¿Qué dijo Jesús acerca de los últimos tiempos?

Answered from the commentary of William Kelly, W. W. Fereday, J. N. Darby and 19 others

Jesús respondió la pregunta de sus discípulos acerca de la señal de su venida y del fin del siglo, y se trata del fin del siglo, no del fin del mundo. Les dio la respuesta en privado, en el monte de los Olivos, a sus discípulos y no a la multitud. Primero les advirtió que no dejaran que nadie los engañara, pues muchos vendrían en su nombre diciendo: «Yo soy el Cristo». Habría guerras y rumores de guerras, nación contra nación, hambres, pestilencias y terremotos, pero estas cosas serían apenas «principio de dolores», y «aún no es el fin». Después vendrían la persecución, la traición, los falsos profetas y el aumento de la maldad; el amor de muchos se enfriaría, pero «el que perseverare hasta el fin, este será salvo». Entonces «este evangelio del reino» sería predicado en todo el mundo para testimonio a todas las naciones, «y entonces vendrá el fin». Su fruto es un testimonio, no la conversión del mundo.

La señal concreta es la abominación desoladora de la que habló Daniel, puesta en el lugar santo; cuando esto ocurra, los que estén en Judea deberán huir de inmediato. Después vendrá una gran tribulación, como nunca la hubo ni la habrá, aunque será acortada por causa de los escogidos. «Luego, después de la tribulación», se oscurecerán el sol y la luna, y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre, las tribus lamentarán y lo verán venir sobre las nubes con poder y gran gloria. Esta será una venida personal y visible, no una figura del asedio romano. Entonces sus ángeles reunirán a sus escogidos de los cuatro vientos. La mayoría de estos autores entiende que los escogidos son Israel, reunido después de su manifestación, y no la Iglesia, que será arrebatada antes.

En Lucas 21 también predijo que Jerusalén sería rodeada por ejércitos y destruida. Esto se cumplió en el año 70 d. C., y desde entonces Jerusalén ha sido «hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos»; después vendrá el Hijo del Hombre. Dijo que «no pasará esta generación» hasta que todo se haya cumplido. La mayoría de los autores entiende «esta generación» como la raza de Israel que rechaza a Cristo, la cual continuará hasta que él venga. En un pasaje, Kelly precisa que se refiere al carácter moral incrédulo de esa raza, ya que Israel mismo será bendecido. Grant también admite que podría tratarse de una generación literal.

Nadie sabe el día ni la hora, ni los ángeles ni el Hijo, sino solo el Padre. Por eso, fijar fechas es presuntuoso. Como en los días de Noé, los hombres estarán comiendo, bebiendo y casándose hasta que el juicio caiga de repente. Uno será llevado en juicio y otro dejado para bendición. Por eso, su palabra es «Velad», y se la dijo a todos. Cuando venga en gloria, se sentará en su trono y juzgará a las naciones vivas como a ovejas y cabritos. Ese juicio es distinto del juicio de los muertos ante el gran trono blanco. También habló de la resurrección de vida y la resurrección de condenación, que Apocalipsis separa por mil años.

