¿Qué es el cuidado pastoral?

Answered from the commentary of Raymond K. Campbell, Samuel Ridout, Hamilton Smith and 10 others

El cuidado pastoral es pastorear el rebaño de Dios: alimentar, proteger, guiar y cuidar a las ovejas de Cristo, procurando que no se extravíen y buscando recuperarlas si lo hacen, consolándolas en la aflicción y advirtiéndoles si se vuelven descuidadas o mundanas. Pastorear es más que alimentar, porque abarca la guía y toda forma de cuidado que las ovejas necesiten, incluso ir tras ellas cuando se han extraviado y cuidarlas y atenderlas de toda manera. Esta labor se funda en el encargo que el Señor dio a Pedro después de restaurarlo en Juan 21:15-17: «Apacienta mis corderos… Pastorea mis ovejas… Apacienta mis ovejas». El mismo encargo fue dado a los ancianos en Hechos 20:28 y 1 Pedro 5:2. El pastorado es un don de Cristo ascendido (Efesios 4:11); por eso, no es un nombre ni un cargo, sino una realidad viva, ejercida por alguien animado por los mismos afectos del corazón de Cristo hacia cada cordero y cada oveja . El cuidado de las ovejas no se limita a quienes tienen este don: los ancianos también deben pastorear y, en cierto sentido, todos, excepto los recién convertidos, deben ser pastores. Cristo, el Príncipe de los pastores, es el modelo, y quienes hacen esta labor son solo pastores subordinados bajo su autoridad. Por eso, nunca se debe considerar que el rebaño les pertenece: han de pastorearlo voluntariamente, no por ganancia, y siendo ejemplos en vez de señores sobre él.

La labor del pastor se realiza en gran medida de manera privada, «públicamente y por las casas» (Hechos 20:20). El maestro expone la verdad, mientras que el pastor la aplica al corazón y a la conciencia, y atiende la condición de cada alma. Pollock, el único de estos autores que sostiene esta postura, afirma que el don se expresa principalmente en un ministerio adaptado a las necesidades de quienes escuchan, y que las visitas pueden formar parte de él o no. El pastor vela por las almas, pero sin sospechas ni intromisiones. Lo hace como quien ha de dar cuenta (Hebreos 13:17), y esa cuenta es de su propia conducta, no de las almas de otras personas. Cuando alguien es sorprendido en alguna falta, el cuidado pastoral busca restaurarlo con espíritu de mansedumbre, y no expulsarlo precipitadamente (Gálatas 6:1). Darby describe al pastor como alguien capaz de llevar en su propia alma la tristeza y el pecado de otra persona, presentarlos ante Dios y traer de Dios lo que responda a esa necesidad. El cuidado debe ser firme además de amoroso: amonestar a los desordenados, consolar a los de poco ánimo y sostener a los débiles (1 Tesalonicenses 5:14). Lo opuesto es la conducta de los pastores condenados en Ezequiel 34, que se alimentaban a sí mismos, descuidaban a los débiles, enfermos y perdidos, y gobernaban con violencia y crueldad. Algunos de estos autores entienden «pastorear» principalmente como gobernar. La mayoría lo entiende como nutrir, guiar y cuidar. La labor recibe poco reconocimiento en la tierra, pero el Príncipe de los pastores la recompensará con una corona incorruptible de gloria cuando aparezca.

Verses: Acts 20:20, 1 Peter 5:2, 1 Peter 5:3, 1 Peter 5:4, John 21:15, John 21:16, John 21:17, Acts 20:28, Ezekiel 34:2, Ezekiel 34:3, Ezekiel 34:4, Ezekiel 34:11, Ezekiel 34:12, Ezekiel 34:13, Ezekiel 34:14, Ezekiel 34:15, Ezekiel 34:16, John 10:11, John 10:12, John 10:13, John 10:14, John 10:15, John 10:16, Psalms 23:1, Psalms 23:2, Psalms 23:3, Psalms 23:4, Psalms 23:5, Psalms 23:6, Jeremiah 3:15, Jeremiah 23:4, Hebrews 13:17, 1 Thessalonians 5:14, 1 Thessalonians 2:7, 1 Thessalonians 2:8, 1 Thessalonians 2:9, 1 Thessalonians 2:10, 1 Thessalonians 2:11, 1 Thessalonians 2:12, Galatians 6:1, Galatians 6:2, James 5:14, James 5:15, James 5:16, 2 Timothy 4:2, Ephesians 4:11, Ephesians 4:12, Ephesians 4:13, Matthew 9:36, Luke 15:3, Luke 15:4, Luke 15:5, Luke 15:6, Luke 15:7, Isaiah 40:11, Matthew 25:35, Matthew 25:36, Matthew 25:37, Matthew 25:38, Matthew 25:39, Matthew 25:40, 2 Corinthians 1:3, 2 Corinthians 1:4, Romans 12:15, Colossians 1:28, Titus 1:9, 1 Timothy 3:2, 1 Timothy 3:3, 1 Timothy 3:4, 1 Timothy 3:5, James 1:27, Romans 15:1, Hebrews 10:24, Hebrews 10:25, Proverbs 27:23, Zechariah 11:16, Zechariah 11:17

