¿Era Satanás un ángel?

Answered from the commentary of William Kelly, J. N. Darby, Frederick W. Grant and 13 others

Sí, Satanás era un ángel: es un ángel creado que cayó por orgullo, y así se convirtió en el diablo. No existía desde la eternidad, y Dios no lo hizo diablo desde el principio; era «un ángel como los demás, que no conservó su estado original» . Así que cuando 1 Juan 3:8 dice que el diablo «peca desde el principio», significa desde el momento en que se alzó contra Dios por orgullo, después de haber sido creado como ángel. Del mismo modo, el «principio» de Juan 8:44 es su comienzo como ser caído.

La misma idea se desprende de Job 1:6, donde Satanás aparece entre «los hijos de Dios», es decir, los ángeles. Había estado entre ellos y, de hecho, era uno de ellos: «Satanás era un ángel caído, pero seguía siendo un ángel», y es «claramente un ser angélico, aunque caído y malvado» . Un escritor sostiene algo distinto únicamente sobre este texto y afirma que Satanás se presentó entre esos ángeles «aunque no era uno de ellos» .

La mayoría de estos escritores va más allá y dice que era el más alto de los ángeles. Consideran que Ezequiel 28:11-19 describe a Satanás antes de su caída, bajo la figura del rey de Tiro. Allí es «el querubín ungido que cubre», lleno de sabiduría y perfecto en hermosura, y perfecto en sus caminos hasta que se halló en él maldad. Por esto se lo llama el principal de los ángeles, la criatura más elevada que Dios hizo e incluso el arcángel, cuyo lugar ocupó Miguel después de su caída. Aun ahora, Miguel respetó la dignidad que Satanás había tenido.

Su pecado fue el orgullo, «la condenación del diablo» de 1 Timoteo 3:6. No contento con el lugar de una criatura, aspiró a ser como Dios. Arrastró consigo a una gran multitud de ángeles en esa rebelión.

Los escritores discrepan sobre un texto que sirve de apoyo. Varios aplican a la caída de Satanás «Lucero, hijo de la mañana» en Isaías 14:12-14. Otros entienden que se refiere únicamente al rey de Babilonia, y uno dice que «no hay fundamento, salvo la imaginación de los poetas o las interpretaciones erróneas de los Padres» para aplicarlo a Satanás. En cualquier caso, él sigue siendo solo una criatura. No es omnipotente, omnisciente ni omnipresente. Para él, que cayó «en la luz y sin ser tentado», no hay salvación.

Verses: Ezekiel 28:11, Ezekiel 28:18, Ezekiel 28:19, Revelation 12:7, Revelation 12:8, Revelation 12:9, 2 Corinthians 11:14, Matthew 25:41, Isaiah 14:12, Isaiah 14:13, Isaiah 14:14, Isaiah 14:15, Ezekiel 28:12, Ezekiel 28:13, Ezekiel 28:14, Ezekiel 28:15, Ezekiel 28:16, Ezekiel 28:17, Luke 10:18, Jude 1:6, 2 Peter 2:4, Job 1:6, Job 1:7, Job 2:1, John 8:44, Revelation 20:2, Revelation 20:10, Ephesians 6:11, Ephesians 6:12, Matthew 12:24, Matthew 12:25, Matthew 12:26, Zechariah 3:1, Zechariah 3:2, Jude 1:9, 1 Timothy 3:6, Revelation 12:4, Colossians 1:16, Psalms 148:2, Psalms 148:3, Psalms 148:4, Psalms 148:5, 1 John 3:8, Ephesians 2:2, John 12:31, 2 Corinthians 4:4

The above is AI generated summary based on the writers below.

