Philippians 4:6
Be careful about nothing; but in everything, by prayer and supplication with thanksgiving, let your requests be made known to God;
View all translations →Filipenses 4:6 se encuentra al final de una epístola escrita por un prisionero que acaba de exhortar a los santos a "regocijaos en el Señor siempre". Sobre ese trasfondo, el versículo entrega al creyente una receta divina para toda clase de presión interior: la ansiedad está prohibida, la oración es el recurso, y la acción de gracias es el espíritu con que se ofrece.
El mandato inicial no admite excepciones. Despoja al corazón de toda excusa que pudiera presentar.
J. A. TrenchUna palabra absoluta: "Por nada estéis afanosos". "¡Ah!", dice alguno, "si conocieras mis circunstancias, sabrías que me es absolutamente imposible no tener afán". Pero ¿acaso Aquel que inspiró esta palabra no conoce cada una de tus circunstancias, amado hermano o hermana? Es Dios quien te dice: "Por nada estéis afanosos".
El principio detrás del mandato es que la ansiedad en el santo y el cuidado en Dios se corresponden mutuamente:
J. N. DarbyTodo lo que produce un afán en nosotros, produce el cuidado de Dios por nosotros; por tanto, "por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias".
El alcance es total. La promesa no es la remoción de la prueba, sino la liberación de su peso.
Hamilton SmithEl Apóstol enfrenta las muchas cosas que en un mundo de cambio y necesidad pueden dar al creyente ocasión de afán y ansiedad... No se trata simplemente de "algunas cosas" o de "cosas difíciles", sino que "todo" debe ser llevado a Él: tanto las pequeñas preocupaciones como las grandes pruebas. Cualquier cosa que pese sobre el espíritu en el momento, cualquier cosa que nos llene de temor y aprensión al pensar en el mañana, todo ha de ser derramado en el oído de Dios.
Hamilton SmithEstar "por nada afanosos" no significa que seamos descuidados respecto a nada, sino que, en lugar de estar continuamente atormentados por los afanes del día y el temor del mañana, derramamos nuestras inquietudes ante Dios, y Él derrama el bálsamo de la paz en nuestras almas.
Tres palabras marcan la manera de acercarse. La acción de gracias es decisiva, porque es el lenguaje de la confianza aun antes de que llegue la respuesta.
J. A. TrenchPero he omitido una frase, "con acción de gracias": ¡cuán importante en cuanto al estado del alma! Dando gracias, no por la respuesta que esperamos (Él tiene algo mucho mejor que esto para nosotros), sino porque conocemos Su amor; tenemos la única medida y prueba de él, en que no escatimó a Su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros... Es la expresión normal de la confianza del cristiano en el corazón de Dios.
El versículo contrasta deliberadamente con el versículo anterior (vuestra gentileza conocida de los hombres) frente a éste (vuestras peticiones conocidas de Dios).
William KellyMejor es no darlas a conocer a los hombres; es un lazo peligroso. Por todos los medios, sean conocidas delante de Dios... "Sean conocidas vuestras peticiones", cualesquiera que fueren, "delante de Dios"; y no sólo eso, sino "con acción de gracias". Puedes estar perfectamente seguro de una respuesta cuando das a conocer tus peticiones; por tanto, que sea con acción de gracias.
Incluso somos libres de poner delante de Él deseos que tal vez no concuerden con Su mente, confiando en que Él los ordenará:
Hamilton SmithLas peticiones pueden no ser para nuestro bien, pueden no estar conforme a la mente de Dios; pueden incluso ser necias, pero hemos de darlas a conocer a Dios.
El versículo no garantiza que toda petición será concedida. Garantiza algo mejor: paz.
C. H. Mackintosh¿Y entonces qué? ¿Acaso Pablo dice: "Recibirás de inmediato lo que pides"? No, sino: "La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús". Esta es una palabra preciosísima... A Él le encanta que acudamos con todos nuestros pequeños asuntos y descansemos en la dichosa seguridad de que hará lo recto y nos dará lo bueno. Sea que dé o que retenga, Su paz guardará nuestros corazones y mentes.
- Mandato absoluto. "Por nada estéis afanosos" no deja resquicio alguno; Dios, que habla, conoce cada circunstancia y prohíbe la ansiedad.
- Alcance total. "En todo" incluye tanto las pequeñas preocupaciones como las grandes pruebas: nada es demasiado insignificante para llevarlo a Dios.
- Acción de gracias incluida. Le damos gracias, no por la respuesta esperada, sino porque Su amor ya está probado al entregar a Su propio Hijo.
- A Dios, no a los hombres. Las peticiones pertenecen al oído de Dios; tenderlas delante de los hombres es un lazo.
- La verdadera promesa. El versículo no garantiza la respuesta que queremos, sino la paz de Dios guardando corazón y mente en Cristo Jesús.