Verses: Matthew 24:3, Matthew 24:4, Matthew 24:5, Matthew 24:6, Matthew 24:7, Matthew 24:8, Matthew 24:9, Matthew 24:10, Matthew 24:11, Matthew 24:12, Matthew 24:13, Matthew 24:14, Matthew 24:15, Matthew 24:16, Matthew 24:17, Matthew 24:18, Matthew 24:19, Matthew 24:20, Matthew 24:21, Matthew 24:22, Matthew 24:23, Matthew 24:24, Matthew 24:25, Matthew 24:26, Matthew 24:27, Matthew 24:28, Matthew 24:29, Matthew 24:30, Matthew 24:31, Matthew 24:32, Matthew 24:33, Matthew 24:34, Matthew 24:35, Matthew 24:36, Matthew 24:37, Matthew 24:38, Matthew 24:39, Matthew 24:40, Matthew 24:41, Matthew 24:42, Matthew 24:43, Matthew 24:44, Matthew 24:45, Matthew 24:46, Matthew 24:47, Matthew 24:48, Matthew 24:49, Matthew 24:50, Matthew 24:51, Matthew 25:1, Matthew 25:2, Matthew 25:3, Matthew 25:4, Matthew 25:5, Matthew 25:6, Matthew 25:7, Matthew 25:8, Matthew 25:9, Matthew 25:10, Matthew 25:11, Matthew 25:12, Matthew 25:13, Matthew 25:14, Matthew 25:15, Matthew 25:16, Matthew 25:17, Matthew 25:18, Matthew 25:19, Matthew 25:20, Matthew 25:21, Matthew 25:22, Matthew 25:23, Matthew 25:24, Matthew 25:25, Matthew 25:26, Matthew 25:27, Matthew 25:28, Matthew 25:29, Matthew 25:30, Matthew 25:31, Matthew 25:32, Matthew 25:33, Matthew 25:34, Matthew 25:35, Matthew 25:36, Matthew 25:37, Matthew 25:38, Matthew 25:39, Matthew 25:40, Matthew 25:41, Matthew 25:42, Matthew 25:43, Matthew 25:44, Matthew 25:45, Matthew 25:46, Mark 13:3, Mark 13:4, Mark 13:5, Mark 13:6, Mark 13:7, Mark 13:8, Mark 13:9, Mark 13:10, Mark 13:11, Mark 13:12, Mark 13:13, Mark 13:14, Mark 13:15, Mark 13:16, Mark 13:17, Mark 13:18, Mark 13:19, Mark 13:20, Mark 13:21, Mark 13:22, Mark 13:23, Mark 13:24, Mark 13:25, Mark 13:26, Mark 13:27, Mark 13:28, Mark 13:29, Mark 13:30, Mark 13:31, Mark 13:32, Mark 13:33, Mark 13:34, Mark 13:35, Mark 13:36, Mark 13:37, Luke 21:7, Luke 21:8, Luke 21:9, Luke 21:10, Luke 21:11, Luke 21:12, Luke 21:13, Luke 21:14, Luke 21:15, Luke 21:16, Luke 21:17, Luke 21:18, Luke 21:19, Luke 21:20, Luke 21:21, Luke 21:22, Luke 21:23, Luke 21:24, Luke 21:25, Luke 21:26, Luke 21:27, Luke 21:28, Luke 21:29, Luke 21:30, Luke 21:31, Luke 21:32, Luke 21:33, Luke 21:34, Luke 21:35, Luke 21:36, Luke 17:20, Luke 17:21, Luke 17:22, Luke 17:23, Luke 17:24, Luke 17:25, Luke 17:26, Luke 17:27, Luke 17:28, Luke 17:29, Luke 17:30, Luke 17:31, Luke 17:32, Luke 17:33, Luke 17:34, Luke 17:35, Luke 17:36, Luke 17:37, Luke 12:35, Luke 12:36, Luke 12:37, Luke 12:38, Luke 12:39, Luke 12:40, Luke 12:41, Luke 12:42, Luke 12:43, Luke 12:44, Luke 12:45, Luke 12:46, Luke 12:47, Luke 12:48, Matthew 13:36, Matthew 13:37, Matthew 13:38, Matthew 13:39, Matthew 13:40, Matthew 13:41, Matthew 13:42, Matthew 13:43, Matthew 13:47, Matthew 13:48, Matthew 13:49, Matthew 13:50, Matthew 16:27, Matthew 16:28, Matthew 26:64, Mark 8:38, John 5:25, John 5:26, John 5:27, John 5:28, John 5:29, John 6:39, John 6:40, John 14:1, John 14:2, John 14:3, Acts 1:6, Acts 1:7, Acts 1:8, Acts 1:9, Acts 1:10, Acts 1:11, Revelation 22:12, Revelation 22:13, Revelation 22:20

The above is AI generated summary based on the writers below.

