¿Cuál es el significado de Números 6:24?
Números 6:24 es la primera línea de la bendición que Dios dictó a Moisés para que Aarón y sus hijos la pronunciaran sobre Israel, y pone a Jehová al principio, antes de mencionar cualquier don. Se piden dos cosas: que Dios bendiga y que guarde; y los comentaristas preguntan quién es quien realmente las concede, por medio de quién llegan al pueblo y cuándo se cumplirán plenamente.
La bendición desciende, nunca asciende
La palabra «bendecir» tiene un sentido claro cuando se ponen lado a lado los términos del Antiguo y del Nuevo Testamento. El mismo acto va en dos direcciones, y solo una de ellas corresponde a Dios.
El significado original de la palabra hebrea para bendición («barak») es «arrodillarse», y se usa en dos sentidos distintos: «bendecir» (cuando Dios actúa) y «alabar» (en relación con el hombre cuando «bendice» a Dios). En el Nuevo Testamento, la relación entre estos dos actos se vuelve más clara, pues la palabra griega («eulogeo») es una combinación de «bueno» («eu») y «hablar» («logeo»). Cuando alabamos a Dios, expresamos cosas buenas acerca de Él. Cuando Él expresa cosas buenas acerca de nosotros, nos bendice.
Israel acababa de salir de un país donde el agua se elevaba mediante el esfuerzo humano, y más adelante Moisés contrasta esa tierra con otra regada por la lluvia que viene de arriba.
El agua de Egipto venía solamente de abajo. El sentido espiritual es evidente: el mundo no conoce la bendición de Dios, sino solo el esfuerzo incesante, un sustituto miserable.
Pronunciada por los sacerdotes, no directamente por Dios
Dios podría haber pronunciado estas palabras sobre el pueblo Él mismo. En cambio, la instrucción pasa de Dios a Moisés y de Moisés a Aarón; ese rodeo es deliberado.
Es notable que Dios no pronuncie simplemente esta bendición sobre Su pueblo. Tampoco la deja en manos de Su siervo Moisés. En cambio, Moisés tiene que transmitir estas instrucciones a Aarón y a sus hijos. Esto muestra que Dios desea usar el sacerdocio para dar esta bendición a Su pueblo.
Los comentaristas siguen el mismo patrón hasta el momento en que Jesús dejó la tierra con las manos levantadas sobre Sus discípulos.
Aarón también alzó sus manos para bendecir (Lev. 9:22), pero sus manos no habían sido traspasadas. Las del Señor Jesús sí habían sido traspasadas, y así lo vieron ascender los discípulos.
«Y te guarde»
La segunda mitad del versículo no repite la primera. Añade protección a la provisión.
Aquí tenemos el primer carácter de su bendición. Es la bendición de Jehová de los ejércitos, y su rasgo inicial es la seguridad frente al mal, la liberación de aquello a lo que todos los demás estaban expuestos.
Para Israel, esa protección significaba mantener alejados a enemigos reales. Aplicada a los cristianos, el peligro es distinto, pero la promesa se mantiene.
Al aplicarlo a nosotros como cristianos, pensamos en que somos preservados del mal (Juan 17:15). Este nos rodea por todos lados y se derrama sobre nosotros, valiéndose de los medios y las vías más recientes. El pecado que todavía vive en nosotros tiende a ceder ante tales tentaciones. A esto se suman ataques reales desde afuera: por medio de la persecución o el desprecio, o incluso de la falsa enseñanza. Pero Dios puede preservarnos y lo hará.
La primera de tres líneas
El versículo 24 es general; las dos líneas que siguen lo hacen más específico y profundo. El orden importa.
La bendición los coloca bajo la protección, la gracia y la paz de Jehová; y, en efecto, Jehová primero los bendijo de manera general; luego, al hacer resplandecer Su rostro sobre ellos, hizo que disfrutaran de Su gracia; por último, al alzar sobre ellos Su rostro, les dio la seguridad de la paz.
Ofrecida, rechazada y aún por venir
La tragedia es que la nación no permaneció en lo que se le había concedido.
¡Qué provisión! ¡Oh, si Israel hubiera entrado en ella y vivido conforme a su poder! Pero no lo hizo. Pronto se apartó, como veremos. Cambió la luz del rostro de Dios por las tinieblas del monte Sinaí. Abandonó el terreno de la gracia y se puso bajo la ley.
Sin embargo, las palabras nunca fueron retiradas. Los autores relacionan el momento de la bendición con el fin del período de separación del nazareo descrito anteriormente en el capítulo: el voto de alguien apartado para Dios.
Esto será verdadera y literalmente así cuando el período del nazareo haya llegado a su fin en todos los sentidos; y terminará en gozo y alegría sin límite durante el reino milenario.
Lo que los creyentes pueden recibir de ella hoy
Los comentaristas difieren en el énfasis: algunos leen el pasaje principalmente como una promesa futura para Israel; otros destacan su aplicación presente. Pero ambos aplican las mismas dos palabras a la iglesia.
Ella tiene el privilegio de conocer continuamente la presencia de Dios con ella y en medio de ella; de vivir a la luz de Su rostro; de beber del río de paz; de ser bendecida y guardada día tras día por Aquel que nunca se adormece ni duerme.
Resumen
- Origen. Bendecir es que Dios declare el bien sobre las personas; la bendición desciende como lluvia de arriba, y el mundo sin Él solo tiene el esfuerzo incesante de quien confía en sus propias fuerzas.
- Medio. Dios hizo que las palabras pasaran por las manos de Aarón en vez de pronunciarlas directamente; y Cristo resucitado, con las manos traspasadas, bendijo de la misma manera a Sus discípulos.
- Contenido. «Bendecir» provee; «guardar» protege. Lo primero da; lo segundo protege de los enemigos externos y del pecado interno lo que fue dado.
- Orden. El versículo 24 expresa la bendición general; el rostro resplandeciente añade gracia, y el rostro alzado añade paz.
- Resultado. Israel cambió esto por la ley y perdió el disfrute de la bendición, pero la promesa permanece para el futuro de Israel; y los creyentes pueden vivir hoy bajo la bendición de ser «bendecidos y guardados».