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What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

Raymond K. CampbellThe Church Of The Living God

La palabra para «pastores» aquí significa literalmente «pastores de ovejas», lo cual nos da la idea de alguien que alimenta y cuida a las ovejas de Dios. Esta palabra designa a quienes el Señor ha capacitado y dotado para «apacentar el rebaño de Dios», y a quienes ha llamado a esta obra. El buen Pastor desea que sus ovejas no solo sean libradas del enemigo, sino también protegidas, guiadas y alimentadas. El pastor cuida del pueblo del Señor; se fija en que no se extravíen y procura recuperarlos si lo hacen. Quien es pastor tendrá un corazón compasivo y brindará consuelo a las ovejas de Dios en tiempos de aflicción. Se hará partícipe de sus pruebas y problemas, y procurará animarlas y fortalecerlas, dándoles consejo, aliento o corrección mediante la aplicación de las Escrituras, según se necesite en cada caso. Vela por las almas y las amonesta si se vuelven descuidadas o mundanas.

Samuel Ridout6 Its Ministry

Pero volvamos al tema. El evangelista introduce al convertido en la Iglesia. Allí lo espera un ministerio de nueva índole. Después de los evangelistas, en el pasaje que estamos considerando, vienen los «pastores». La palabra significa literalmente «pastores de ovejas», y designa acertadamente a quienes el Señor ha capacitado para «apacentar la grey de Dios». Las ovejas de Cristo necesitan cuidado. El Buen Pastor, que dio su vida por ellas, se encargará de que no solo sean libradas del enemigo, sino también protegidas, guiadas y alimentadas. Aquí se ve la importancia del don de pastor. A él le corresponde velar por el pueblo del Señor; cuidar que no se extravíen y procurar recuperarlos si lo hacen; consolarlos en la aflicción; animarlos y compadecerse de ellos en la prueba; advertirles si se vuelven mundanos o descuidados, velando por sus almas como quien ha de dar cuenta. La labor del pastor necesariamente es, en gran medida, de carácter privado. No tiene que ser orador público ni ocupar un lugar destacado. La esfera de servicio del verdadero pastor no es limitada. ¡Y cuánto necesita el pueblo del Señor a alguien así! Alguien que pueda gozarse con los que se gozan y llorar con los que lloran; dispuesto a dar consejo, ánimo o corrección. ¿Estamos suficientemente agradecidos por los pastores? ¿Qué sería de la Iglesia de Dios sin ellos? Quedaría expuesta a los ataques del enemigo, los débiles serían desatendidos, no se buscaría a los extraviados y no se advertiría a los indisciplinados. ¿Y no es bueno que oremos para que este precioso don de Cristo sea más reconocido y aprovechado? Que quienes cuidan la grey de Cristo despierten de nuevo a sus responsabilidades. Tienen una obra que ningún otro puede hacer por ellos. ¿Quién puede dudar de que tal don existe en la actualidad, teniendo esta Escritura ante sí? Pero estos días se caracterizan por lo externo y lo superficial. Se aprecian más los talentos llamativos, y con demasiada frecuencia se desprecian y descuidan los útiles, que contribuyen a la verdadera salud del Cuerpo de Cristo. Como consecuencia, los santos se debilitan; allí donde un verdadero cuidado pastoral podría hacerlos útiles, se marchitan y permanecen débiles toda la vida.

Las cualificaciones para el cuidado pastoral se presentan en términos generales en aquellos pasajes que hablan de supervisión y del presbiterado. Hablaremos brevemente del oficio, y pediremos al lector que deje de lado por el momento toda idea de carácter oficial al considerar el siguiente pasaje: «Palabra fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea. Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar; no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias; sino moderado, no litigioso, ajeno de avaricia: que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad (porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); no un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo. Y es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, porque no caiga en afrenta y en lazo del diablo» (1 Timoteo 3:1-14; véase también Tito 1:6-9; 1 Pedro 5:1-4).