What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

William KellyLectures on the Epistle of Jude

Parece que hubo al menos dos caídas de ángeles; uno fue aquel a quien llamamos Satanás: cuando el hombre fue creado, Satanás tentó al hombre por medio de Eva. Esos ángeles malos comunes, de los cuales leemos en la Biblia desde Génesis hasta Apocalipsis, no están en absoluto bajo cadenas eternas. Andan continuamente por el mundo y, lejos de estar en cadenas de tinieblas, en «tormentos», como se les llama aquí, tienen permitido acceder al cielo. Verán esto de una manera muy asombrosa en la historia de Job. Muchos creyentes no creen en el libro de Job. Allí verán que se hace referencia a «los hijos de Dios». ¿Qué se quiere decir allí con «los hijos de Dios»? Pues, los ángeles de Dios. Los ángeles de Dios se presentaron delante de Dios. De esto aprendemos que tienen acceso, e incluye no solo a los ángeles buenos, sino también a los ángeles satánicos. Satanás era un ángel caído, pero seguía siendo un ángel, y cuando llegaron «los hijos de Dios», Satanás también estaba allí. De modo que es evidente, sobre todo por el libro de Apocalipsis, que Satanás no perderá ese acceso a la presencia de Dios hasta que estemos realmente en el cielo. Eso aún no ha ocurrido. La gente tiene una idea extraordinaria en la cabeza: que Satanás perdió cualquier acceso que tuviera antes de ese tiempo, ya sea cuando nació nuestro Señor o cuando murió nuestro Señor; pero nada de esto aparece en la Epístola a los Efesios, donde, por el contrario, se afirma expresamente que nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra espíritus malos en los lugares celestiales. No somos como los israelitas que luchaban contra los cananeos. Nuestro cananeo es un enemigo espiritual en los lugares celestiales, es decir, Satanás y su hueste de demonios o ángeles.

Pero, como hemos visto, estos no son en absoluto los pecados a los que aquí se hace referencia. Hay una diferencia marcada. Hay una clase de iniquidad en la que estos ángeles cayeron en la tierra, y por eso hay una diferencia clara en su destino. Estos ángeles cayeron en una iniquidad muy peculiar, de la que se habla en términos generales en Pedro, pero de manera específica en Judas. Fueron puestos bajo cadenas de tinieblas y no se les permitió salir de su prisión. No son los ángeles que nos tientan ahora. Hicieron su obra mala poco antes del diluvio. Ese hecho le da al asunto un carácter muy solemne. Si la gente quiere saber cómo ocurrió, no lo sé; pero se les pide que crean, tanto como a mí. Lo que Génesis 6 sí dice es que había «hijos de Dios» en la tierra en aquel tiempo que actuaron de una manera contraria a todo lo relacionado con Dios, y tan ofensiva para Él que no permitió que la tierra siguiera existiendo por más tiempo; y esto fue lo que trajo el diluvio. Sin duda, también hubo una iniquidad general en la humanidad que hizo venir el diluvio sobre ellos. El hombre era muy corrupto y vil, pero, además de eso, hubo esta terrible violación de las marcas que separan a las criaturas de Dios de alguna manera misteriosa. Por eso Dios destruyó por completo toda la estructura de la creación, y acabó con ellos y su descendencia, de modo que todos perecieron. Eso fue lo que ocurrió entonces. Por supuesto, me dirán que no pudieron perecer absolutamente. No, admito que estos ángeles no podían perecer, como tampoco ustedes; pero esto es lo que Dios hizo con aquellos ángeles que se comportaron de una manera tremendamente malvada. Se convirtieron en prisioneros, fueron puestos bajo custodia, no como Satanás y su hueste que nos tientan hasta el día de hoy, sino que a estos ángeles particulares ya no se les permitió tentar a los hombres. Habían hecho demasiado, y Dios no permitió que estas cosas continuaran por más tiempo; por eso hubo esta poderosa intervención en el tiempo del diluvio, y no solo las cosas que generalmente afligen a los hombres. Estas son las palabras: «Ángeles que no guardaron su primer estado». Su caída fue un abandono de su primer estado. En este caso, Satanás no había hecho eso, ni tampoco los ángeles que cayeron con Satanás. Pero fue una clase de iniquidad completamente distinta la que causó el diluvio. Estos ángeles dejaron su propia morada y prefirieron ocupar su lugar entre la humanidad, para actuar como si fueran hombres en la tierra; y, en consecuencia, Dios los ha reservado ahora bajo tinieblas en cadenas eternas hasta el juicio del gran día. Nadie puede decir que esto sea cierto de Satanás y su hueste, pero si la gente pensara esto, no veo cómo podrían leer estos versículos y darles tal significado. Satanás será arrojado al abismo sin fondo por mil años, pero sus años no se agotan hasta que llega el juicio del gran día. Entonces serán juzgados eternamente.

