¿Qué significa que Dios es amor?

Answered from the commentary of C. H. Mackintosh, H. H. Snell, J. N. Darby and 22 others

Que Dios es amor significa que el amor no es simplemente algo que Dios tiene o hace, sino lo que Él es en Su misma naturaleza y ser. La Escritura no dice solo que Él es amoroso, sino que Él es el amor mismo. Del mismo modo, nunca dice que Dios es santidad o justicia, sino solo que es santo y justo; pero sí dice que Él es amor. La mayoría de estos escritores sitúa la luz junto al amor como parte esencial de Su ser (1 John 1:5; 1 John 4:8), y afirma que la santidad, la justicia, la bondad y la misericordia fluyen de lo que Él es como luz y amor. Sin embargo, ponderan ambas cosas de manera distinta. Algunos consideran que el amor es la palabra más absoluta, puesto que también se llama luz a los creyentes, pero nunca se dice que sean amor. Uno sostiene que la luz es más propiamente Su esencia absoluta, y el amor, Su naturaleza en relación con los demás.

Como el amor es Su naturaleza, es activo. Él es amor y, por lo tanto, ama. Es la energía de Su naturaleza que se manifiesta en bondad activa, de modo que, dicho con reverencia, la naturaleza divina no puede dejar de amar. Este amor tampoco está dormido ni es abstracto, a la espera de las criaturas. Es eterno y, antes de la fundación del mundo, fluía entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, como en «me amaste antes de la fundación del mundo» (John 17:24).

Este amor no tiene en nosotros su motivo. Nos amó cuando no había nada en nosotros que pudiera atraerlo, cuando éramos pecadores muertos, culpables, impíos y enemigos. Es el amor «propio» de Dios, que le pertenece exclusivamente a Él (Romans 5:8). Por eso, no buscamos pruebas de él mirando dentro de nosotros, a nuestros sentimientos o a nuestro amor, sino fuera de nosotros, en el don del Hijo. Dios envió a Su Hijo unigénito al mundo para que viviéramos por medio de Él, y lo envió como propiciación por nuestros pecados (1 John 4:9-10). Su medida es el don que entregó.

No fue necesario que la propiciación cambiara el corazón de Dios hacia nosotros. Fue la expresión más perfecta de Su amor. Aun así, muestra que Su amor es santo. La afirmación no puede invertirse para decir que «el amor es Dios». Hacerlo conduce al misticismo, que busca la naturaleza divina en nosotros mismos. También convierte a Dios en un dios falso que pasa por alto el pecado y no puede castigarlo. El amor indiferente al mal no es amor, sino descuido, y Dios no considera amor aquello que admite el pecado. Su amor se manifestó en la cruz, que fue la prueba más solemne de Su intolerancia al mal.

De lo que Dios es se desprenden varias cosas. El amor procede de Dios, así que solo quien ha nacido de Dios y participa de Su naturaleza ama y conoce verdaderamente a Dios. El que no ama no conoce a Dios, y el simple afecto natural no es este amor. Este amor se extiende a todo el mundo, no solo a unos pocos (John 3:16). Hacia Sus hijos se manifiesta en la disciplina, que es prueba de Su amor.

Para el creyente, este amor da un hogar y descanso. «El que mora en amor, mora en Dios, y Dios en él» (1 John 4:16). El amor perfecto echa fuera el temor y da confianza incluso para el día del juicio, porque como Cristo es, así somos nosotros en este mundo. Y puesto que Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos unos a otros.

Verses: 1 John 1:5, 1 John 4:8, 1 John 4:16, 1 John 4:7, 1 John 4:9, 1 John 4:10, 1 John 4:11, 1 John 4:12, 1 John 4:17, 1 John 4:18, 1 John 4:19, John 3:16, Romans 5:8, Romans 8:38, Romans 8:39, Ephesians 2:4, Ephesians 2:5, Exodus 34:6, Exodus 34:7, Psalms 136:1, Psalms 103:8, Psalms 103:13, Jeremiah 31:3, Lamentations 3:22, Lamentations 3:23, Zephaniah 3:17, Deuteronomy 7:7, Deuteronomy 7:8, Deuteronomy 7:9, 1 John 3:1, 1 John 3:16, John 15:13, John 17:23, John 17:24, John 17:25, John 17:26, Romans 5:5, Ephesians 3:17, Ephesians 3:18, Ephesians 3:19, 1 Corinthians 13:4, 1 Corinthians 13:5, 1 Corinthians 13:6, 1 Corinthians 13:7, 1 Corinthians 13:8, Galatians 2:20, Titus 3:4, Titus 3:5, Hosea 11:1, Hosea 11:2, Hosea 11:3, Hosea 11:4, Isaiah 54:10, Psalms 86:15, Matthew 5:44, Matthew 5:45, John 13:34, John 13:35, 2 Corinthians 13:11