What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

William KellyElements of Prophecy

Pero en Mat. 24 sí da la señal de su venida y de la consumación del siglo. Responde a las preguntas de los discípulos desde su propio punto de vista judío; da detalles completos acerca de Jerusalén, Judea, el templo, guerras, hambres, pestilencias, terremotos, etc., que no eran sino el principio de dolores. El fin todavía no había llegado, ni debía llegar antes de que el evangelio del reino fuera predicado en toda la tierra habitada, para testimonio a todas las naciones. Luego describe minuciosamente las señales particulares de la crisis final, hasta su manifestación a todas las tribus de la tierra, o del país, y la reunión completa de sus escogidos (Israel) desde los cuatro vientos.

C. StanleyThe Second Coming of Christ

Mateo 24. En este capítulo encontramos la enseñanza clara de Jesús a su pequeño rebaño de discípulos judíos. Trata del mismo tema que las siete parábolas, solo que con palabras claras, no en parábolas. En los primeros versículos Jesús predice la destrucción del templo judío, que, como todos sabemos, ocurrió literalmente. Estaba sentado en el Monte de los Olivos, el mismo lugar donde estarán sus pies cuando venga a reinar. Los discípulos se acercaron y le preguntaron en privado: «Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del mundo (o era)?» Ahora lee con cuidado desde el cuarto versículo hasta el último versículo, y observa que no hay ni un solo pensamiento acerca de la conversión del mundo. Predice que habrá falsos Cristos —engañadores—, guerras y rumores de guerras, hambres, pestilencias, terremotos, persecuciones, penas, muerte, abundancia de iniquidad y enfriamiento del amor de muchos. Y en vez de que el mundo reciba el evangelio, este se predica como testimonio; y entonces viene el fin. Mucho se ha cumplido; y mucho de lo que hay en este capítulo todavía está por cumplirse. Ten presente que todas estas palabras de Jesús fueron dirigidas a sus discípulos judíos y se refieren especialmente a lo que le ocurrirá a esa nación. En el versículo quince les dice: «Cuando, pues, veáis la abominación del asolamiento, que fue dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo (el que lee, entienda), entonces los que estuvieren en Judea, huyan a los montes», etc. Esto prueba evidentemente que el templo de Jerusalén tiene que ser reconstruido; pues la abominación del asolamiento ha de estar en el lugar santo. Y si lees Dan. 12:11-13 y lo comparas con 9:27, ves el acto terrible del jefe del poder romano, que hace cesar el sacrificio y el presente en medio de la semana; entonces observa cuándo se establece la abominación en el lugar santo. Entonces las palabras de Jesús serán de sumo valor para los judíos piadosos que crean su testimonio en aquel día. En el momento en que vean que esto ocurre, lo tomarán como señal para escapar. Ni siquiera tendrán tiempo para entrar en la casa y recoger su ropa. Entonces tiene lugar «la grande aflicción, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será». El remanente que haya escapado podrá contar los días que son acortados: de 1290 a 1260, o media semana de años. El ángel, hablando a Daniel de esos días, dice: «Y será tiempo de angustia, cual nunca fue después que hubo gente hasta entonces: mas en aquel tiempo será libertado tu pueblo (es decir, los judíos), todos los que se hallaren escritos en el libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua». (12:1-2). Claramente, pues, tanto el establecimiento de la abominación del asolamiento como el tiempo de tribulación son futuros. Y en prueba de ello, nuestro bendito Señor dice lo que ocurrirá inmediatamente después de la tribulación: «Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria». (Vers. 29, 30). Ciertamente, pues, no todas las tribus de la tierra se convierten; de lo contrario, ¿por qué lamentan cuando viene Jesús? Jesús dice: «De cierto os digo, que no pasará esta generación, que todas estas cosas no acontezcan». ¡Cuán notablemente se cumple esto ante nuestros propios ojos! Aunque dispersa entre todas las naciones, la generación o raza de los judíos todavía existe, y espera el cumplimiento de todas estas cosas. El Señor continúa diciendo: «Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre». ¡Oh, qué pensamiento tan solemne: este mundo seguirá comiendo y bebiendo, rechazando a Cristo, tal como el mundo despreció la predicación de Noé, «y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos; así será también la venida del Hijo del hombre»! Entonces se dan las advertencias más solemnes a velar y estar preparados: «porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis». Terrible será el destino de aquel siervo que diga en su corazón: Mi Señor se tarda en venir. Sí, lo llama «Mi Señor»; pero su porción estará con los hipócritas, «donde será el lloro y el crujir de dientes». Tales son las palabras solemnes del Hijo de Dios. ¡Oh, que mi lector despierte a la solemne pregunta: ¿Estoy preparado y esperando al Señor?