William KellyBible Treasury Q&A Vol. N1

Pero Juan 8:44 no supone ni las profundidades inconmensurables de la eternidad ni el comienzo de la creación, cuando vastos períodos precedieron al tiempo de la tierra del hombre. Se refiere al tiempo, aunque antes de que el hombre fuera formado. «Desde el principio» se distingue claramente de «en el principio», ya sea en sus aplicaciones más elevadas al ser del Verbo o en su uso para expresar el comienzo de la energía creadora. El diablo no existió siempre, sino que fue un ángel que, henchido o envanecido de orgullo, cayó. No tenía lugar en la verdad y llegó a ser homicida, además de mentiroso, padre de la mentira (cf. 1 Tim. 3). Desde entonces (ἀπ᾽ ἀρχῆς, desde un comienzo de esta índole oscura y perniciosa) fue homicida. Su odio era contra el hombre, y especialmente, por enemistad contra Dios, contra Aquel que se dignó hacerse hombre para gloria de Dios y para librar al hombre. Véase también 1 Juan 3. Es claramente imposible hacer que ap arches signifique desde toda la eternidad, lo cual negaría que el diablo sea una criatura y equivaldría a decir sencillamente que Dios lo creó originalmente como diablo, en vez de que fuera un ángel como los demás que no conservaron su estado original.

William KellyEpistles of John - Addresses 1 - 9

Ahora se vuelve mucho más enérgico y examina la fuente del mal. «El que practica el pecado es del diablo». Había mostrado la fuente de la bendición; ahora examina la fuente última del pecado. No se trata simplemente de lo que hicieron Adán y Eva, sino de lo que la serpiente infundió en sus corazones. ¿A qué se ha dedicado el diablo desde entonces, sino a añadir a la transgresión de la cabeza nuevas injusticias para cada uno de los de su raza? Aquí se dice: «El que practica el pecado es del diablo». Él es el líder al que pertenece el hombre. Puede jactarse de sus antepasados, pero hay otro que no fue literalmente su padre; sin embargo, el hombre caído ha hecho de Satanás, en la práctica, su dios. Por eso la Escritura lo llama el dios de este siglo y el príncipe del mundo. ¡Cuán cierto es: «El que practica el pecado es del diablo»! No es una afirmación lanzada con precipitación por el hombre, sino nada menos que la verdad de Dios. No solo es un hombre pecador, sino que «es del diablo». «Porque el diablo peca desde el principio», es decir, desde el momento en que no estuvo contento con ser un ángel de Dios, sino que, en su orgullo, se estableció independientemente de Dios. Desde ese momento comenzó a ser el diablo. Esto, por supuesto, fue después del tiempo en que fue creado como ángel.

Aquí vemos de nuevo que «Desde el principio» no significa «En el principio». Esto se dice del Verbo, el Hijo, en la eternidad, antes de la creación, o como en «En el principio» de Gén. 1:1, lo cual apunta a la acción de Dios, no a Su ser. «Desde el principio», dondequiera y comoquiera que aparezca, se refiere al momento en que la persona mencionada se manifiesta. El «Desde el principio» de Cristo se refiere al momento en que Cristo se manifestó. El «Desde el principio» del diablo fue cuando manifestó primero, no sus cualidades angelicales, sino su orgullo contra Dios, y después su malicia, efecto seguro del orgullo también en otros.

