¿Qué dice la Biblia sobre sí misma?
La pregunta de qué dice la Biblia se basa en una pregunta previa: ¿de dónde viene este libro y qué propósito tiene para la persona que lo lee? Los escritores que siguen responden ambas preguntas: rastrean las Escrituras hasta el propio aliento de Dios y muestran que están destinadas a salvar, corregir y capacitar al lector.
De dónde viene el Libro
Las Escrituras no se presentan como una colección de escritos religiosos que luego adquirieron autoridad. Un comentarista compara su origen con la creación del hombre en Génesis para explicar qué significa «inspirada por Dios»:
Estas Escrituras bastan para mostrar que los escritores del Nuevo Testamento, al afirmar la inspiración del Antiguo, la dan igualmente por sentada para sí mismos... «Toda la Escritura es inspirada por Dios», o «es exhalada por Dios». ¡Una expresión notable! Así como en la creación el vaso de barro finamente formado —pues «Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra»— solo se convirtió en un ser viviente después de que Dios sopló en él, así también lo que de otro modo habría sido apenas una colección de fragmentos literarios se ha convertido en un todo orgánico por el hecho de que Dios sopló en cada parte; verdaderamente viviente y poderosa, puesto que es la Palabra inspirada de Dios.
Algunas traducciones reformulan la oración así: «Toda Escritura inspirada por Dios también es útil», lo cual dejaría abierta la idea de que solo algunas partes son inspiradas. Los comentaristas rechazan esta lectura por razones tanto gramaticales como de sentido:
En el griego original el verbo «es» no aparece en absoluto... Hay otros ocho pasajes de construcción similar en el Nuevo Testamento, y cada uno de ellos ha sido traducido por los Revisores como en la Versión Autorizada. Solo en 2 Timoteo 3:16 han retorcido la oración de esta manera... De hecho, el pasaje de Timoteo parece absurdo tal como lo traducen los Revisores, pues lo convierten en una afirmación de la verdad perfectamente evidente de que todo escrito inspirado por Dios es bueno. Timoteo ya lo sabía; la certeza que necesitaba, ante la partida del apóstol, era que «TODA la Escritura es inspirada por Dios».
De qué trata el Libro
Si preguntamos qué dice la Biblia, Jesús da Su propia respuesta en Juan 5:39: las Escrituras dan testimonio de Él. Un escritor considera esto la clave principal de todo el Antiguo Testamento:
El versículo 39 se aplica a todas las Escrituras del Antiguo Testamento: ellas «dan testimonio de mí». El versículo 46 alude específicamente a los primeros libros escritos por Moisés; y él «escribió de mí». Esta, pues, es la clave que abre todo el Antiguo Testamento: el tema principal es el Cristo que había de venir.
Pero conocer el libro no es lo mismo que tener aquello a lo que el libro señala. Los hombres a quienes Jesús habló eran lectores expertos y, aun así, no comprendían nada:
«Escudriñáis las Escrituras»: puedo felicitarlos por eso, dice Él; pero la vida eterna no se encuentra en las Escrituras. «Ellas son las que dan testimonio de mí. Y no queréis venir a mí para que tengáis vida».
Lo que hace el Libro
Pablo enumera los usos de las Escrituras en orden: primero la salvación, luego la enseñanza, la reprensión, la corrección y la instrucción. Un escritor recorre esa secuencia y muestra cómo cada paso alcanza al lector:
Primero, pueden hacernos «sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús». En segundo lugar, después de habernos dirigido a Cristo para que encontremos en Él la salvación, aprenderemos además que «toda Escritura» es útil para el creyente... podemos estar ciegos a nuestras propias faltas y tan llenos de nuestra propia importancia que seamos sordos a la corrección de otros; pero si estamos sujetos a la palabra, veremos que las Escrituras nos convencen, pues son «vivas y eficaces, y más penetrantes que toda espada de dos filos… y que alcanza hasta partir el alma y aun el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón». Además, las Escrituras no solo convencen, sino que también corrigen y, una vez que nos han corregido, nos instruyen en el camino recto.
Esa capacidad de penetrar significa que el lector es examinado tanto como el texto:
La Palabra de Dios posee muchas propiedades distintas, como aprendemos de pasajes como Hechos 20:32 y 2 Timoteo 3:16; pero la característica que aquí se destaca especialmente es su poder de penetrar y discernir. Actúa en el alma como los rayos X en el cuerpo, y deja al descubierto los pensamientos y motivos más secretos.
Cómo se lee el Libro
Se presentan dos maneras de leer, y ambas dependen de la misma disposición:
Hay dos maneras de leer las Escrituras: la lectura devocional y el estudio sistemático. En la primera, escucho lo que el Señor comunica y espero que Él produzca en mí el efecto apropiado de Su verdad mediante la obra de Su Espíritu. Así soy formado por la verdad, y de ello resultan la adoración y una vida santa. En la segunda, busco, comparo y examino para descubrir Su pensamiento y lo que se enseña sobre cualquier tema... Por lo tanto, la dependencia es de suma importancia.
Resumen
- Inspirada — La Escritura no solo es verdadera; cada una de sus partes es inspirada por Dios, y eso es lo que hace que los fragmentos dispersos formen un todo orgánico.
- Toda — El argumento a favor de «toda la Escritura», y no de «cada Escritura inspirada», importa porque Timoteo necesitaba certeza acerca del libro entero, no un elogio dirigido solo a algunas partes.
- Cristo — El tema que abre el Antiguo Testamento es el Cristo que había de venir; Moisés escribió de Él.
- Venir — Escudriñar las Escrituras es digno de elogio, pero la vida no está en las páginas, sino en la Persona de quien ellas dan testimonio, y hay que venir a Él.
- Dependencia — Lee para ser formado y lee para comprender, pero en ambos casos mira a Él; la misma palabra que salva también convence, corrige e instruye.