F. B. HoleMatthew

Se predice la aparición de falsos Cristos junto con guerras y rumores, pero estas cosas no indican el fin. Habrá hambres, pestilencias y terremotos, así como guerras, pero estas son solo el principio de dolores. Junto con estas cosas habrá persecución y martirio de discípulos, apostasía de algunos que han profesado ser discípulos, surgimiento de falsos profetas, aumento de la iniquidad y retroceso de corazón de muchos que profesan la fe. En una hora así, los verdaderos se distinguirán por perseverar hasta el fin, cuando les llegará la salvación. Además, durante todo ese tiempo Dios mantendrá su propio testimonio entre todas las naciones, y cuando esto se haya cumplido, vendrá el fin.

Tres veces en estos versículos habla el Señor de «el fin», y en cada caso se refiere al fin de la era, acerca del cual habían preguntado los discípulos. Para sus verdaderos discípulos, marcados por la perseverancia, el fin traerá salvación. Él hace hincapié primero en esto, antes de decir que traerá juicio para sus enemigos. Nótese que es «este evangelio del reino» el que debe predicarse plenamente antes de que llegue el fin; es decir, el Evangelio que el Señor mismo había predicado —véanse Mateo 4:23; Mateo 9:35—, anunciando que el reino estaba a las puertas de ellos. El Evangelio que predicamos hoy —véase 1 Corintios 15:1-14— no podía, por la naturaleza de las cosas, proclamarse antes de que Cristo hubiera muerto.

An Outline of Sound WordsThe Coming of the Lord

Al final de Mateo 23, el Señor Jesús se lamenta por Jerusalén, diciendo: «No me verán hasta que digan: Bendito el que viene en el nombre del Señor» (versículos 37-39). Cuando el Señor habló de la inminente destrucción del templo, los discípulos le preguntaron: «¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo?» (Mateo 24:3). En respuesta, el Señor nos habla de los acontecimientos que tendrán lugar al final de la era presente, y de su venida para dar comienzo a la era venidera. Estas instrucciones son especialmente para el remanente del pueblo terrenal de Dios, que tendrá que pasar por la tribulación de aquellos tiempos terribles de guerras, hambres, pestes y terremotos, mientras el anticristo gobierna en la tierra de Israel y la idolatría profana el templo de Dios.

Algunos de los piadosos serán muertos por causa de Cristo; otros pasarán por tiempos de persecución y odio, pero cuando se llegue al clímax, la «señal del Hijo del Hombre» aparecerá en el cielo, y él vendrá para librar a los suyos. Después de haber llevado salvación a sus escogidos en la tierra, «enviará a sus ángeles» para reunir a sus escogidos de los cuatro extremos de la tierra. En ese tiempo cumplirá lo que fue profetizado en Isaías 49:6, levantando a las tribus de Jacob y restaurando a los preservados de Israel.

T. B. BainesThe Hope of Israel and Creation

La respuesta del Señor tampoco señala el fin del mundo. Es una predicción de calamidades, cumplida parcialmente durante el sitio de Jerusalén por Tito, pero que espera un cumplimiento mucho más terrible, cuando «la abominación del asolamiento, que fue dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo» (v. 15); y durante un período de «gran tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será» (v. 21). Pero en su hora más oscura, de repente «aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra [o del país], y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria» (Mat. 24:30).