William KellyThe Word of God

Pero el mal nunca vino de Dios: solo de la criatura que una vez fue inocente y ahora está caída, que no guardó su estado original, sino que escogió hacer su propia voluntad y salirse con la suya. Un ángel hizo esto primero. El hombre fue engañado por aquel que, desviándose y exaltándose a sí mismo, sedujo a otros tanto en el cielo como en la tierra. A esa criatura se la llama Satanás, el Diablo. Todos los esfuerzos por deshacerse de este hecho han resultado completamente vanos, tanto que las orgullosas luminarias de la antigüedad cayeron, en consecuencia, en una u otra de estas ideas: o bien que Dios es todo, lo cual niega el pecado; o, en segundo lugar, que no existe ningún ser como Dios; y ambos casos llevaron a adorar muchísimos dioses falsos. Consideremos ahora a los dos más grandes filósofos de Grecia que quizá han ejercido la influencia más amplia y duradera sobre los hombres civilizados fuera de la Biblia: uno, el principal exponente del panteísmo; el otro, del ateísmo. Eso es a lo que llega el pensamiento del hombre cuando se lleva hasta sus últimas consecuencias lógicas. El hombre, en su estado caído, puede razonar hasta eliminar a Dios; sin embargo, lo excluye no de su conciencia, sino de su razón; pues en lo profundo del corazón del hombre que hace eso queda la inquietante sensación de que lo que ve a su alrededor no creció como una papa, y menos que nada él mismo y sus semejantes. Siente que, aunque caído, es un ser moral que tendrá que dar cuenta de sus actos; ¿y a quién sino a Dios, a Aquel que lo hizo a él y todas las cosas?

William KellyBible Treasury Q&A Vol. N1

«Desde el principio» siempre se refiere a un momento dentro del tiempo, no anterior a él, cualquiera que sea la época o el período, la persona o la cosa a que se aplique. Tomemos la aplicación más temprana, dicha del gran ángel que cayó: «el diablo peca desde el principio» (1 Juan 3:8). Ni siquiera fue el principio de su existencia como ángel, sino solo como ángel caído.

Frederick W. GrantChapter 31

Ahora bien, leemos acerca de uno en el libro de Job que, cuando «los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del Señor», «vino también entre ellos». Se le llama expresamente Satanás, y es un verdadero «diablo» según el significado de esa palabra: «un falso acusador».

Jehová habla de estos «hijos de Dios» en el mismo libro como presentes cuando puso los fundamentos de la tierra (Job 38:7), y por tanto ciertamente no son hombres, sino ángeles. Entre estos ángeles viene entonces el acusador, como uno de ellos: seguramente no un hombre entre ángeles, y difícilmente una personificación del pecado.

Desde la presencia del Señor sale para ejercer un poder manifiestamente sobrehumano contra Job, dentro de los límites ordenados por Dios. Aquí es claramente un ser angélico, pero caído y malvado.

Leslie M. GrantComments On The Book Of Job

Solo Dios podía revelar lo que está escrito en esta sección, y la fe reconoce que debe considerarse seriamente. Los hijos de Dios se presentaron delante de Dios. Estos hijos de Dios son ángeles, aunque la designación también puede aplicarse a los hombres, como en Génesis 6:2, que evidentemente se refiere al linaje de Set, en contraste con el de Caín; y en Gálatas 3:26, donde se dice que todos los creyentes de hoy son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. En todos estos casos, el lugar del hijo es representar al Padre, aunque en Génesis 6:2 no lo hicieron. Los hijos de Dios aquí en Job 1:6 parecen ser ángeles que no cayeron, pues los ángeles caídos no son hijos de Dios. Satanás vino entre ellos, aunque no era uno de ellos.

C. CrainPurpose of God

H.A.I. — En ese capítulo de Ezequiel, el Espíritu de Dios se dirige a un hombre, el príncipe de Tiro. A partir del versículo 12, se dirige a alguien que no puede ser un simple hombre, porque había andado en Edén, el huerto de Dios. Lo llama «rey», y él gobernaba al príncipe de Tiro. Creo que esto nos lleva más atrás en cuanto a Satanás que cualquier otra Escritura; no es la primera información sobre Satanás que tenemos en la Palabra de Dios, pero nos lleva más atrás que ninguna otra. Lo que menciona el hermano B está en los versículos 12 y 13: «Hijo de hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: Tú echas el sello a la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste; toda piedra preciosa fue tu vestidura: el sardio, topacio, diamante, berilo, ónice, jaspe, zafiro, esmeralda, carbunclo y oro. Los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron preparados para ti en el día de tu creación». También, en el versículo 15: «Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste creado, hasta que se halló en ti maldad». Y «se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura» (ver. 17).

