¿Cuánto tiempo estuvo Jesús en la cruz?

Answered from the commentary of C. E. Stuart, William Kelly, J. N. Darby and 15 others

Jesús estuvo en la cruz durante seis horas. Fue crucificado a la hora tercera, es decir, a las nueve de la mañana según nuestro horario, como lo registra únicamente Marcos 15:25. Desde la hora sexta hasta la hora novena, del mediodía a las tres de la tarde, hubo tinieblas sobre toda la tierra, como registra Mateo 27:45. A la hora novena, alrededor de las tres, clamó a gran voz y entregó Su espíritu. Así que estuvo en la cruz aproximadamente desde las nueve hasta las tres, «unas tres horas dentro del viernes» según el día judío.

Las seis horas se dividen en dos partes distintas. Durante las primeras tres horas, los hombres hicieron todo lo que pudieron contra Él: los que pasaban, los gobernantes y los ladrones se burlaron de Él y lo insultaron, mientras los soldados se sentaron a vigilarlo. Algunos sostienen que Dios aún sostenía Su alma durante esas horas. En las tres horas de tinieblas, Dios lo desamparó y Él llevó nuestros pecados; al terminar ese período vino el clamor: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». Un escritor llama a estos períodos «el día» y «la noche» de Sus padecimientos.

La expresión de Juan «como la hora sexta», en Juan 19:14, no reduce ese tiempo. Casi todos estos escritores entienden que Juan cuenta la hora romana desde la medianoche, por lo que la hora sexta es a las seis de la mañana, cuando Pilato dictó sentencia. Eso deja unas tres horas, ocupadas por los azotes, las burlas de los soldados y el camino al Gólgota, antes de la crucifixión a las nueve. Se mencionan algunas otras interpretaciones. Ramsay y Zahn rechazan esta armonización. Calvino, Ryle y otros sitúan la hora sexta de Juan entre las nueve y las doce. Kelly mismo prefiere la explicación habitual y evita las explicaciones «recónditas».

Seis horas era poco tiempo para una crucifixión. Esa muerte solía ser lenta y, en algunos casos, la vida duraba tres días. Por eso Pilato se maravilló de que ya hubiera muerto, mientras los dos ladrones seguían vivos y les quebraron las piernas. Estos escritores concluyen de esto que Su vida no le fue quitada por agotamiento. Con voz fuerte y sin perder Su vigor, Él mismo la entregó.

Verses: Mark 15:25, Mark 15:33, Mark 15:34, Mark 15:37, Matthew 27:45, Matthew 27:46, Matthew 27:50, Luke 23:44, Luke 23:45, Luke 23:46, John 19:14, John 19:30, Mark 15:42, Mark 15:43, Mark 15:44, John 19:31, John 19:32, John 19:33

The above is AI generated summary based on the writers below.

What the commentators say

The passages the answer is drawn from, the most direct first, with the words that bear on the question marked.

C. E. StuartGospel of Mark

El relato de la crucifixión es muy parecido al que nos da Mateo, quien presenta el cuadro más sombrío de todo aquel tiempo solemne. Aun así, tenemos algunos datos que no se registran en ninguna otra parte. Marcos nos dice que era la hora tercera cuando lo crucificaron (ver. 25).

Por tanto, por él aprendemos que nuestro Señor estuvo seis horas en la cruz, pues fue crucificado a la hora tercera (ver. 25); las tres últimas horas se distinguen claramente de las tres primeras, no solo porque nuestro evangelista las menciona por separado, sino especialmente por la oscuridad que entonces cubrió la tierra (ver. 33); y al final de ellas se oyó el memorable clamor de nuestro Señor: «Eloi, Eloi, lama sabachthani», pronunciado en arameo, que se nos interpreta: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?»

Bob CostenThe Glories Of The Lord Jesus Christ

Los cuatro Evangelios, Salmos 22 y 69, y muchos otros pasajes de las Escrituras nos ofrecen una vívida descripción de la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Estuvo en la cruz durante seis horas. Desde las nueve de la mañana hasta el mediodía se llaman «el día de sus sufrimientos», cuando la humanidad hizo todo lo que pudo contra el Señor de Gloria. Los borrachos pasarían tambaleándose junto a la cruz; él era el canto de los borrachos (Sal. 69:12); allí, los que fueron crucificados con él también se burlaban de él (Mat. 27:44).