The Bible TreasuryThe Time of the End

La señal del Hijo del hombre en el cielo. — «Entonces aparecerá la señal del Hijo del hombre en el cielo, y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra (o del país), y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria» (Mateo 24:30). Los discípulos habían preguntado: «¿Cuál será la señal de tu venida, y del fin del siglo?». El Señor ya les había enseñado acerca del fin del siglo; ahora les dice que la señal de su venida será la venida misma, pues verían al Hijo del hombre venir sobre las nubes del cielo con poder y gran gloria. La expresión «señal de tu venida» es un genitivo de definición, pues Marcos y Lucas presentan la venida misma del Hijo del hombre sin referirse a ella como una señal.

Los ángeles y la trompeta. — «Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro» (Mat. 24:31). Cualquiera que haya sido la medida política que el hombre haya tomado en aquel día para establecer judíos en la Tierra Santa, y aunque ese pueblo pueda tener autonomía bajo su propio rey falso, el anticristo, permanece la condición dispersa de Israel bajo la sentencia de Jehová. Pero cuando venga el Señor, por medio de los ángeles, reunirá a sus escogidos desde las partes más distantes de la tierra. ¡Qué hermoso será para el remanente despreciado, perseguido y oprimido descubrir de pronto que los ángeles del Señor se interesan por ellos y vienen a socorrerlos! El romance no puede mostrar una inversión de posición tan brillante: ayer, considerados indignos de vivir; ¡ahora, buscados por los ángeles de Jehová! ¡Qué bueno ha sido siempre y seguirá siendo ser fieles a Dios frente a un mundo corrupto e incrédulo!

William KellyThe Coming and the Day of the Lord

Lucas 21 ofrece una perspectiva adicional del curso del mundo. Dice: «Cuando viereis a Jerusalem cercada de ejércitos, sabed entonces que su destrucción ha llegado». Esto señala claramente el sitio de Jerusalén por Tito, cuando fue rodeada por ejércitos quizá más completamente que en cualquier otro momento de su agitada historia. Pero aquí no se dice ni una palabra acerca de «la abominación desoladora» ni de que «habrá entonces grande tribulación» como nunca la hubo ni la habrá. Solo nos dice: «estos son días de venganza»: dos cosas muy diferentes. Aquí leemos de nuevo: «Mas ¡ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! porque habrá apretura grande sobre la tierra, e ira en este pueblo». Esto se cumplió en lo que les sucedió a los judíos cuando Tito tomó la ciudad y «este pueblo» fue llevado cautivo por segunda vez. «Y caerán á filo de espada, y serán llevados cautivos á todas las naciones; y Jerusalem será hollada de las gentes, hasta que los tiempos de las gentes sean cumplidos». Así ocurrió. Durante muchos siglos, Jerusalén ha sido hollada por los gentiles. Un poder nacional tras otro habría de tomar posesión de la ciudad santa. Así sigue siendo: ese pisoteo continúa, pues aún no se han cumplido los períodos asignados a los gentiles.

Mucho más sigue: «Habrá señales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y sobre la tierra angustia de gentes con perplejidad, el mar y las ondas bramando; secándose los hombres á causa del temor y expectación de las cosas que sobrevendrán á la redondez de la tierra: porque las virtudes de los cielos serán conmovidas», etc. Estas escenas no ocurrieron cuando Tito tomó Jerusalén. En el versículo 20, etc., se nos ha hablado de la toma de Jerusalén, tras la cual esta es hollada y debe seguir siéndolo hasta que lleguen a su fin los períodos de los gentiles. Pero en el versículo siguiente somos llevados a las escenas finales. «Y entonces verán al Hijo del hombre, que vendrá en una nube con potestad y majestad grande. Y cuando estas cosas comenzaren á hacerse, mirad, y levantad vuestras cabezas, porque vuestra redención está cerca». Aquí no se alude a la destrucción de la tierra, sino a la bendición que viene después del fin de la era, cuando Dios pone término al tiempo de la maldad, la miseria, la angustia y el sufrimiento humanos. La venida del Hijo del hombre nunca se vincula con el fin del mundo en ese sentido, sino con el fin del despotismo de Satanás y el resplandor del reino de Dios. Para el mundo no puede haber una bendición general permanente hasta que el Hijo del hombre venga con poder y gloria manifiestos para reinar sobre él, para gloria de Dios.

