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Luke 14:26

Comentario sobre Lucas 14:26

If any man come to me, and shall not hate his own father and mother, and wife, and children, and brothers, and sisters, yea, and his own life too, he cannot be my disciple;

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El llamado al discipulado en Lucas 14:26

Después de exponer la indiferencia del hombre hacia la cena de la gracia, el Señor se vuelve a las multitudes que lo seguían y pone delante de ellas el costo real de ser su discípulo. La pregunta que late en este versículo es: ¿qué tan profundamente debe Cristo desplazar todo otro afecto en el corazón del que lo sigue?

El "odio" no es falta de afecto, sino prioridad absoluta

El Señor escoge deliberadamente las relaciones humanas más fuertes —padre, madre, esposa, hijos, hermanos— y aun la propia vida, para mostrar que ninguna de ellas puede competir con Él. No se trata de una llamada a la dureza, sino de una declaración sobre lo que significa seguirlo de verdad.

El discípulo debe seguir a Cristo de manera tan sencilla y decidida que ante otros ojos parecería un descuido completo de los lazos naturales, y una indiferencia hacia los reclamos más cercanos y fuertes de la familia. No es que el Señor pida falta de cariño; pero así puede y debe parecer ante quienes quedan atrás en su nombre. El poder atractivo de la gracia debe ser mayor que todas las cadenas naturales, o cualquier otro reclamo de la clase que sea, sobre el que quiera ser su discípulo.

William Kelly

Por qué el Señor lo dice ahora

El contexto importa. Las multitudes podrían haberse enorgullecido de no ser como los invitados de la parábola que rechazaron la cena. Por eso el Señor corta de raíz esa autocomplacencia.

Podían haber pensado que, al menos, tratarían al Señor mejor que a su mensaje — tan poco se conoce el hombre a sí mismo. El Señor no permitiría que la multitud que entonces lo seguía se halagara pensando que ellos al menos estaban dispuestos a participar de la cena, que eran incapaces de tratar a Dios con el desprecio descrito en la parábola. Así que el Señor les dice lo que implica seguirlo a Él mismo.

William Kelly

Las bendiciones terrenales como obstáculo

Otro comentario subraya que las cosas que Lucas 14 menciona —matrimonio, familia, posesiones— no son malas en sí mismas. El peligro está en que ocupan el corazón y le impiden subir hacia las bendiciones celestiales que Cristo trajo.

Un hombre puede estar absorto en lo que es perfectamente lícito, y así volverse espiritualmente ciego. Una excusa hecha por uno fue: "He tomado mujer, y por eso no puedo ir." ¿Iba a ignorar esta relación, que Dios había formado claramente para bendición del hombre? No; pero ya que Cristo ha venido a traernos a bendiciones celestiales, esas bendiciones terrenales no debían robar al alma de ellas... Él toca aquí las mayores bendiciones terrenales, y muestra que pueden ser un verdadero estorbo; porque un discípulo sigue a Cristo desde la tierra al cielo AHORA.

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Renunciar a todo lo propio

El versículo 26 forma una unidad con los siguientes: el versículo 27 añade la cruz, y el 33 cierra con la renuncia a todas las posesiones. Cada uno repite el mismo veredicto: "no puede ser mi discípulo."

Sin embargo no es cuestión de reunir recursos a la manera humana, sino de abandonar todo lo propio, y así ser discípulo de Cristo. Hay tal cosa como personas que comienzan bien y terminan inservibles. "La sal es buena;" pero ¿qué si pierde su sabor?

William Kelly

Contar el costo con honestidad

El Señor no esconde lo que cuesta. Las dos comparaciones que siguen —la torre y el rey que va a la guerra— enseñan a mirar la realidad de frente antes de comprometerse.

Sin duda es algo grande seguir a Jesús al cielo, pero entonces, cuesta algo en este mundo. No es todo gozo; pero es bueno y sabio mirar también el otro lado... Un hombre debe estar preparado para lo peor que el hombre y Satanás puedan hacer... pero entonces rechazar a Jesús y su llamado a seguirlo, no ser su discípulo, es estar perdido para siempre.

William Kelly

Resumen

- Odio relativo: No es falta de afecto natural, sino que Cristo debe ocupar un lugar tan supremo que cualquier otro lazo, comparado con Él, parezca despreciado.

- Atractivo de la gracia: El poder que arranca al discípulo de los vínculos naturales no es la ley ni la dureza, sino el atractivo superior de Cristo mismo.

- Cosas lícitas: Aun lo que Dios formó para bendición —matrimonio, familia— puede cegar al alma si se antepone a las bendiciones celestiales que Cristo trajo.

- Discipulado diario: El versículo 26 habla de abandonar todo por Cristo; el 27, de tomar la cruz cada día y seguirlo. No basta con empezar bien.

- Contar el costo: El Señor expone abiertamente las dificultades para que nadie lo siga por entusiasmo superficial; rechazar el llamado, sin embargo, es perderse para siempre.