Sufrió por causa de la justicia durante «el día de sus sufrimientos». Pero desde las doce del mediodía hasta las tres de la tarde fue cuando llevó tus pecados y los míos en su propio cuerpo sobre aquel madero, en lo que se conoce como «la noche de sus sufrimientos», cuando Dios lo encerró. Fue desamparado por su Dios, querido hermano en la fe, para que nosotros no tuviéramos que ser desamparados. Fue desamparado para que pudiéramos entrar en la bendición. ¡La crucifixión, la muerte, los sufrimientos: qué descripción del Señor Jesús se nos presenta allí en la cruz del Calvario! Los elementos no pudieron contenerse; hubo tinieblas sobre la faz de la tierra durante esas tres horas (Lucas 23:44) en que Dios encerró al Señor Jesús, y un terremoto cuando inclinó la cabeza al morir (Mat. 27:54).

J. N. DarbyOn the Gospel according to John

Tuvieron un doble concilio: uno por la noche, cuando lo apresaron, y luego llegaron a una sentencia formal por la mañana. Aquí el relato omite muchas cosas, como la entrevista con Herodes y muchos detalles. Pero en todo es Cristo en paz, quien encomienda a su madre al discípulo y luego, sabiendo que todo se había cumplido, recibe el vinagre y dice: «Consumado es». Supongo que fue crucificado a nuestra hora novena, que la oscuridad fue desde las doce hasta las tres, y que entonces murió. Pasaron seis horas desde que fue crucificado, y durante tres de ellas hubo oscuridad. Ni en Getsemaní ni en la cruz hay en este Evangelio una palabra sobre sufrimiento. Inclina la cabeza y entrega su propio espíritu.

The Bible TreasuryA Letter to a Friend on Alleged Inaccuracies of Scripture

Hay una razón profunda y solemne para la diferencia entre las expresiones del Señor en la cruz. ¡Oh, si Samuel Laing hubiera poseído la maravillosa clave para entenderlas correctamente! Solo un pecador perdonado puede comprenderlas debidamente. Solo puedo orar para que se me permita presentar el caso de tal manera que ustedes se vean obligados a decir, como el centurión y otros: «Verdaderamente este era el Hijo de Dios». Volvamos, pues, a los relatos de aquellas horas solemnes. Por Lucas 34:34 es evidente que las palabras «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» se pronunciaron cerca de la hora tercera, cuando, como aprendemos del Evangelio de Marcos (Marcos 15:25), «lo crucificaron», mientras que fue cerca de la hora novena (Mat. 27:46) cuando «Jesús clamó a gran voz… Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?». Luego, en el versículo 50 del mismo capítulo, se nos dice que «Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu». Volviendo ahora a Lucas, leemos: «Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró» (23:46). Queda claro, entonces, que esta segunda expresión dirigida al «Padre» se pronunció justo al final, así como la primera fue al comienzo, de las horas de sufrimiento del bendito Señor en la cruz. Creo que el segundo clamor a gran voz lo encontramos en el Evangelio de Juan (capítulo 19:30), a saber: «Consumado es»; estas palabras fueron pronunciadas después de que Él recibió el vinagre (es decir, cerca de la hora novena; véanse Mateo y Marcos), justo antes de encomendar su espíritu al Padre con las palabras registradas en Lucas 23:46.

También quisiera señalar, con respecto a las horas que se dan en los diferentes Evangelios, que es importante tener en cuenta que Juan (como a lo largo de todo su Evangelio) usa la hora romana, contada desde el mediodía y la medianoche, como hacemos nosotros, mientras que los Evangelios sinópticos usan la hora judía, que se contaba desde las seis. Así, tenemos los siguientes horarios relacionados con la crucifixión: 6 a. m. — Pilato se sienta «en el tribunal, en el lugar que se llama el Enlosado» (Juan 19:13). 9 a. m. — (La «hora tercera» — Marcos 15:25). El Señor fue crucificado. Del mediodía a las 3 p. m. — (De la «hora sexta» a la «novena»). Las tres horas de oscuridad (Mat. 27:45; Marcos 15:33; Lucas 23:44). 3 p. m. — Jesús murió, es decir, a la hora novena según Mateo, Marcos y Lucas, o a la «tercera» hora después del mediodía según la hora de Juan.

William KellyBible Treasury Q&A Vol. N4

P. Marcos da para la crucifixión las horas tercera, sexta y novena del día judío (nuestras 9, 12 y 3); pero entonces, ¿cómo debemos entender la hora sexta en Juan 19:14 y Juan 4:6, etc.? T.H.L.