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What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

C. H. MackintoshGlad Tidings

Observen: no dice meramente que Dios es amoroso, sino que Él es amor. No se trata solamente de que el amor sea un atributo de Su carácter, sino de que es la actividad misma de Su naturaleza. No leemos que Dios sea justicia o santidad; Él es justo y santo; pero decir que Dios es amoroso no expresaría toda la verdad bendita; Él es mucho más: es el amor mismo. Por eso, cuando al pecador —quienquiera que sea, no importa— se le hace ver su ruina total y absoluta, su desesperada miseria, su culpa y desdicha, la completa vanidad e inutilidad de todo lo que hay dentro y a su alrededor (y no hay nada en todo el mundo que pueda satisfacer su corazón, ni nada en su corazón que pueda satisfacer a Dios, ni siquiera satisfacer su propia conciencia), cuando estas cosas se le muestran en alguna medida, entonces se encuentra con esta gran verdad sustancial: que «Dios es amor», y que amó tanto al mundo que dio a Su Hijo unigénito.

Julius A. Von PoseckChapter 4

«Dios es luz» y «Dios es amor». Estas dos son sus cualidades esenciales, su mismo ser. Sabemos que el poder, el dominio y la autoridad, la sabiduría y las riquezas le pertenecen. Pero en ninguna parte de las Escrituras se dice que «Dios es poder» o que «Dios es sabiduría», etc. Sabemos que Dios es santo, justo y recto, y que es bueno, bondadoso y misericordioso. Pero estas cualidades divinas son solo los resultados manifiestos de lo que Dios es en sí mismo, es decir, «Luz» y «Amor».

Edward DennettWhat God is

Al llegar ahora al pasaje que he leído, verán que tres palabras del versículo 8 son el fundamento de todo lo que sigue. Todo lo demás gira en torno a la afirmación —la bendita afirmación— de que DIOS ES AMOR. Esto expone lo que Dios es en su propia naturaleza; también es luz, es cierto, pero esto se dice en relación con las tinieblas: «Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas». (1 Juan 1:5) También decimos que Dios es justo, es decir, justo en sus acciones y caminos; pero cuando la palabra de Dios habla de lo que él es absolutamente en su naturaleza, una palabra lo describe, y esa palabra es AMOR. Si comprendemos esto, no tendremos dificultad en entender que «el amor es de Dios», pues en verdad no podría hallarse en ninguna otra parte del universo. De ningún modo niego que en el hombre caído pueda verse mucho afecto natural, ni que los esposos y las esposas, los padres y los hijos puedan estar muy unidos por él; pero ahora hablamos del amor divino, lo único que, en realidad, es verdaderamente amor; y afirmamos que este procede únicamente del corazón de Dios, porque no se encuentra en ningún otro lugar. El amor, entonces, es de Dios y, por consiguiente, el amor que llena nuestros corazones esta noche ha descendido a ellos por medio del Señor Jesucristo, desde esa bendita y soberana fuente. Por lo tanto, nunca habríamos conocido el amor de otro modo; y esto es, en efecto, lo que dice el apóstol: «Todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor». Así pues, es absolutamente necesario nacer de Dios antes de que podamos amar y conocer a Dios.

J. N. DarbyChapter 4

Hemos conocido el amor que Dios tiene por nosotros, y lo hemos creído. ¡Conocimiento precioso! Al poseerlo conocemos a Dios, pues así es como él se ha manifestado. Por eso podemos decir: «Dios es amor». No hay nadie fuera de él. Él mismo es amor. Es amor en toda su plenitud. Él no es santidad, sino santo; pero es amor. No es justicia, sino justo.

The Bible Treasury"Fallen Angels"

No es cierto que «la única definición absoluta del Ser todopoderoso, autoexistente y supremo es que él es Amor». El apóstol Juan, quien más que nadie trata este tema, se cuida de informarnos en 1 Juan 1 que Él es Luz. Solo en el cap. 4 de la misma Epístola nos dice que Él es Amor. La Luz es la pureza esencial de su naturaleza, que hace manifiestas todas las cosas y a todos; el Amor es más bien la energía de su naturaleza, que se expresa en bondad activa. Omitir la Luz es concebir un dios falso que perdona con facilidad el pecado y a los pecadores, y no al Verdadero Ser autoexistente, quien también es Amor. Cristo es su imagen en ambos aspectos, pues era y es verdaderamente Dios, tanto como el Padre y el Espíritu Santo.