J. T. Mawson"Waiting for the Coming"

Fijar fechas para la venida del Señor es algo pernicioso, y quienes lo hacen son personas presuntuosas. El Señor mismo dijo: «Pero de aquel día y de la hora, nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre» (Marcos 13:32). Sí, dice alguien, pero nosotros sabemos el año. ¿De veras? Entonces, ¿por qué añadió el Señor: «Mirad, velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo» (versículo 33), y otra vez: «porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa, si a la tarde, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana» (versículo 35)? A los apóstoles, que nos dieron la Palabra de Dios por inspiración del Espíritu Santo, el Señor les dijo: «No toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad» (Hechos 1). Si este conocimiento les fue vedado por la sabiduría del Padre, ¿qué indicación hay en la Palabra de que se nos revelaría a nosotros? Estas palabras del Señor se refieren a su venida en gloria, y ciertamente siguen siendo verdaderas en cuanto a ella. El período de la iglesia se ha interpuesto; concluirá con el arrebatamiento, pero no se da ni una palabra ni una señal en relación con el arrebatamiento que permita conocer cuándo ocurrirá. En las Escrituras se mencionan días, meses, años y números, pero se relacionan con Israel y la tierra, y todo queda en suspenso hasta que la compañía celestial esté asegurada y sea arrebatada; entonces el reloj de la profecía comenzará a funcionar de nuevo, y el calendario de Dios se justificará. Mientras tanto, debemos aceptar las palabras del Señor, y esperar, velar y trabajar.

J. N. DarbyNotes on Matthew

Luego encontramos aquí tres clases: las cabras, las ovejas y los hermanos del juez; es decir, los que no habían recibido a los mensajeros, los que los habían recibido y los mensajeros mismos. Es el juicio de los vivos, de las naciones; un juicio final. De allí van a la Gehenna, al tormento eterno, mientras que los justos poseen vida eterna aquí en la tierra, pero la disfrutan con Dios. Es el juicio del valle de Josafat, cuando Jehová haya reunido a las naciones y haya multitudes en este valle de la decisión. El juicio de los vivos es una verdad bíblica tan ciertamente como lo es el juicio de los muertos. Y no solo eso, sino que los judíos estaban mucho más familiarizados con el juicio de los vivos que con el de los muertos, y esto de acuerdo con sus propias Escrituras del Antiguo Testamento. Sin duda, en el Antiguo Testamento había palabras que habían llevado a los fariseos a entender esto último, y el Señor también los justifica en este punto, mientras condena a los saduceos. Sin embargo, a estos se los tenía por buenos judíos, y el sumo sacerdote y su familia pertenecían a esta secta. Nadie cuestionaba su ortodoxia. Estaban equivocados, lo sabemos; pero cuando vemos el pasaje por el que el Señor los convence, entendemos cómo algunos que no tenían el Espíritu de Dios podían permanecer ignorantes de la verdad en este aspecto. Si uno no capta que Dios considera al hombre como alguien que tiene cuerpo además de alma, de modo que la vida después de la muerte demuestra también la resurrección, todavía le cuesta captar la fuerza de la prueba que aduce el Señor. Para quien sabe que el Señor ha resucitado y que hemos de ser conformados a Él, la cosa es sencilla. La muerte solo toca al cuerpo; si uno subsiste después, ha de ser un hombre completo. Una cosa prueba la otra. Mientras tanto, el alma está feliz con Cristo, como testimonio de que la vida no ha terminado, de que la muerte no retendrá a quien está sometido a ella. Vive el hombre que murió; después de la muerte, todos viven para Dios; solo están muertos para el hombre; este último estado de muerte ha de cesar, pero solo cesará en la resurrección. Mientras tanto, el alma está con el Señor; es testimonio, puesto que la vida no ha terminado, de que la muerte no ha de retener a quien está sometido a ella.