R. Claramente, de la misma manera a lo largo de su Evangelio, que considera cerradas las cosas judías. Por eso, en Juan 1:39, la hora décima significaría desde la misma hora de la mañana que usamos nosotros para contar. En Juan 4:6 era la hora habitual en que las mujeres sacaban agua, así como la hora séptima (52) sería la misma hora que para nosotros de la tarde anterior o, posiblemente, de la mañana. Así, en Juan 18:28, era temprano por la mañana cuando se desarrollaba la burla durante el juicio de nuestro Señor; y nada impide que Pilato juzgara a las 6 a. m. de nuestro horario (Juan 19:14). La crucifixión propiamente dicha comenzó, una vez terminadas todas las burlas y preparativos (incluido quizá el juicio de los dos ladrones), a la tercera hora judía, como especifica únicamente Marcos (Marcos 15:25); es decir, a nuestras 9 de la mañana del viernes; la oscuridad sobrenatural llegó a la sexta hora judía, a nuestras 12 del mediodía; y el Señor murió a la novena hora judía, o a nuestras 3 de la tarde.

Plinio (H. Nat. ii. 77), Plutarco (Quaest. Rom. 84), A. Gell. (Noct. Att. iii. 2), Censor (dde Die Nat. xxiii.) y Macrobio (Saturn i. 3) demuestran claramente que los romanos calculaban el día civil como lo hacemos nosotros, desde la medianoche, y como lo hacía Juan. Así argumenta el Dr. Townson a favor de un cómputo similar en Asia Menor. Apocalipsis 1:10 muestra una desviación afín de la fraseología judía.

J. N. DarbyMatthew

El concilio se reúne, ya de día, por formalidad (Marcos 15:1), para entregarlo a Pilato. Era entonces temprano. Fue crucificado a la hora tercera (Marcos 15:25), a las nueve —después de haber ido a Herodes y regresado. De las doce a las tres (versículo 45, también Marcos y Lucas) hubo tinieblas, es decir, de la hora sexta a la novena; todo contado desde las seis de la mañana. Después, entrega su Espíritu y es puesto en el sepulcro antes de las seis, cuando llegó el sábado. El «como la hora sexta» de Juan era, supongo, a las seis de la mañana, contando desde la medianoche; Pilato entonces lo hace salir, lo entrega y, a las nueve, efectivamente es crucificado. ¡Sea alabado su Nombre!

William KellyMark

Los discípulos no estaban allí. ¡Ay!, lo abandonaron y huyeron; en todo caso, no se los menciona. Estaban tan fuera de su lugar verdadero que Dios no podía decir nada acerca de ellos. Sin embargo, ahora fue presentado uno que hasta ese momento había rehuido confesar debidamente a Jesús. «Y como fue la tarde, porque era la preparación, es decir, la víspera del sábado, José de Arimatea, consejero honorable, que también esperaba el reino de Dios, vino, y se atrevió,166 y fue a Pilato, y pidió el cuerpo de Jesús». Las mismas circunstancias que naturalmente podrían haberse supuesto capaces de llenarlo de temor y de hacerle rehuir las consecuencias fueron, por el contrario, usadas por Dios para despertar en él una valentía que nunca antes había llegado al corazón de José. Se identificó con Jesús. No tuvo el precioso privilegio de seguirlo mientras vivía, pero la muerte de Jesús lo llevó a un punto decisivo, se apoderó de sus afectos y, por tanto, lo impulsó a entrar con valentía y reclamar el cuerpo de su Maestro. Pilato, asombrado, pregunta si Jesús ya había muerto. Naturalmente, la crucifixión es una muerte lenta; a veces la gente agoniza incluso durante días cuando goza de salud normal. Pero en el caso de Jesús fueron apenas unas horas. No quedaba nada más por hacer. Por tanto, no se trataba simplemente de una agonía prolongada. Además, se cumplía la profecía de que no sería quebrado ni un hueso, como nos cuenta Juan, quien siempre se ocupa de la persona del Señor. Según las Escrituras, Él debía ser traspasado, pero no sería quebrado ni un hueso; Juan presenció esta circunstancia tan notable y nos la cuenta. Marcos no la menciona. Pilato «se maravilló de que ya estuviese muerto; y llamando al centurión, le preguntó si era ya muerto». Fue la muerte rápida de Jesús, acompañada por la voz fuerte, lo que llenó de asombro al centurión. Esto mostró que no era la muerte de un simple hombre. Él tenía poder para poner su vida. Así que, cuando el centurión se lo confirmó, Pilato dio permiso.