H. H. SnellPasture for the Flock of God

Ante todo, no dejemos de notar que aquí leemos que «Dios es amor». Esto no significa meramente que Dios ama, por preciosa que sea esta verdad, sino que Su naturaleza es amor. Igualmente es cierto que «Él es luz». Su naturaleza esencial es luz, por lo tanto, no puede dejar de manifestar toda cosa oculta; pero también es benditamente cierto que las actividades de Su naturaleza son amorosas, porque Él es amor. También sabemos que Dios es justo en todos Sus caminos y santo en todas Sus obras; y, como la cruz de Cristo lo muestra plenamente, Él no sacrifica Su santidad al amor ni Su amor a la santidad, sino que Su naturaleza es amor. «Dios es amor». La fe recibe y disfruta esto porque es la revelación que Dios hace de Sí mismo. Pero aquí se aplica el hecho a la práctica; pues si la naturaleza de Dios es amor y nosotros hemos nacido de Dios, queda claro que las cualidades morales de un hijo deben corresponder a las del Padre. Por eso el apóstol dice: «Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios; y todo aquel que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor». La exhortación a que «nos amemos unos a otros» se funda, pues, en el hecho de que hemos nacido de Dios y, por lo tanto, tenemos una naturaleza que ama, porque Dios es amor. También se afirma que la persona que ama conforme a Dios debe haber nacido de Dios. Por lo tanto, es imposible que quien ha nacido de Dios sea alguien que no ama. Puede estar en un mal estado del alma, y la obra divina en él, muy oscurecida por caminos y relaciones carnales; pero para la nueva naturaleza que tenemos como nueva creación en Cristo, amar es tan natural como para la vieja naturaleza de Adán ser egoísta y odiar. Por eso encontramos al apóstol Pablo, al escribir a los santos de Tesalónica, declarando que Dios les enseña a amarse unos a otros. ¡Y cuántas almas, antes de estar afirmadas en Cristo, han hallado consuelo en este texto, que les aseguró que eran hijos de Dios: «Sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a los hermanos»! Saben que esto es cierto en su caso. Saben bien que el hombre más pobre al borde del camino, que muestra claramente que pertenece al Señor, despierta Sus afectos e interés más que todos los príncipes de este mundo que son enemigos del Señor de gloria. Por lo tanto, todo el que ha nacido de Dios ama, y ama a los hermanos; ellos son objeto de su más tierno afecto porque pertenecen a Dios; y también sabe que los asuntos de uno de Sus hijos más débiles tienen más importancia para Dios que los movimientos políticos de toda Europa. ¡Oh, cuán bienaventurado es haber pasado de muerte a vida, haber nacido de Dios y conocer a Dios; porque Dios es amor!

J. N. DarbyVolume 3, number 232

El amor, por ser la presencia de Dios, y porque sentimos su presencia y acudimos a él en ella, no tolera el mal. Si solo hay bondad fraternal y el hermano es el objeto que tengo presente (y, si no se siente la presencia de Dios, no la percibimos, pues la naturaleza interviene con tanta facilidad, y aquí lo hace bajo sus formas más insospechadas y amables), pongo al hombre por encima de Dios, encubro el mal, mantengo la bondad; en todo caso, excluyo y aparto a Dios hasta cierto punto. El amor es su presencia activa, aunque se manifieste en amor al hombre; pero concede a Dios todos sus derechos. Él es amor, pero nunca es inconsecuente consigo mismo. Su amor por nosotros se manifestó en la prueba más solemne de su intolerancia del mal: la cruz. No hay amor verdadero aparte de la justicia. Si a Dios le es indiferente el mal y no es justo, entonces no hay amor en la gracia hacia el pecador. Si aborrece el mal y no puede tolerarlo en su presencia, entonces su trato con nosotros como pecadores demuestra el amor más perfecto. Si tengo diez hijos y se descarrían, y digo: «Bueno, debo mostrarles amor», y no tomo en cuenta sus malos caminos; o si algunos de ellos se descarrían y los trato como si, a mi juicio, no hubiera diferencia entre su buen proceder y su mal proceder, eso no es amor, sino indiferencia ante el mal. Esta es la clase de amor que espera el hombre inconverso: que Dios sea tan indiferente al mal como ellos; pero este no es el amor divino, que aborrece el mal, pero se eleva por encima de él y lo trata, ya sea quitándolo o mediante las disciplinas necesarias. Ahora bien, si a Dios le fuera indiferente el mal, no habría un ser santo que pudiera ser objeto de mi amor, nada que santificara. Dios no reconoce como amor aquello que admite el pecado.

