de Palestina. Entonces los príncipes de Edom se turbarán; a los valientes de Moab los ocupará temblor; abatirse han todos los moradores de Canaán. Caiga sobre ellos temblor y espanto» (Éx. 15:14-16). Esto se cumplió al pie de la letra cuando el rey de Moab y su pueblo contemplaron, cuarenta años después, al ejército peregrino de Jehová acampado en sus fronteras. En el campamento de Israel había 601.730 hombres aptos para llevar armas; con las mujeres y los niños, probablemente había al menos tres millones de personas, ciertamente una multitud inmensa. Balac se alarmó; más aún porque Israel había destruido recientemente tres potencias militares que se habían atrevido a oponerse a su marcha. El rey de Arad había caído; también Sehón, rey de Hesbón, y Og, rey de Basán (Núm. 21). Sehón había librado algún tiempo antes una guerra victoriosa contra Moab y se había anexado parte de su territorio; ¿cómo podía esperar entonces Balac hacer frente a una nación que había destruido a su poderoso vecino? Cuando los hombres están en apuros, lo apropiado es acudir a Dios en oración. A Él le interesan tanto los asuntos de las naciones como las dificultades y penas de los hombres y las mujeres en particular; pero Balac no sabía nada de Dios. Si los gobernantes de nuestro tiempo presentaran humildemente sus problemas ante Dios, se evitarían mucho dolor y destrucción. Josafat y Ezequías son dos excelentes ejemplos de reyes que se volvieron humildemente a Dios en momentos de peligro nacional (2 Crón. 20; 2 Reyes 19).

An Outline of Sound WordsBalaam

Cuando Balac, rey de Moab, vio «todo lo que Israel había hecho a los Amorreos … Moab tuvo gran temor del pueblo». Realmente no había necesidad de que Moab temiera a Israel, porque Dios no estaba dando a Israel la heredad de los hijos de Esaú ni la de los hijos de Lot (Deut. 2:5, 9, 19). La enemistad hacia el pueblo de Dios no se debía a nada que Israel hubiera hecho o amenazado hacer contra Moab. Tampoco parece que Balac esperara un ataque de Israel, pues dijo a los ancianos de Madián: «Ahora esta multitud lamerá todo lo que está alrededor de nosotros, como lame el buey la grama del campo» (Núm. 22:4). A Moab no le agradaba la idea de tener como vecinos al pueblo de Dios, y querían deshacerse de ellos.

An Outline of Sound WordsBalaam

En Balac vemos lo que es el hombre sin el conocimiento de Dios: solo se preocupa por su propio progreso y prosperidad en este mundo, y no le importa conocer al Dios ante quien tendrá que dar cuenta, aunque Dios interviene en su vida cuando se encuentra en hostilidad contra Su pueblo. Bajo la influencia del dios de este mundo a quien servía, pues sin duda adoraba a «Chêmos, abominación de Moab» (1 Reyes 11:7), buscó la ayuda de un agente de Satanás para llevar a cabo sus malvados planes contra el pueblo de Dios.

Balaam muestra lo que puede llegar a ser el hombre cuando su corazón es codicioso. Se vendió a Satanás por recompensas temporales, sin prestar atención a cada advertencia divina que lo detenía en un camino que conducía a la destrucción. Aunque profesaba ser siervo de Dios, en realidad era siervo de Satanás para obtener las recompensas que su corazón anhelaba; estaba dispuesto a maldecir al pueblo que Dios había bendecido y a dar consejos que harían caer sobre él el juicio de Dios.

Hamilton SmithThe Addresses to the Seven Churches

Este mayor declive se ilustra con la historia de Balaam. Este hombre sumamente malvado aparece ante nosotros en Números 22—24. Balac lo contrató para maldecir al pueblo de Dios. Incapaz de ayudar a Balac a destruir con maldiciones al pueblo de Dios, le enseñó cómo lograr su caída por medio de la corrupción. Obligado a expresar el pensamiento de Dios acerca de Israel, había dicho: «He aquí un pueblo que habitará confiado, y no será contado entre las gentes». Fue precisamente esta separación entre Israel y el mundo lo que Balaam procuró derribar. Asociarse con el mundo en su carácter moabita es la doctrina de Balaam. Para obtener «el salario de la injusticia», enseña a Balac cómo «poner tropiezo delante de los hijos de Israel», derribando el muro de separación y estableciendo así relaciones entre Israel y las naciones (Núm. 31:16). Balac actúa siguiendo este mal consejo; el resultado se ve en Números 25. En vez de seguir oponiéndose a Israel, Balac les permite establecerse en su tierra. Así leemos: «E Israel asentó en Sittim», una ciudad en las llanuras de Moab (Núm. 33:49). Al establecerse en el mundo de Moab, el pueblo de Dios cae en las costumbres impías e idólatras del mundo. Así como ocurrió con Israel, también ocurre con la Iglesia que se ha establecido para habitar en el mundo: forma una alianza impía con el mundo y adopta su idolatría. Así, en esta etapa de la historia de la Iglesia, se toleraba a hombres que enseñaban que sería ventajoso para la Iglesia y para el mundo que los cristianos se mezclaran con los hombres del mundo. Algunos podían protestar, pero la mayoría ya no se oponía a estos falsos maestros. El Señor no dice, como respecto a la Iglesia en Éfeso: «aborreces», ni «los has probado» y «los has hallado mentirosos», sino: «Tienes ahí a los que tienen la doctrina de Balaam». Se toleraban los malos maestros, y se seguían malas prácticas. Como siempre, la mala doctrina conduce a la mala práctica.

Verses

  • Deuteronomy 2:9Y Jehová me dijo: No molestes a Moab, ni te empeñes con ellos en guerra, que no te daré posesión de su tierra; porque yo he dado a Ar por heredad a los hijos de Lot.
  • Genesis 12:3Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
  • Numbers 25:1–31Y reposó Israel en Sittim, y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab: 2Las cuales llamaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses: y el pueblo comió, e inclinóse a sus dioses. 3Y allegóse el pueblo a Baal-peor; y el furor de Jehová se encendió contra Israel.
  • Numbers 31:16He aquí ellas fueron a los hijos de Israel, por consejo de Balaam, para causar prevaricación contra Jehová en el negocio de Peor; por lo que hubo mortandad en la congregación de Jehová.
  • Numbers 22:2–72Y vió Balac, hijo de Zippor, todo lo que Israel había hecho al Amorrheo. 3Y Moab temió mucho a causa del pueblo que era mucho; y angustióse Moab a causa de los hijos de Israel. 4Y dijo Moab a los ancianos de Madián: Ahora lamerá esta gente todos nuestros contornos, como lame el buey la grama del campo. Y Balac, hijo de Zippor, era entonces rey de Moab. 5Por tanto envió mensajeros a Balaam hijo de Beor, a Pethor, que está junto al río en la tierra de los hijos de su pueblo, para que lo llamasen, diciendo: Un pueblo ha salido de Egipto, y he aquí cubre la haz de la tierra, y habita delante de mí: 6Ven pues ahora, te ruego, maldíceme este pueblo, porque es más fuerte que yo: quizá podré yo herirlo, y echarlo de la tierra: que yo sé que el que tú bendijeres, será bendito, y el que tú maldijeres, será maldito. 7Y fueron los ancianos de Moab, y los ancianos de Madián, con las dádivas de adivinación en su mano, y llegaron a Balaam, y le dijeron las palabras de Balac.