VariousMinistry of the Word, Eldership, and the Lord's Supper

Creo que difícilmente dejarán de estar tan convencidos como yo, después de lo que hemos examinado, de que las funciones de gobierno del pastor son las que se asignan al anciano. Sin embargo, como hemos visto, los poimenes, o pastores, tienen como campo de labor la «edificación del cuerpo de Cristo», al contribuir a perfeccionar a los santos individuales que son sus miembros. (1 Corintios 12:27, etc.) El Espíritu nunca relaciona con «el cuerpo» una idea como la de gobierno o autoridad, salvo su sujeción a la cabeza. Edificar, nutrir y cuidar son las ideas apropiadas; boskein podría aplicarse adecuadamente a ellas. Tal es, entonces, el oficio del pastor en la iglesia de Dios: cuidar el rebaño en sus necesidades espirituales, ministrando consuelo a los enfermos o afligidos, vendando el espíritu herido, fortaleciendo al débil, levantando al caído y demás; un ministerio de amor de casa en casa, con las entrañas de Cristo, descrito con gran acierto por «pastorear», aunque enteramente aparte de ese carácter de pastoreo que hemos visto asignado al episkopos, o anciano.

C. H. Mackintosh"Publicly and from house to house"

Pocos pueden negar que hay una necesidad urgente de cuidado pastoral en toda la Iglesia de Dios, si saben qué es el pastoreo y conocen siquiera un poco la verdadera condición de la Iglesia. ¡Qué raro es el verdadero pastor espiritual! Es fácil adoptar el nombre y asumir el cargo; pero, en realidad, el pastoreo no es ni un nombre ni un cargo, sino una realidad viva —un don impartido por Dios—, algo comunicado por la Cabeza de la Iglesia para el crecimiento y la bendición de sus miembros. Un verdadero pastor es un hombre que no solo posee un verdadero don espiritual, sino que también está animado por los mismos afectos del corazón de Cristo hacia cada cordero y cada oveja de su rebaño, comprado con su sangre.

J. N. DarbyOn Discipline

La iglesia está, en efecto, sumida en corrupción y debilidad; pero esto mismo haría que uno se aferrara a los santos y mantuviera con mayor empeño la responsabilidad individual de quienes tienen algún don para el cuidado pastoral. No hay nada que pida más que el ministerio de pastores. Lo que entiendo por pastor es una persona que puede llevar en su propia alma toda la tristeza, preocupación, aflicción y pecado de otra persona, acudir a Dios por ello y traer de Dios lo que pueda remediarlo, antes de ir a la otra persona.

Hamilton SmithThe First Epistle of Peter

Se exhorta a los ancianos a apacentar la grey de Dios. Apacentar implica más que alimentar; supone guiar y brindar toda forma de cuidado que las ovejas necesiten. Es evidente que la voluntad del Señor es que se visite y cuide a Su pueblo. Cuando estuvo en la tierra, se compadeció al contemplar la triste condición de Su pueblo terrenal, «desparramadas como ovejas que no tienen pastor» (Mateo 9:36). ¡Ay! La escasez de este cuidado pastoral sigue siendo una evidencia de la condición baja y débil del pueblo de Dios.

Es «el rebaño de Dios» el que debe ser apacentado. La Escritura no conoce caso alguno de un anciano que hable del pueblo de Dios como si fuera su rebaño. ¡Qué privilegio para un hermano anciano que se le permita, aunque sea en pequeña medida, cuidar del rebaño de Dios! ¡Qué grave sería que se abusara del privilegio y que el rebaño, en vez de ser apacentado, se usara para fines egoístas! Las exhortaciones dan a entender que es posible asumir la supervisión como una obligación molesta, por ganancia deshonesta o con espíritu dominante, como si se tratara de nuestras propias posesiones. Por tanto, se exhorta a los ancianos a ejercer este privilegio con buena disposición, como ejemplos para el rebaño, y no como amos del rebaño.

El Apóstol está transmitiendo a los ancianos la propia palabra que el Señor le dirigió, pues ¿acaso no le dijo el Señor a Pedro: «Apacienta Mis ovejas»? (Juan 21:16). Además, esto se dijo justo en el momento en que el Apóstol había llegado a reconocer su propia debilidad y su absoluta dependencia del Señor. Alguien ha dicho: «En el momento en que el Señor lo convenció de su absoluta insignificancia, le confió aquello que era lo más querido para Él». Es evidente que quien intenta asumir la supervisión por afán de lucro o con espíritu dominante nunca ha aprendido su propia insignificancia. Solo cuando hemos aprendido por experiencia nuestra debilidad y, por tanto, nuestra necesidad de depender del Señor, podemos asumir en algún sentido verdadero la supervisión de otros. Para supervisar el rebaño de Dios se necesitan edad y experiencia. Moisés tuvo que pasar cuarenta años en el desierto para aprender su propia debilidad y la grandeza de Dios antes de ser enviado, a los ochenta años, a pastorear al pueblo de Dios.