C. Crain1 John

Sin embargo, no basta con decir que Dios es amor y que nos amó; es importante salvaguardar la santidad del amor de Dios. No debe pensarse que, porque Dios es amor, los pecados tienen poca importancia a Sus ojos. Si decimos que Dios ama a los hombres, no debe entenderse que pasa por alto sus pecados. Eso falsearía Su carácter. El pecado le resulta abominable. No puede contemplar la iniquidad. Sus ojos son demasiado puros para hacerlo (Hab. 1:13). Por ser antagónico a Su naturaleza y una infracción de Sus derechos soberanos, de ningún modo puede tolerar el pecado. Pero ¿cómo pueden armonizarse el amor de Dios hacia los hombres y Su odio al pecado? ¿Cómo puede mantener la santidad de Su amor? Si nos ama, ¿no viola la santidad y la justicia? Tales preguntas muestran la necesidad de una declaración más completa. Debe expresarse el carácter de Dios en Su amor hacia nosotros; por eso, al decir: «No que nosotros hayamos amado a Dios, sino que Él nos amó», el apóstol añade: «Y envió a Su Hijo [para hacer] propiciación por nuestros pecados».

William J. HockingThe Beloved of the Father

Como el amor es esencial a la Deidad, porque «Dios es amor», el amor no tiene principio ni fin. Porque Dios es eterno (Deut. 33:27; Rom. 16:26), el amor es eterno. Antes de que hubiera una criatura a quien amar, «Dios es amor». Pero ese amor en la eternidad pasada requería un objeto. Un amor inerte, adormecido, una mera abstracción, no tiene afinidad alguna con el amor de Dios (1 Juan 3:17; 1 Juan 4:20-21). El amor debe amar y amar a otro.

James McBroomThe God of Glory

Este amor es el único que está eternamente activo; procede de Dios y solo podría tener fin si él lo tuviera. Ya estaba en plena actividad como motivo, fuente y vida de la Santísima Trinidad antes de que se pusiera en acción el poder creador. Ni comenzó a existir ni empezó a actuar, ni dejará de existir y actuar. Es inherente y propio de la Deidad; fluye de cada Persona a las otras dentro de la Santísima Trinidad, y se extiende sobre todo lo que Dios es y hace. «El amor es de Dios». «Dios es amor». El amor está detrás de todo lo que Dios hace, ya sea en la creación, la providencia o el gobierno, y se ve con su mayor esplendor en su propia esfera, a saber, la Redención. La justicia y la santidad fueron puestas en acción por sus opuestos; el amor no puede estar inactivo. De ahí la hermosa conveniencia moral, como han sentido todas las mentes reflexivas, de la pluralidad dentro de la bendita Deidad. La actividad y reciprocidad del amor dentro de la Deidad se perciben instintivamente cuando aprendemos que el amor es la naturaleza de Dios; pero el Hijo declara la verdad misma: «Me amaste antes de la constitución del mundo» (Juan 17:24).

Verses

  • 1 John 1:5Y este es el mensaje que oímos de él, y os anunciamos: Que Dios es luz, y en él no hay ningunas tinieblas.
  • 1 John 4:7–127Carísimos, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Cualquiera que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8El que no ama, no conoce a Dios; porque Dios es amor. 9En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. 10En esto consiste el amor: no que nosotros hayamos amado a Dios, sino que él nos amó a nosotros, y ha enviado a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 11Amados, si Dios así nos ha amado, debemos también nosotros amarnos unos a otros. 12Ninguno vió jamás a Dios. Si nos amamos unos a otros, Dios está en nosotros, y su amor es perfecto en nosotros:
  • 1 John 4:16–1916Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que vive en amor, vive en Dios, y Dios en él. 17En esto es perfecto el amor con nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18En amor no hay temor; mas el perfecto amor echa fuera el temor: porque el temor tiene pena. De donde el que teme, no está perfecto en el amor. 19Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.