Proverbs 16:9
The heart of man deviseth his way, but Jehovah directeth his steps.
View all translations →Proverbios 16:9 — "El corazón del hombre piensa su camino, mas Jehová endereza sus pasos" — se encuentra en un grupo de sentencias (vv. 1–9) que levantan la mirada de las maquinaciones humanas hacia la silenciosa soberanía de Jehová sobre el corazón, la lengua, las obras y cada paso del hombre. Es a la vez una palabra que humilla, mostrando la inquieta inventiva del hombre, y una palabra que consuela, hablando de la guía infalible de Dios.
La primera mitad del versículo descubre lo que hace el corazón cuando se le deja a sí mismo. Lejos de Dios, la voluntad es desordenada e infinitamente fértil en planes propios.
William KellyEl corazón del hombre apartado de Dios es desordenado; y, sacudiendo el freno de Aquel a quien pertenece y a quien debe dar cuenta, abunda en maquinaciones. Como ama su propio camino, así lo cambia según el objeto que tenga delante, o tal vez según algún capricho pasajero.
Esta inquietud no se limita al incrédulo. Aun los santos la sienten, y el versículo está pensado para frenar esa tendencia:
William KellyDemasiado bien sabemos con qué facilidad el corazón inventa este camino o aquel, y cuán constantemente esto no logra resolver la dificultad. Dichoso el que espera en Aquel que ve el fin desde el principio, y se digna guiar acertadamente cuando surge la necesidad.
La segunda mitad del versículo es la respuesta a la primera: el hombre puede planear, pero solo el Señor puede llevar el plan a la práctica. Kelly introduce los versículos 9–15 con esta misma observación:
William KellyEn los versículos 9–15 se nos da un nuevo conjunto de apotegmas, en los que comenzamos con Jehová como único poder que dirige los pasos del israelita y mantiene la equidad en la vida diaria.
Pero esta dirección divina no es automática; está ligada a un andar de confianza. Jehová guía a los que dependen de Él y obedecen a su palabra:
William KellySolo Jehová puede dirigir sus pasos; pero esto supone dependencia de Él y obediencia a su Palabra, cuando es el camino de Él, y no el del hombre mismo. Así Moisés (Éxodo 23:13), cuando Israel lo abandonó e inclinó la cerviz ante el becerro de oro, ora: Muéstrame tu camino.
El versículo está destinado a sostener al creyente que ha tropezado o que se inquieta por sus planes. La mano providente de Dios respalda cada paso sincero del justo, aun cuando el plan flaquee.
Arno Clemens GaebeleinConsoladora para la fe es la novena cláusula. Podemos idear, planear y a menudo angustiarnos al hacer nuestros planes, pero detrás de ello está Jehová y, a pesar de nuestras fallas y errores, "Él endereza" los pasos del justo.
El mismo capítulo de Proverbios insiste en la lección de que el hombre nunca tiene la última palabra. El conocido refrán recoge el proverbio en lenguaje cotidiano:
Arno Clemens GaebeleinEl Señor tiene la última palabra, porque al hombre le pertenecen las disposiciones (o planes) del corazón; pero de Jehová es la respuesta de la lengua. Es el mismo pensamiento de nuestro refrán castellano: "El hombre propone y Dios dispone". Al hombre le encanta justificarse a sí mismo, sus caminos son limpios ante sus propios ojos; pero Jehová pesa los espíritus; Él es el juez de los caminos y de los motivos.
El principio de Proverbios 16:9 no es una idea para una crisis ocasional, sino la trama de una vida vivida con Dios como Consejero:
Hamilton SmithEsta vida perfecta es una vida en la que Jehová es el Consejero y la Guía. Está escrito: "No es del hombre que camina el ordenar sus pasos" (Jeremías 10:23). Y otra vez leemos: "Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas". No se trata simplemente de acudir al Señor en alguna gran emergencia, sino de esperar habitualmente en el Señor en los detalles de la vida, grandes y pequeños.
Y también obra en el sentido inverso: el Señor pesa no solo el plan, sino el corazón que lo concibió:
Julius A Von PoseckPero Él no solo pondera nuestro andar. Nuestros corazones naturales son engañosos más que todas las cosas. "Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; pero Jehová pesa los corazones".
- Dos mitades. Al hombre le toca idear; a Jehová le toca dirigir. El versículo coloca el planear humano bajo la soberanía divina.
- Corazón desordenado. Lejos de Dios el corazón es "fértil en maquinaciones", cambia con cada capricho y altera el rumbo según cambian los objetos.
- Guía condicional. "Solo Jehová puede dirigir sus pasos; pero esto supone dependencia de Él y obediencia a su Palabra".
- Consuelo. Detrás de nuestra ansiedad y de nuestros fracasos, el Señor sigue enderezando los pasos del justo: "El hombre propone y Dios dispone".
- Hábito, no emergencia. Una vida guiada se construye reconociéndolo "en los detalles de la vida, grandes y pequeños", no solo en las grandes crisis.