¿Salmon, padre de Booz, se casó con Rahab y fue uno de los espías?
La genealogía con la que comienza Mateo menciona a cuatro mujeres, y una de ellas está vinculada con Salmon: «Salmon engendró de Rahab a Booz». Los lectores naturalmente se preguntan dos cosas: ¿es esta la misma Rahab que escondió a los mensajeros en Jericó, y fue su esposo uno de los hombres a quienes ella escondió?
La Rahab de Mateo es la Rahab de Jericó
El nombre en Mateo aparece en una forma griega, lo que ha llevado a algunos a preguntarse si se refiere a otra mujer. Un diccionario resuelve la cuestión a partir de la gramática misma del texto y explica por qué aparece allí ese nombre:
Que la Rachab de Mat. 1:5 es la misma que Rahab se demuestra por el artículo; era la Rachab mencionada en el Antiguo Testamento (como el idioma griego no tiene la letra H, se sustituye por CH [Χ]). Que mujeres como Rahab y Tamar sean mencionadas en la genealogía del Señor Jesús muestra el origen divino de la lista, pues probablemente el hombre habría omitido estos nombres. Al incluirlos, se exalta la gracia que sobreabunda por encima de todo pecado.
Quién era Salmon
Salmon no era una figura menor. Pertenecía a la familia principal de Judá, lo que hace que el matrimonio sea aún más sorprendente:
Conoces a Rahab, pero ¿conoces a su esposo y a su hijo? Ella era solo una ramera en Jericó; pero ¿quién fue en Israel? Se casó con Salmon (Mat. 1:5), hijo de Naasón, príncipe de los hijos de Judá (1 Crón. 2:11): el jefe de la tribu que había marchado primero por el desierto (Núm. 10:14). Y así fue incorporada directamente a la línea real de Israel, a una de las familias más honradas de todas, y llegó a ser antepasada del Mesías prometido, además de una de las cuatro mujeres mencionadas en la genealogía de nuestro Señor.
¿Fue Salmon uno de los espías?
Aquí la respuesta es menos segura. Las Escrituras nunca nombran a los dos hombres que Josué envió a Jericó, y la entrada sobre Salmon en el mismo diccionario solo dice que era hijo de Naasón y padre de Booz; no menciona la misión. Un escritor, al repasar los nombres de la lista familiar de Rut, propone esta identificación como probable, no como un hecho:
Salmon (Salma), hijo de Naasón, se casó con Rahab la ramera y fue padre de Booz (Mat. 1:5). Probablemente Salmon fue uno de los dos hombres que Josué envió en secreto a Jericó y sus alrededores, y que se alojaron en la casa de Rahab (Josué 2).
Así pues, Mateo afirma el matrimonio; que Salmon fuera uno de los espías es una inferencia. Considérelo una conjetura razonable, no algo que la Biblia afirme.
Cómo llegó a Israel antes de entrar en la genealogía
Su lugar en el árbol familiar no apareció de repente. Primero se le dio un hogar entre el pueblo, y luego vino el matrimonio:
En el capítulo 7, «ella obtiene un lugar donde habitar en Israel, como se dice hasta el día de hoy»; y con el tiempo se casa con Salmon, uno de sus príncipes, y llega a ser un eslabón en esa famosa genealogía por la cual el Mesías mismo vino a este mundo.
Tampoco era una antepasada remota, perdida muchos siglos atrás. Los comentaristas señalan que está a solo tres generaciones de David —Booz, Obed, Isaí, David—, de modo que la sangre gentil está cerca del trono, no lejos de él.
Qué hizo que su nombre apareciera allí
No todas las mujeres de esta lista están allí por la misma razón. Un escritor contrasta a Tamar con Rahab y vincula el lugar de Rahab con su fe:
¿Y quién puede dudar de que fue la fe de Rahab lo que la llevó a la genealogía, así como el pecado había llevado allí a Tamar? Sin fe, habría muerto junto con los que quedaron encerrados en Jericó, una mujer maldita de una raza maldita. La fe quitó de ella esa maldición; la fe la llevó a formar parte del pueblo de Dios, aunque no hubiera atraído hacia ella el corazón de Salmon.
Y el contexto recalca el punto. Mateo escribió para lectores que valoraban la pureza del linaje:
¿Y quién era ella, y qué era? ¡Una gentil, y antes una ramera! Pero Rahab es sacada de todo lo que le pertenecía, separada de todo lo que era suyo por naturaleza. Y aquí está, en este evangelio de Jesús escrito para el judío, para el mismo pueblo que lo despreciaba y odiaba porque él miraría a una gentil… incorporada y hecha parte de Israel en la tierra; sí, por gracia soberana, parte de la línea real de la cual tenía que venir el Mesías.
Resumen
- La misma mujer. La grafía griega es distinta, pero el artículo la identifica como la Rahab conocida desde Jericó.
- La misma fe. Lo que la sacó de una ciudad condenada la llevó a formar parte del pueblo de Dios: fue la fe, no el pecado, lo que la hizo entrar en la lista.
- La misma familia. Esa fe la situó en la familia principal de Judá, casada con Salmon, hijo de Naasón, príncipe de la tribu.
- La misma línea. De ese matrimonio nació Booz, luego Obed, Isaí y David: ella está cerca del trono, no lejos de él.
- Una cuestión abierta. Que Salmon fuera uno de los dos hombres a quienes ella dio refugio se presenta solo como probable; las Escrituras no nombran a los espías.