J. G. BellettThe Son of God

El Hijo de Dios murió en el madero, donde la mano malvada del hombre lo había clavado, y donde el propósito eterno y la gracia de Dios lo habían destinado. Allí murió, y murió porque estaba allí. El Cordero fue inmolado. ¿Quién pensaría en contradecir semejante idea? Manos malvadas lo asesinaron, y Dios lo proveyó como su propio Cordero para el altar. ¿Quién se atrevería por un momento a tocar un misterio tan necesario y precioso? Y, sin embargo, el Cordero entregó su propia vida. Ningún agotamiento bajo el sufrimiento, ninguna presión de la cruz lo condujo a la muerte; sino que entregó su vida por sí mismo. Como muestra de que poseía plenamente aquello que entregaba, «clamó a gran voz» y luego «entregó el espíritu». El relato de ese momento no admite otra interpretación; y añadiré que tampoco la admiten los afectos de adoración de los santos. Pilato se maravilló de que ya estuviera muerto; no quiso creerlo; tuvo que asegurarse. No había pasado suficiente tiempo en la cruz para que la vida le fuera arrancada, de modo que tuvieron que quebrar las piernas de los otros. Pero Él ya estaba muerto, y Pilato tuvo que investigar y llamar al testigo antes de creerlo.

Arno Clemens GaebeleinThe Gospel Of Mark

José de Arimatea, como Nicodemo, se identificó con Él, quien había muerto en una cruz, y lo confesó valientemente con esta acción. El asombro de Pilato ante el hecho de que hubiera muerto tan pronto nos da una prueba adicional de que el Siervo «dio su vida». La muerte por crucifixión, que quizás el centurión había presenciado muchas veces, es una muerte lenta. Le habrían dado la sepultura de los impíos, pero Dios lo había predicho de otro modo (Isaías 53:9, léase: «Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte»). El sepulcro era uno en el que nunca antes había estado ningún otro muerto. «El nacido de un vientre virginal solo podía recibir el honor apropiado en un sepulcro virgen. Aquel que no podía ver corrupción no podía yacer en un sepulcro que la corrupción había profanado».

G. V. WigramThe Death of Jesus Christ

Sin embargo, no murió la muerte de la cruz, aunque murió en la cruz. Su sufrimiento terminó antes del tiempo acostumbrado; entre otras razones, para que se cumpliera la Escritura: «No será quebrado hueso suyo» — «Pilato se maravilló de que ya hubiese muerto; y haciendo venir al centurión, le preguntó si era ya muerto». (Marcos 15:44.) «Y como vinieron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas». (Juan 19:33.)

¡Rápido fue el malvado proceder del hombre en su apresurada hostilidad contra el Señor para asesinarlo! Y Él se entregó en sus manos; sin embargo, cuando todo lo que el hombre podía hacer se había cumplido, quedó satisfecho y no permaneció allí hasta morir como de costumbre en la cruz: habiendo clamado a gran voz, entregó el espíritu. En Salmo 69:20 leemos: «El escarnio ha quebrantado mi corazón»; y parece como si esto, en efecto, hubiera sido la causa inmediata de la muerte del Señor. Una aflicción tras otra había irrumpido sobre Él cuando, habiendo clamado a gran voz, dejó de respirar. Que era inusual que alguien crucificado muriera tan pronto se evidencia por la primera de las citas anteriores. Y una razón de ello se ve en la segunda: pues estaba escrito: «No será quebrado hueso suyo»; así, con gracia, Dios, por medio de las predicciones de sus profetas, había puesto su sello sobre cada paso del camino por el que habría de pasar su Amado. De este modo, no solo mostraba cuánto amaba meditar en todos esos pasos del solitario camino de su Hijo, sino también cuán ansiosamente deseaba dar toda confirmación posible a quienes se acercaran a Él por medio de Jesús.

Verses

  • Mark 15:25Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.
  • Mark 15:33–3433Y cuando vino la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 34Y a la hora de nona, exclamó Jesús a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mío, Díos mío, ¿por qué me has desamparado?
  • Mark 15:37Mas Jesús, dando una grande voz, espiró.
  • Matthew 27:45–4645Y desde la hora de sexta fueron tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 46Y cerca de la hora de nona, Jesús exclamó con grande voz, diciendo: Eli, Eli, ¿lama sabachtani? Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?
  • Matthew 27:50Mas Jesús, habiendo otra vez exclamado con grande voz, dió el espíritu.
  • Luke 23:44–4644Y cuando era como la hora de sexta, fueron hechas tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora de nona. 45Y el sol se obscureció: y el velo del templo se rompió por medio. 46Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, espiró.