William KellyThe Lord's Prophecy on Olivet

Fíjese en la frase «todas estas cosas», desde las primeras tribulaciones hasta las últimas, y en el Hijo del hombre que viene en las nubes del cielo con poder y gran gloria. Aquí es evidente que «esta generación» no puede significar simplemente un período de treinta años o la vida de un hombre. La frase significa, como sucede con frecuencia en las Escrituras, un linaje caracterizado por ciertos rasgos morales, totalmente independiente de un breve límite de tiempo. Por eso encontramos este uso de «generación» especialmente en los Salmos. Basta un texto para demostrarlo. En Salmo 72:7 leemos: «Tú los guardarás, oh Jehová; los preservarás de esta generación para siempre». Se supone que «esta generación» continúa, y es una generación malvada, una generación que no tiene fe, una generación obstinada y que rechaza a Cristo. «Esta generación», o la raza incrédula de los judíos, no pasará hasta que todas estas cosas hayan sucedido. Así, la misma generación que crucificó al Señor de gloria continúa hasta hoy, y continuará hasta que él vuelva en las nubes del cielo. Siguen siendo la misma raza orgullosa, autosuficiente y que rechaza a Cristo que eran entonces.

Verses

  • Matthew 24:3–513Y sentándose él en el monte de las Olivas, se llegaron a él los discípulos aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo? 4Y respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. 5Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. 6Y oiréis guerras, y rumores de guerras: mirad que no os turbéis; porque es menester que todo esto acontezca; mas aún no es el fin. 7Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares. 8Y todas estas cosas, principio de dolores. 9Entonces os entregarán para ser afligidos, y os matarán; y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. 10Y muchos entonces serán escandalizados; y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. 11Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. 12Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriará. 13Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo. 14Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin. 15Por tanto, cuando viereis la abominación del asolamiento, que fué dicha por Daniel profeta, que estará en el lugar santo, (el que lee, entienda), 16Entonces los que están en Judea, huyan a los montes; 17Y el que sobre el terrado, no descienda a tomar algo de su casa; 18Y el que en el campo, no vuelva atrás a tomar sus vestidos. 19Mas ¡­ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días! 20Orad, pues, que vuestra huída no sea en invierno ni en sábado; 21Porque habrá entonces grande aflicción, cual no fué desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. 22Y si aquellos días no fuesen acortados, ninguna carne sería salva; mas por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados. 23Entonces, si alguno os dijere: He aquí está el Cristo, o allí, no creáis. 24Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aún a los escogidos. 25He aquí os lo he dicho antes. 26Así que, si os dijeren: He aquí en el desierto está; no salgáis: He aquí en las cámaras; no creáis. 27Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del hombre. 28Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. 29Y luego después de la aflicción de aquellos días, el sol se obscurecerá, y la luna no dará su lumbre, y las estrellas caerán del cielo, y las virtudes de los cielos serán conmovidas. 30Y entonces se mostrará la señal del Hijo del hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria. 31Y enviará sus ángeles con gran voz de trompeta, y juntarán sus escogidos de los cuatro vientos, de un cabo del cielo hasta el otro. 32De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama se enternece, y las hojas brotan, sabéis que el verano está cerca. 33Así también vosotros, cuando viereis todas estas cosas, sabed que está cercano, a las puertas. 34De cierto os digo, que no pasará esta generación, que todas estas cosas no acontezcan. 35El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. 36Empero del día y hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino mi Padre solo. 37Mas como los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. 38Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, 39Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. 40Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado: 41Dos mujeres moliendo a un molinillo; la una será tomada, y la otra será dejada. 42Velad pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor. 43Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese a cuál vela el ladrón había de venir, velaría, y no dejaría minar su casa. 44Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis. 45¿Quién pues es el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su familia para que les dé alimento a tiempo? 46Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su señor viniere, le hallare haciendo así. 47De cierto os digo, que sobre todos sus bienes le pondrá. 48Y si aquel siervo malo dijere en su corazón Mi señor se tarda en venir: 49Y comenzare a herir a sus consiervos, y aún a comer y a beber con los borrachos; 50Vendrá el señor de aquel siervo en el día que no espera, y a la hora que no sabe, 51Y le cortará por medio, y pondrá su parte con los hipócritas: allí será el lloro y el crujir de dientes.