A. J. PollockOffice, Gift, Priesthood

Algunos tienen la idea de que un pastor visita principalmente o exclusivamente a los santos en sus hogares y hace lo que popularmente se llama «visitas pastorales». Esto puede ser o no parte de su labor; es bueno si así es, pero el don de pastor ciertamente encuentra su expresión principal y más elevada en el ministerio, adaptado a las condiciones y necesidades de aquellos a quienes se dirige.

C. H. Mackintosh"Publicly and from house to house"

¡Pero qué pocos pastores verdaderos se encuentran entre nosotros! ¡Qué raro es el don pastoral, el corazón de pastor! ¿Dónde encontraremos a quienes combinen debidamente los dos grandes e importantes elementos que aparecen en el título de este escrito: «Públicamente y por las casas»? Quizá un hombre pueda ofrecernos un breve discurso el día del Señor o una conferencia algún día de semana; pero ¿dónde está el aspecto de ir «por las casas»? ¿Dónde está la atención cercana, ferviente y diligente a las almas individuales día tras día? Muy a menudo la enseñanza pública pasa completamente por encima de la gente; la enseñanza por las casas es la que sin duda llega al corazón. ¡Cuántas veces algo dicho en público se entiende y aplica completamente mal, hasta que la amorosa visita pastoral durante la semana aporta el verdadero sentido y la aplicación correcta!

Y esto no es todo. ¡Cuánto hay en el ámbito de un pastor que el maestro público nunca puede abarcar! Sin duda, la enseñanza pública es muy importante; ojalá tuviéramos muchas veces más de ella de la que tenemos. La labor del maestro es inestimable y, cuando la templa el afecto profundo y tierno del corazón de un pastor, puede contribuir muchísimo a atender las múltiples necesidades del alma. Pero el pastor amoroso que va de casa en casa con fervor, en oración y con fidelidad, puede llegar a los profundos ejercicios del alma, las penas del corazón, las preguntas desconcertantes de la mente, las graves dificultades de la conciencia. Puede adentrarse, con la profunda compasión de un corazón afectuoso, en las mil pequeñas circunstancias y penas del camino. Puede arrodillarse con quien está probado, tentado, abatido y afligido ante el propiciatorio, y juntos pueden derramar sus corazones y obtener dulce consuelo del Dios de toda gracia y Padre de misericordias.

Leslie M. GrantComments On Epistle Of 1 Peter

«Apacienten el rebaño de Dios», les dice, o más correctamente, «sean pastores del rebaño de Dios». Esto implica un carácter de cuidado y vigilancia constantes, que preserven al rebaño del daño y del peligro, además de alimentarlo. Pero es el rebaño de Dios, no el de ellos: ellos son solo pastores subordinados. Sin embargo, deben ejercer la supervisión, no dejar que las cosas sigan su curso, sino mantener el orden piadoso. Tampoco deben hacerlo simplemente porque prácticamente se ven obligados a ello, sino de buena voluntad, sin esperar nada a cambio excepto la aprobación de Dios. Tampoco deben hacerlo como si fueran dueños de sus propias posesiones. ¡Cuánto mejor que esa actitud autoritaria es la humilde gracia de ser ejemplos para el rebaño!

William KellyChristian Ministry

Pero luego encontramos lo que aquí se llama «ministerio»; y por ministerio entiendo que se quiere decir servir a los santos: interesarse por sus dificultades, trampas, tristezas, necesidades y pruebas con bondad, amor y abnegación. No se trata de predicar ni de enseñar, sino de ayudar a los santos de otras maneras. Esto se presenta como un don verdadero. ¿No sienten y saben que hay quienes enseñan admirablemente, a quienes no se les ocurriría acudir si estuvieran en algún aprieto? Estoy seguro de que no son pocos los que pueden predicar y también enseñar, pero no poseen esa clase de poder espiritual que hace falta para aconsejar en caso de algún problema o dificultad. Es parte del estado caído de la iglesia concentrarlo todo en uno; por otra parte, no hay falta de respeto si uno simplemente reconoce a cada cual según lo que le ha sido dado de lo alto. Solo la Escritura da la verdad cierta y establece al hombre adecuado para el lugar adecuado.

Verses

  • Acts 20:20Cómo nada que fuese útil he rehuído de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas,
  • 1 Peter 5:2–42Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto; 3Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey. 4Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
  • John 21:15–1715Y cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que estos? Dícele; Sí Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos. 16Vuélvele a decir la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Respóndele: Sí, Señor: tú sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis ovejas. 17Dícele la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Entristecióse Pedro de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y dícele: Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo. Dícele Jesús: Apacienta mis ovejas.
  • Acts 20:28Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.