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Proverbs 16:3

Proverbios 16:3 Comentario bíblico

Commit thy works unto Jehovah, and thy thoughts shall be established.

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El contexto de Proverbios 16:3

Proverbios 16 abre con un grupo de sentencias que trazan una línea clara entre la inquieta autodirección del hombre y la mano serena y ordenadora de Jehová; el versículo 3 se halla en el corazón de ese grupo como la respuesta práctica al dilema humano descrito a uno y otro lado. El versículo dice, en una traducción cuidadosa: "Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados" — y la tradición de comentarios lo considera una de las invitaciones más claras a la fe en todo el Antiguo Testamento.

Los versículos circundantes enmarcan la promesa

El versículo no debe leerse de manera aislada. Las palabras que abren el capítulo dejan al descubierto cuán endebles son los planes del hombre, y cómo solo Jehová puede asegurar el resultado:

"Del hombre [son] las disposiciones (o planes) del corazón, mas de Jehová [es] la respuesta de la lengua." "Todos los caminos del hombre [son] limpios a sus propios ojos; pero Jehová pesa los espíritus." "Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados."

William Kelly

Así pues, antes del llamado a encomendar nuestras obras viene el recordatorio de que el corazón maquina y el ojo se halaga a sí mismo, mientras que solo Jehová pesa el espíritu:

Bien sabemos con qué prontitud el corazón idea este o aquel camino, y cuán constantemente fracasa en resolver la dificultad. Dichoso aquel que espera en Aquel que ve el fin desde el principio, y se digna guiar rectamente cuando surge la necesidad.

William Kelly

Esa misma referencia a Él libra del sesgo que considera todos los caminos del hombre limpios a sus propios ojos. Jehová pesa el espíritu; ¿quién sino Él? La dependencia y la confianza en Él son indispensables para juzgar, como para todo lo demás.

William Kelly

La fuerza de "encomendar" — rodar nuestras obras sobre Él

El término hebreo tras "encomienda" es muy gráfico: significa rodar una carga de uno mismo y dejarla sobre otro. La promesa va más allá de las obras mismas y alcanza la vida interior que las produce.

¡Qué consuelo que sea Él quien invita a uno a encomendarle sus obras (literalmente, rodarlas sobre Él), "y tus pensamientos (no solo tus obras) serán afirmados"! Su bondad responde a nuestra confianza en Él respecto a lo exterior, y bondadosamente afirma nuestros "pensamientos", tan dados a vacilar y a desvanecerse. ¡Qué lentos son aun los suyos en aprender el amoroso interés que Él toma en quienes confían en Él!

William Kelly

El punto es notable: el versículo no promete simplemente que las obras tendrán éxito; promete que los pensamientos — la misma fuente de nuestra ansiosa deliberación — quedarán afirmados. La mente errante y vacilante se aquieta porque su carga ha sido transferida a una Mano más fuerte.

Una familia de promesas a lo largo de la Escritura

La misma confianza recorre como un hilo los escritos de David y de Salomón, y Proverbios 16:3 se halla en su compañía:

"Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón. Encomienda a Jehová tu camino, y confía en él; y él hará." (v. 4, 5.) "Guarda silencio ante Jehová, y espera en él." (v. 7). "Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas." (Proverbios 3:6). "Encomienda a Jehová tus obras, y tus pensamientos serán afirmados." (Proverbios 16:3).

Julius A Von Poseck

El agrupamiento importa. Encomendar tus obras es la misma postura que encomendar tu camino, deleitarte en Él, reposar en Él y reconocerlo en todas tus veredas. Son facetas de una sola confianza.

El uso práctico del versículo

El versículo no es abstracto; ha de usarse hora tras hora como un alivio en tiempo real ante el peso de las decisiones:

Es un gran consuelo y ayuda recordar que hora tras hora podemos encomendar nuestro camino al Señor, y Él dará toda la sabiduría y la gracia necesarias para guiarnos.

For the Young

Y el mismo acto de echar la carga se vuelve, en sí mismo, un descubrimiento de Su carácter:

Echa tu carga, sea cual sea, sobre Él. No te reserves nada. Él es tan dispuesto como capaz, y tan capaz como dispuesto, para llevarlo todo. Solo confía plenamente en Él. Él ama ser objeto de confianza — ama ser usado... Vale la pena tener una carga, para conocer la bienaventuranza de rodarla sobre Él.

C. H. Mackintosh

Lo que el versículo promete más allá del inmediato afirmar de los pensamientos se retoma en lo que sigue — el propósito abarcador de Jehová: "Jehová ha hecho todas las cosas para sí mismo" (Kelly, seq 445). Nuestras obras encomendadas son absorbidas en Su gobierno moral infalible.

Resumen

- Rueda, no cargues. La imagen hebrea es la de rodar una carga, quitándola de uno mismo y poniéndola sobre Jehová; encomendar es una verdadera transferencia del peso, no una mención cortés.

- Pensamientos, no solo obras. La promesa va más hondo que los resultados; la mente misma, errante y vacilante, queda firme porque su carga ha cambiado de manos.

- Primero la desconfianza propia. Los versículos 1–2 exponen cómo el corazón maquina y cuán limpios nos vemos a nosotros mismos; solo "Jehová pesa los espíritus", así que confía en Él antes de confiar en ti mismo.

- Una familia de textos. Salmo 37, Proverbios 3:6 y Proverbios 16:3 forman un solo acorde — deleitarse, encomendar, confiar, reposar, reconocer — distintas facetas de una misma postura de fe.

- Hora tras hora. El versículo está pensado para el uso diario, aun momentáneo; Dios "ama ser objeto de confianza, ama ser usado", y nunca falla a un corazón que se apoya en Él.