C.C. — Eso muestra qué criatura exaltada era: una criatura, recuerden. No es omnisciente; no es omnipresente; es una criatura, y originalmente era la criatura más exaltada. Creo que era el arcángel. Después de su caída, otro fue promovido a su lugar, pero entonces él era el ángel principal.

F. B. HoleWarning and Rebuke

Estoy seguro de que hacemos bien en reconocer que las fuerzas espirituales alineadas contra nosotros son muy grandes. Al comprender esto, nunca hablaremos del diablo con ligereza ni desdén. El mismo arcángel Miguel no lo haría, y evidentemente él es el más grande de las dignidades celestiales. Supongo que la razón era que el diablo, aunque ahora es un potentado caído, en su condición original estaba un grado por encima del mismo Miguel. Por lo general se cree que en Ezequiel 28:11-17, bajo la figura del rey de Tiro, se alude al diablo en su condición no caída. Si era «el querubín ungido que cubre», ocupaba la posición más cercana al mismo Dios. Aspiró a ser como Dios, y entonces cayó. Ante un poder como este, ¿qué era Simón Pedro?

Samuel RidoutIntroduction

En terrible contraste con estos siervos adoradores, estos «hijos de Dios», vemos a uno completamente distinto de ellos en carácter moral, aunque tenía una naturaleza espiritual como la de ellos. En verdad, una vez fue moralmente como ellos, el principal de todos (Ezeq. 28): el «querubín protector» que hacía sombra al trono de Jehová. Pero «¡cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana!». Deslumbrado por su propia gloria y olvidando deliberadamente el lugar de criatura que siempre debía ocupar, cayó en el orgullo («la condenación del diablo»), por lo cual se convirtió en el amargo enemigo eterno de todo lo bueno y de Dios mismo.

Al revisar las opiniones comunes acerca de Satanás a la luz de esta Escritura, vemos que, aunque ha caído moralmente, todavía tiene acceso a la presencia de Dios y aún puede presentarse junto con los «hijos de Dios». Lejos de estar encerrado en el infierno, o siquiera confinado a la tierra, vemos a este apóstata desvergonzado ocupar allí su lugar como si todavía tuviera derecho a hacerlo. Se acerca el tiempo, y no tardará, en que será expulsado del cielo a la tierra (Apoc. 12:7-12); permanecerá allí solo por poco tiempo, y luego será atado por mil años en el abismo sin fondo (Apoc. 20:1-3); y finalmente, después de encabezar otra breve rebelión de hombres apóstatas, recibirá su retribución eterna en el lago de fuego (Apoc. 20:10).

¡Cuán grande es la paciencia de Dios! Ha tolerado la malignidad y las maquinaciones de Satanás durante todos los tristes siglos de la historia del hombre caído —permitió, en efecto, que tentara a nuestros primeros padres en su inocencia— y le permite hacer sus acusaciones e insinuaciones de que no hay bien alguno, ante su mismo rostro. Pero todo se permite para sacar lecciones para la eternidad. Sin duda, Satanás está acumulando más ira para sí mismo y, mientras tanto, su misma malicia solo puede servir a los justos propósitos de bendición de Dios, como veremos en el caso de Job.

Verses

  • Ezekiel 28:11–1911Y fué a mí palabra de Jehová, diciendo: 12Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: Tú echas el sello a la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. 13En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fué tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, onique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación. 14Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado. 15Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad. 16A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor. 17Enaltecióse tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu resplandor: yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti. 18Con la multitud de tus maldades, y con la iniquidad de tu contratación ensuciaste tu santuario: yo pues saqué fuego de en medio de ti, el cual te consumió, y púsete en ceniza sobre la tierra a los ojos de todos los que te miran. 19Todos los que te conocieron de entre los pueblos, se maravillarán sobre ti: en espanto serás, y para siempre dejarás de ser.